Queens Park Rangers vencía 1 a 0 como local al Manchester City y el equipo dirigido por el chileno Manuel Pellegrini buscaba el gol del empate con toda su artillería. Pero en una de sus ocasiones ocurrió un hecho curioso y doloroso: el marfileño Yaya Touré remató con toda su potencia al arco pero el tiro se fue a la tribuna y la pelota golpeó fuertemente en la cara de una niña que se encontraba en el público.