Robin Falk es un joven y talentoso diseñador que se decidió a hacer su propio “Nido” (Así lo bautizó). Aprovechó al máximo cada rincón y su construcción y fue totalmente amigable con el ambiente, ¡Lo mejor es que sólo demoró dos semanas en crearlo! Cuando termines de ver estas imágenes, vas a querer tu propio nido
En 2010, encontró el terreno perfecto para ponerse manos a la obra. Así luce “El Nido” en papel:
Para su construcción usó materiales amigables con el medio ambiente, como maderas locales o materiales reciclados. Todo lo llevó a pie para minimizar el impacto de la construcción en el ecosistema
Así luce El Nido desde el frente. El ángulo del ventanal es perfecto porque ayuda a aprovechar al máximo la luz solar… ¡Y de noche se pueden ver las estrellas!
La cimentación es de hormigón, pero se encuentra perfectamente mimetizada con piedras y otros elementos naturales. Con estos puffs en el exterior y una pequeña “lámpara” metálica (donde se pueden hacer mini-fogatas), se puede pasar un rato muy agradable rodeado de naturaleza y paz ♥
Este pequeña cabaña tiene dos pisos, cocina, dormitorio… Todo para que Robin esté perfectamente.
Despertar en este dormitorio debe ser la cosa más linda del mundo. ¡Vaya cuadro! ♥
Y este es el salón, donde también hay una mini- cocina. Perfecto para tomar un bocadillo y relajarse un rato…
Los costes de este tipo de viviendas amigables con el medio ambiente son mucho menores, desde su edificación hasta su mantenimiento.