Fueron 42 los minutos que aguantó el Elche antes de que Lionel Messi hiciera lo que mejor sabe. Desde que empezó el partido, el argentino se mostró rabioso, intratable, activo como en sus mejores momentos y preciso como de costumbre.
Después de varios pases exquisitos que sus compañeros no lograron capitalizar, tuvo su oportunidad frente al arco y no perdonó: recibió un pase de Busquets en la medialuna, de espaldas al arco, giró, se sacó a dos defensores de encima y definió cruzado. Crack.