Sí que saben marcar su territorio… ¡son ladrones profesionales con cara peluda y amistosa! Vaya cara se le ha quedado al perro…
A los pobres perros saben darles donde más les duele… Mira la cara de tristeza del perro porque le fue robado su preciado cojín…
“Les he dicho que no se dejen engañar por esas peludas caritas…”
Con ellos ya ninguna cama está segura. Pobrecillo, tiene que dormir en el suelo frío.
Si algún felino está cerca, ¡es mejor estar alerta! Seguro que conspira para robar tu cama.
¡Qué cómodo está!
Peor aún, puede que cambies (sin tu permiso) tu cómoda cama, por una diminuta de gato…
No importa el tamaño del gato, ¡no hay perro que se les resista!
No importa en dónde o con quién, siempre demuestran su dominio.
Este pequeño no tiene ni siquiera el valor de acercarse… ¡Su perversión no tiene límites!
Así que la próxima vez que veas a uno de estos “inocentes” amigos, no te fíes de ellos… y recuerda ¡que son unos ladrones descorazonados de camas!
Algunos son un poco misericordiosos y ceden un poco de su territorio… ¡que considerados!
¡Hasta los perros saben quien es el Jefe…
…y no se atreven a discutirlo!
¡Sus casas, sus cojines de dormir y sus territorios han sido robados!
Pero los perros son muy orgullosos para admitir la derrota y no se dejan vencer… pero se dejan engañar por el más pequeño y adorable de ellos…
Los perros no son aceptados en el Club de los felinos…
Después de todo, los perros luchan la batalla con la frente en alto y aceptan su destino con dignidad…
Aunque los perros ganen en número… nunca podrán vencer.
A pesar de ser dos no pudieron contra este pequeño gatito…
Únete a tu amigo peludo y no dejes que los gatos ganen territorio…
No permitas que sean humillados ni una vez más…
¡Ayúdales a recuperar sus derechos y su dignidad!
¡Pobres…, no pueden ni comer tranquilos!
No dejes a tu gato ganar la batalla…
¡que mirada perversa!
¡Qué cínico! Le ha robado su casa… ¡Pobre perrito…!
… y hasta de sus jaulas.
¡Les dije que su maldad no tenía límites!
Es momento de ser solidario con ellos y robarles su cama antes de que los gatos lo hagan… jajaja… :p
¡luce taaaan cómoda!
Entonces, la moraleja de ésta historia mis amigos, es…. ¡NUNCA confíes en un gato! ¡Y no dejes que manipulen a tu perro, son unos debiluchos! Los gatos son muy avispados y los perros son un poco bobos.