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Denunciante Épico
| A propósito de la sanción al barcelona: "¿Semilleros o criaderos?"
Calificación: de
5,00 | Buen análisis de Meluk que desnuda una práctica generalizada en un mundo donde parece, las leyes que protegen a los menores de edad no tienen cabida. Cita: Meluk le cuenta... (¿Semilleros o criaderos?)
Por: GABRIEL MELUK | 5:59 p.m. | 03 de Abril del 2014 La histórica sanción de la Fifa al Barcelona de prohibirle contratar jugadores durante una temporada por irregularidades en la vinculación de niños extranjeros para sus fuerzas básicas, para su tan elogiada cantera, es la primera medida seria para tratar de atacar una de las prácticas más ofensivas, quizás la peor, de toda esta gigante multinacional industrial y de negocios que es el fútbol.
Los ‘semilleros’ a veces son, en verdad, ‘criaderos’. Se agarran a los polluelos que prometen, los engordan un poco –hasta con suplementos multivitamínicos y tratamientos para el crecimiento– y los venden por camiones. Los niños terminan dando vueltas en un carrusel de asadero y no en un tiovivo de colores.
Es aterrador: estamos hablando de ¡niños! El fútbol, con su imperfecto Estatuto del Jugador, se mueve en la delgada frontera de la formación y el desarrollo de un talento y de las prácticas cercanas al abuso laboral, la explotación infantil o el tráfico de menores. La Fifpro, sindicato mundial de futbolistas, coincide con esta visión. “Las prácticas de abuso y tráfico de menores guardan relación directa con el sistema de transferencias del fútbol. Impugnamos su modificación a todo nivel”, dice.
Lo niños que sueñan con ser futbolistas están expuestos a todo. Primero, y muchas veces, a sus propios padres que los ven como el billete de lotería, como el premio gordo que los sacará de la pobreza. El fútbol (y el deporte en general) es para los propios niños –más en muchos lugares de países como los nuestros–, su única esperanza de porvenir, de progreso, para no terminar de pescadores, vendedores ambulantes o escondiendo el revólver o el puñal de la pandilla y su violencia.
En esa feria de ilusiones aparecen, entonces, cientos de fingidos e inescrupulosos intermediarios con sus colmillos chupasangre, así como decenas de sospechosas escuelitas de formación de manga de barrio que cobran inscripciones y se lucran por sus supuestos vínculos con equipos profesionales de la ciudad, el país, ¡el mundo entero...!
Y están los clubes que cobran derechos de formación (¿o de engorde...?) y reclaman su ‘inversión’ cuando, muchos, no han dado ni un peso para un bus. Y eso cuando los entrenadores, los ‘descubridores de talentos’, no exigen que les cedan su futura explotación comercial (¡porque eso es!) a cambio de una prueba y proyectarlos.
Y hay equipos como lo dijo la Fifa del Barcelona, que ponen cara de Madre Teresa de Calcuta con su falso pretexto de formar y dar una posibilidad real de futuro a carisucios sudaquitas, barrigoncitos africanos y amarillitos asiáticos, cuando son en realidad la bruja que, con una casita de chocolate y dulces, caza niños para, luego, llenarse con ellos...
GABRIEL MELUK
Editor de Deportes
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Fuente: El Tiempo  |
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