Denunciante Épico
| Uribe y las palabras
Calificación: de
5,00 | Nuestro brillante escritor pone el dedo en la llaga. Al fin y al cabo, perder es cuestión de método. Cita: Uribe y las palabras DE NUEVO NUESTRO PREDECIBLE Dr. Uribe inunda la atmósfera con ese uso del lenguaje tan increíblemente cargado de odio y resentimiento, y que por desgracia tiene un gran eco entre nuestros compatriotas, muchos de ellos sin posibilidad de comprender o discernir qué es lo que hay en cada una de esas expresiones que usa y de qué modo son, como es obvio, meros mensajes políticos agresivos y declaraciones de intolerancia.
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Por: Santiago Gamboa
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------ Yo no sé qué fue lo que aprendió el Dr. Uribe en la Universidad de Antioquia, donde se graduó de abogado, y mucho menos en ese cursillo que hizo en Harvard y por el cual recibió un asombroso y curiosísimo certificado en “Negociación de conflictos”. ¿Será lo que dice ser? Cuesta creerlo. Me gustaría ver el pénsum, saber qué leyó y qué clases tuvo, pues viendo su proceder y su visión de lo que son las negociaciones y los conflictos, es difícil imaginar que haya pasado los exámenes. Una de las brillantes ideas de su presidencia fue dictaminar que lo que había en Colombia no era un conflicto sino una amenaza terrorista, creyendo que con sacar la palabra “conflicto” de los oficios y despachos públicos el país iba a cambiar. Como ese ministro brasileño que prohibió por decreto la malaria, creyendo que así la iba a erradicar.
El último y enésimo ejemplo de esto lo vemos por estos días, cuando se empeña en llamar “narcoterrorista” a Simón Trinidad, justo después de que el Consejo de Estado de Colombia, siguiendo la jurisprudencia internacional, dictaminara que “las Farc no son una organización terrorista”, algo que se ajusta rigurosamente al Derecho Internacional Humanitario, y por lo tanto Trinidad será muchas cosas, pero no se lo puede calificar de terrorista. Y en cuanto a lo de narco, vale la pena recordar que en ninguno de los cuatro juicios que se le hicieron en EE. UU. se le pudo comprobar el delito de narcotráfico, y por eso mismo —¡Uribe tiene que saberlo!— se le retiraron los cargos por tráfico de drogas.
Simón Trinidad fue condenado por algo muy distinto: el secuestro en 2003 de aquellos tres contratistas de la compañía militar privada estadounidense (CMP) Northrop Grumman Corp, que realizaban labores de espionaje aéreo para el ejército colombiano, lo que quiere decir, en rigor, que a pesar de ser civiles cumplían labores de inteligencia con fines militares, y por lo tanto no eran ajenos al conflicto sino agentes de uno de los bandos. Su secuestro es una acción de guerra, no un acto terrorista, como establecieron en este mismo periódico los analistas Antoine Perret y Frédéric Massé (Ed. del 5/3/2015).
Esto permite concluir, como sabe perfectamente el Dr. Uribe, que Simón Trinidad no es ni un narcotraficante ni un terrorista, y por lo tanto llamarlo “narcoterrorista” es faltar a la verdad con toda conciencia, claro, para boicotear el proceso de paz, ni más faltaba, subiéndose a un púlpito de moralidad y demagogia. ¿Qué va a decir el Dr. Uribe cuando, como es probable, EE. UU. libere a Trinidad para permitirle ir a La Habana? ¿Dirá que Obama y la justicia norteamericana son aliados de las Farc? ¿Hablará del contubernio castrochavista de Obama, Santos y el papa Bergoglio? Ay, Dr. Uribe, qué nervioso lo veo a usted. Y no es para menos, con el agua que poco a poco sigue subiendo. |
Fuente: El Espectador 
Última edición por Heráclito; 16-05-2015 a las 22:30:14 |