Respuesta: Otro proceso que se apaga El proceso se apaga y se seguirá apagando en la medida en que las partes que lo integran tengan intereses, puntos de vista y propósitos del todos disímiles, por no mencionar la falta de voluntad y de condiciones reales para adelantar un proceso.
Lo primero, y siempre se ha reiterado, y de hecho ya se vivió entre el 98-2001: Para que haya proceso de paz, primero debe haber una dejación de armas, de una o de ambas partes, porque precisamernte el modelo de buscar una solución en medio de la confrontación, se presta para este tipo de eventos, en los que cuando no se consigue "convencer" a la contraparte en la mesa, se hace por medio del atentado, de la escaramuza, de la violencia.
Ya lo vivimos con el Caguán, pero es como si lo que pasó hace 15 años ya se hubiera olvidado y nuevamente, vuelve la burra al trigo, intentando forzar las cosas, porque así es como lo quiere el Gobierno, forzar una paz, tener un acuerdo al precio y las consecuencias que sean, con una mirada de corto plazo que bien pudiera resultar en una escalada de violencia peor a mediano y largo plazo. Como bien dicen los viejos, el pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla.
Constantemente se publican y se habla de procesos de paz exitosos, en los que ha mediado el perdón, la amnistía y otras muestras de "superación" del dolor, pero a ver el primero que hubiera resultado provechoso cuando se dialogaba en medio del conflicto, sin armisticio o verificación del cese de hostilidades. Repasen toda la historia de la humanidad y verán que NO EXISTE, simplemente porque es imposible.
¿Que la solución es dar más bala y tener más ataúdes con soldados y terroristas en su interior?
La misma pregunta se hicieron los colombianos de hace 30 años, en medio del flagelo de Pablo Escobar y su guerra terrorista contra el Estado, y para muchos, la respuesta fue la rendición de la fuerza pública y el acuerdo que suscribiera Gaviria con el terrorista, por el cual el personaje en cuestión se internaba en la "cárcel" La Catedral. El Estado se arrodilló y por un tiempo, parecía que la cosa había funcionado, pero basta con ofrecer la mejilla una vez para que nuevamente la golpeen y así sucedió. El criminal sólo nos dejó en paz cuando fue abaleado en un tejado, no antes.
Si por mi fuera, la paz que le ofrecería a las FARC sería la de presentarse en las instalaciones de una brigada o base militar y someterse a la judicialización correspondiente, pero no más de protagonsimo político, reconocimiento de beligerancia y otras tantas prevendas que en definitiva, no han servido para nada, más que para legitimar su accionar terrorista (Puta, es que ahora tienen el descaro de decir que mataron a los 11 militares porque se sentían hostigados; la próxima vez, que el ratero no pague cárcel al matar al policía porque se sentía perseguido por la autoridad) |