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Ver la Versión Completa Con Imagenes : (YA NO SE SABE EN QUI'EN CONFIAR?):¿Quién controla a la Contralora?


Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
PEDROELGRANDE
04-02-2013, 21:30:36
Por: DANIEL SAMPER PIZANO

La intimidante respuesta de Sandra Morelli a una petición ciudadana desconoce la ley y revela un peligroso autoritarismo.

La Constitución Nacional, que a veces se ocupa hasta de las buenas maneras, dice en su artículo 23 que "toda persona tiene derecho a presentar peticiones respetuosas a las autoridades por motivos de interés general o particular y a obtener pronto resolución". La contralora Sandra Morelli considera que el respeto es obligatorio en las peticiones de ciudadano a funcionario, pero no al revés. Por eso, al responder una comedida petición de datos que le formuló el 26 de diciembre pasado el ciudadano y periodista Ramiro Bejarano, lo ataca, lo agravia, proclama que él la odia, insulta la honorabilidad profesional de la cónyuge del solicitante y resucita un viejo proceso contra una hermana suya, pero oculta que la investigada fue exonerada de todo cargo.
Es la aplicación de un juego sucio que ya vimos en algún medio de comunicación, consistente en propinar doble castigo a quien alce la voz: atacar al atrevido y darles palo a personas de su familia. Es, también, la intimidante técnica de responder a un pellizco con un cañonazo: cuando los vecinos de la Contralora protestaron por el exceso de ruido en su apartamento, la funcionaria amenazó con conseguir la demolición del edificio de los quejosos. Hace tres meses, el director de Portafolio, Ricardo Ávila, discrepó de la Contraloría en un asunto ambiental, y ella le respondió con una injuria donde sugería que la columna de Ávila estaba fletada. Ni lo probó (era falso), ni rectificó (es soberbia).
Quizás la doctora Morelli copió la estrategia autoritaria de la presidenta argentina Cristina Kirchner. Hace unos meses, un anciano se quejó de que las restricciones de divisas en su país le impedían enviar los diez dólares que regalaba a sus nietos en los cumpleaños. La Presidenta, en un trino, lo llamó "tacaño" y ordenó que una entidad oficial investigara sus cuentas bancarias. Recientemente, el actor Ricardo Darín preguntó cómo han multiplicado los Kirchner por 2.000 por ciento su patrimonio personal en el poder. La respuesta de la Presidenta enrostró a Darín que fue acusado de contrabando hace 23 años, pero omitió aclarar que el popular actor fue declarado inocente.
La doctora Morelli exige al solicitante requisitos que ni la Constitución ni la ley piden, como exponer las ocupaciones profesionales de su familia -sembrando de este modo una falsa y perversa sospecha de incompatibilidades-, mientras se abstiene de declarar las suyas. No nos contó, por ejemplo, que la Cancillería, entidad que ella fiscaliza, renombró el 11 de septiembre del 2012 a su hermana Elisabetta Morelli como "consejera de Relaciones Exteriores" de la embajada de Colombia en Italia.
Curiosamente, los funcionarios que más cacarean como vigilantes -la Contralora y el Procurador- son los que más detestan que los vigilen. Este dedicó buena parte de su discurso de reposesión a atacar a los periodistas que discrepan de su ideología medieval, y aquella contesta con garrotazos a quien se atreva a rozarla, apoyada por el gran aparato de difusión que ha montado con periodistas y asesores de imagen a sueldo. Es una lástima que la Contralora se disperse en batallas innecesarias e injustas cuando ha librado guerras realmente duras y útiles.
La democracia confiere a la prensa un papel fiscalizador sobre los demás poderes públicos. En Colombia, la Constitución extiende este derecho y esta obligación a los ciudadanos. De allí que el artículo 74 señale que "Todas las personas tienen derecho a acceder a los documentos públicos, salvo los casos que establezca la ley".
Los documentos que reunió Bejarano -pese a que le negaron ciertas informaciones sin citar ley alguna que lo autorizara- dejan claro que esa institución debe explicar muchos de sus cuantiosos gastos: contratos multimillonarios, múltiples abogados y asesores (alguno, hijo de un antiguo jefe; otra, hijastra de su hermana), dispendio, viajes, altos alquileres...
La colosal factura la pagan los colombianos. Por eso los funcionarios deben absolver sus preguntas. Y hacerlo con respetico.

