Staff Retirado Con Honores Denunciante Leyenda
| Venezuela, con petróleo sin petróleo
Calificación: de
5,00 | Les traemos el más reciente análisis de la coyuntura petrolera nacional elaborado por el economista Alexander Guerrero. Con profusión de datos y gráficos, este trabajo de Guerrero ilustra como la industria petrolera nacional, gobiernizada en cabeza de PDVSA, se encuentra descapitalizada y la producción en caída. Negro panorama para el futuro de los venezolanos Venezuela, con petróleo sin petróleo Cuando tenemos que hacer las colas para comprar gasolina, la primera pregunta, será otro paro petrolero? La respuesta es sí, pero esta vez, el paro no es de trabajadores, sino que pertenece al universo político y económico una revolución con un meta: empobrecer al venezolano, de las consecuencias no intencionadas, – e intencionadas – pero siempre dentro de un momento lógico que implica que la gasolina no llega a las estaciones porque simplemente no hay, así amigo lector, el país de las 280 MM de barriles de petróleo en la Faja del Orinoco, no es capaz de producir gasolina, la importan a 100 dólares el litro y la venden en las colas a 1 bolívar; fin e mundo, el petróleo se está acabando!! Subir o no la gasolina: otro falso dilema No pensemos que es solamente un diabólico plan político del gobierno forzando una situación de reacción de la opinión publica donde esta expresaría: “pongan el precio que quieran, pero por favor produzcan gasolina”. Para que todos quedemos contentos de cada una de nuestras premisas, supongamos que hay de ambos grupo; algo propio de un gobierno de naturaleza forajido en lo económico, que administra un Estado fallido, además que también la gasolina se acaba. Las razones, muchas, el parque refinador nacional de más de un millón de barriles refinados está descapitalizado, sin mantenimiento, de allí los innumerables accidentes con pérdidas humanas. La descapitalización de la industria petrolera nacional –incluida la extranjera en empresas mixtas- ha sido producto de un gobierno que actúa como un obeso mórbido, crece y engorda, creando un monstruoso eineficiente administración de empresas de todo tamaño y orden, siendo al mismo tiempo un empleador sin límites, intensamente corrompido y con acuerdos políticos para exportar el petróleo y derivados –Acuerdo con China, Petrocaribe, ALBA- que no pagan el precio de mercado, sino que está organizado para alimentar las ansias mercantilistas de quienes administran el Estado y quienes se recuestan a él como clientes de ese proceso político. Chinos, cubanos y latinos; una jauría sobre un país ingobernable El más oneroso de esos acuerdos, él firmado China genera grandes restricciones en relación a los combustibles que ellos exigen para el pago del “crédito chino” –fuel oíl, combustible que sus barcos utilizan para mover sus exportaciones por el mundo, entre otros. Ídem Petrocaribe, que no cancelan en efectivo un solo barril de petróleo, incluyendo Cuba, ya parte del presupuesto venezolano, que desde luego, no puede con dos países. Todos esos acuerdos –políticos y mercantiles- cargan su peso sobre la renta del petróleo, pero satisfacen la avaricia de quien captura renta por privilegio de una nomenclatura y burocracia política, militar y mercantil que dirige un Estado con un gasto insostenible que para alimentarlo requeriría un precio del petróleo –léase un breakeven fiscal- a 250 dólares el barril y unos 3 millones de barriles día. Ninguna de esas cosas es posible, se producen solo 2.4 millones diarios de acuerdo a fuentes independientes contratadas por OPEP, no creemos en la data del gobierno, porque la mentira es el envolvente de las políticas públicas del actual gobierno; y el precio ya está en los 60 $ el barril. La diferencia, entre ambos escenarios es el del tamaño del hueco fiscal, digamos que 28% en términos del PIB, una representación grotesca de un Estado y sus empresas endeudados en más de 125 mil millones de dólares, y en deuda que no genera un céntimo de renta. , PDVSA se descapitaliza, cae la producción: mal de morir Desde luego, estamos produciendo menos crudos, de acuerdo a los reportes OPEP, los que esta institución recoge de las fuentes independientes, alrededor de ochocientos mil barriles/día desde hace más de ocho años. Ello, en combinación a que el gobierno estaría generando con el racionamiento y la escasez un ambiente de presión que les permita aumentar su precio. Acortemos que las razones reales del gobierno para el aumento del precio de la gasolina, administradas conjuntamente con el racionamiento y la escasez, disminuir el volumen de combustibles que el venezolano consume, lo que le daría al gobierno/PDVSA unos 100.000 barriles diarios para ser exportados a precio de mercado. Existen también otros problemas, de menor escala a los mencionados; entre ellos, el precio interno, el derroche y el contrabando. Sin embargo, estos factores han estado presentes desde hace décadas, y la gasolina no ha sido nunca un bien escaso, como lo es hoy. La primera ley de Murphy, del sentido común, dice que todo lo que puede salir mal, sale mal. