Hay muchos maridos que tratan a sus esposas como verdaderas esclavas, solo las tienen para que se ocupen de las tareas del hogar y poco más, y en muchos casos como en el de Carla ni para follar. El amigo del marido no tarda en darse cuenta de la infelicidad de la pobre mujer y pone remedio al asunto, el remedio ya os podéis imaginar cual es, una buena polla.