Normalmente la cárcel suele ser un periodo nada agradable en la vida los presos, pero como todo en la vida, hay algunas excepciones. Es el caso de la prisión que se encuentra en la isla noruega de Bastoy, en la que sus ocupantes disfrutan de toda una serie de “lujos” que se salen de la rutina de un centro penitenciario común.
Bastoy no es una cárcel cualquiera, no tiene muros y alberga a los presos a lo largo de su superficie. Tampoco hay celdas y se alojan en casas que pueden compartir con otros presos. Como si fuera poco, se dice que reciben 10 euros diarios para la comida.
Los más de 100 internos que viven allí, entre los que hay asesinos y depredadores sexuales, además de ladrones, visten ropa de calle y viven en pequeños chalets con todo tipo de comodidades, incluida la televisión. Son custodiados por más de 50 oficiales.
El director de la prisión dice que la idea es que los presos dejen de pensar que son malos, que recuperen su autoestima y se preparen para reintegrarse en la sociedad.
En estas fotos los vemos en época de invierno, congelados y trabajando duro para el pan del día. Bueno, lo de “vacaciones” tampoco es para tomarlo a pecho, ya que con ese clima terrible, cualquier persona común muere.