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo con Venezuela y el petróleo, -que me ha inducido a titular, con petróleo sin petróleo-, causado, causado en estos diez años, por desconocimiento, impericia, desinformación, todo en marcado por exacerbados intereses políticos que privaron sobre una proyección histórica de un país que no pudo resolver el conundrum de tener recursos disponibles – no con fundir con riqueza- pero desafortunadamente en manos del Estado, del gobierno, de la Republica. Así comenzó el ocaso del petróleo En el año 2000 la nueva constitución trajo el cambio de las reglas que regían la industria petrolera, el petróleo un recurso en manos del Estado, como renta ya convertido en commodities, es propiedad de la república, y como tal es un ingreso fiscal. Se rompió así con la vieja asimetría – que trajo la devaluación del bolívar para incrementar los bolívares por cada dólar petrolero, a cambio de inflación para la calle- de una empresa a la que se le pedía eficiencia, pero generando renta fiscal, fenómeno que fue racionalizado en la ecuación política que emergió de los nuevos poderes constituidos en el 2000, donde el negocio petrolero seria monopolio del Estado/Gobierno. Esas nuevas reglas vinieron en la LOH y con ella la expropiación y nacionalización de los proyectos asociaciones estratégicas en la FPO, proyectos establecidos con las mayores empresas petroleras del mundo, con bolsillo profundo y tecnología, a cambio de una empresas mixtas establecidas con esperezas estatales –y algunas privadas- de otros países, empresas sin capital ni tecnología que continuaran el desarrollo de la FPO. Nada de eso ocurrió, la producción de extra pesados en la FPO se estancó y retrocedió unos diez años, lo suficiente como para que hoy a los precios del petróleo en el mercado los agrandes agentes y corporaciones gubernamentales y multilaterales hayan puesto en duda el futuro de esos petróleos. Y allí pese a que los costos de producir esos petróleos extra pesados puedan ser menores nominalmente, nunca son menores que los de lutitas y las arenas Canadienses, y otros extra- presados en el mundo, porque el nuestro tiene el costo de un país que perdió el activo fundamental, TRUST, y además no respeta los contratos, y los violenta, con lo cual los costos de transacción que habría que pagar por el extra pesado venezolano seria mayor que los costos de los petróleos que competirían con el: los de lulitas y las arenas canadienses, para solo nombrar dos recursos. Locura: Expropiar, expulsar a los que invierten y poseen tecnología En esas nuevas condiciones, la presencia privada –básicamente internacional- se redujo a apenas unos cuantos, en general son socios con la particularidad de sus derechos de propiedad menguados, limitados a cobrar lo que producen, pero inhibiendo las economías que se generan de un portafolio –balance- es decir, sin poder contabilizar en sus balances los contratos con PDVSA como mecanismo económica y financieramente sensible a economías diversas. Así, la dependencia de PDVSA es total, en otras palabras las buenas y malas osas que le pasen a PDSVA se transmiten a los socios en esas empresas mixtas. De hecho así ocurrió, la porción del capital de PDVSA (60%) en esos proyectos no se colocó a tiempo, teniendo PDVSA que financiarse directamente de su socio menor, con lo cual, esos socios pasaron en la práctica –pero no en el derecho ni en el contrato- bajo control de ellos. Así, en lo que en lo que respecta a la FPO, las empresas allí operarían bajo la lógica de una PDVSA debida al fisco. El retraso de las operaciones en la FPO es en consecuencias monumental. Así la presión fiscal sobre la industria petrolera, se le amarraron las razones políticas de una revolución que sería financiada con el ingreso fiscal, fenómeno que toma cuerpo con el incremento de los precios del petróleo desde 2004. La expansión fiscal era concomitante al requerimiento político, así el gasto publico crecía en estos años más del 100% hasta alcanzar un 56% en términos del PIB para la fecha, un volumen o tamaño del Estados imposible de ser financiado con la renta futura del petróleo futura. La economía se fue estatizando, empresas, fincas, privadas nacionales e internacionales, incluido petroleras fueron estatizadas y nacionalizadas, comunicaciones, electricidad, cementos, oro, y otros. Todo lo cual fue montando –además- una deuda contingente colosal que alcanza hoy los 25.000 millones de dólares, que eventualmente habrá que cancelar. El Estado obeso mórbido y la corrupción: come dólares De esta manera, el tamaño de ese Estado, más de las dos terceras partes del PIB ha sido puesto a depender de la renta del petróleo una misión económica y financieramente imposible, entre otros, dado el peso fiscal y financiero de esos compromisos, es evidente que el flujo de renta que se pueda producir no alcanzaría para resolver los problemas fiscales y financieros de una colosal deuda. EL sentido común económico dice que en las actuales condiciones económicas, financieras e institucionales no hay capital posible que pueda asociarse para establecer acuerdos o ventures en hidrocarburos que pueda pagar esos costos y generar un beneficio comparable con lo que ofrecen otros competidores en el mundo, México, Argentina, y las enormes potenciales energéticas de los USA, para solo quedarnos en el Continente. De hecho de los países de la OPEP, -exceptuando los que tienen conflictos bélicos- solo Venezuela muestra un grado de descapitalización, que para ahorrarnos más explicaciones, es un reflejo de una caída de 850 mil barriles diarios de producción de petróleo en unos diez años. Veamos otros detalles también globales. 
__________________ |