Daniel Samper Pizano
[email protected]

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
PEDROELGRANDE
04-02-2013, 21:37:44
El caos de la contralora pródiga
Por: Ramiro Bejarano Guzmán
¿Por qué la Contraloría (CGR), que tenía un proyecto de una alianza público-privada para construir una sede conjunta con Supernotariado, decidió que era mejor arrendar un inmueble en el Centro Comercial Estación II por $2.515’982.464 mensuales? ¿Fue una ayudita a quienes tenían dificultades para arrendarlo? La consecuencia es que en dos años la CGR seguirá sin sede propia, habiendo podido quedarse en el edificio viejo y abonar los $60.000 millones que tendrá que pagar de arriendo para la construcción de un lugar suyo.

¿Por qué si la propuesta de los arrendadores era cobrar $73.700 con IVA por cada metro cuadrado, el contrato se firmó por $84.361? Esa diferencia le está costando al erario $317 millones mensuales. Y como si fuera poco, la empresa arrendadora del fastuoso edificio donde la contralora da rienda suelta a sus sueños napoleónicos, no fue el Banco de Occidente, propietario, sino Proyectos y Desarrollos I S.A, sociedad que registra un exiguo capital de $230 millones. Eso no tendría importancia si no fuera porque la cláusula penal pactada a cargo de la CGR fue por $7.500 millones, mientras que la prevista en el evento de que incumpla la arrendadora es apenas de $660 millones.
La contralora alega que la nómina paralela que montó se justificaba para controlar el gasto de los recursos para enfrentar la ola invernal. Falso. Lo que no ha hecho es controlar, pues nadie en la CGR ha advertido que para invertir esos recursos es necesaria una declaración previa de emergencia invernal a partir de la cual se diseñe cuándo, dónde y en qué forma se gastarán esos dineros. Como se omitió este requisito, la Unidad Nacional de Gestión de Riesgos ha gastado sin ninguna planificación, lo que es ilegal. ¿Dónde estaban los flamantes funcionarios de la CGR y el amanuense auditor general de la Nación, quien en público anuncia investigaciones que en privado promete serán cerradas a conveniencia de quien lo puso en ese empleo: la misma contralora que él audita?
La gran reforma de la planta de la CGR ha consistido en aumentar a 200 los directivos, que eran 100. En los departamentos, en vez de un gerente, como antes, hay tres, curiosamente cada uno de un grupo político diferente, con lo cual todos encontraron la fórmula de hacerse pasito y que nada se sepa, porque nada se investiga.
Los procesos fiscales que promueve la Contraloría tampoco avanzan, como ocurre con los iniciados al IDU (Nule), INCO, AIS, en los que proliferan nulidades y desembargos. La razón de este desastre radica en que la Morelli creó una especie de cuerpo élite de contralores sectoriales para que adelanten las actuaciones, que no conocen del control fiscal ni las formas propias de los juicios.
En efecto, según la página web de la CGR hay procesos de responsabilidad fiscal por $3 billones 944.000 millones, de los cuales se fallaron responsabilidades por $84.636 millones. El recaudo efectivo coactivo entre junio de 2011 y junio de 2012 fue de $20.791 millones. Esto significa que apenas se recauda cada año el 0,5% del valor de los procesos. A ese ritmo, para recuperar el monto de todos los procesos se necesitarían 189 años.
También entre junio de 2011 a junio de 2012 se abrieron 1.031 procesos de responsabilidad fiscal por $1 billón 426.000 millones, y se fallaron 322 por los $84.636 millones anotados. Es decir, los procesos se están acumulando en número y cuantía, pues la CGR gasta 22 veces el valor que dice recuperar.
En lo único que ha acertado la Morelli es en tejer una cuidadosa red mediática que le aplaude todos los embargos que luego tiene que revocar en silencio por ilegales y arbitrarios. Esa camarilla informativa también oculta el talante politiquero y clientelista de una contralora que habilidosamente esconde su propia basura en los tapetes suntuosos que pagamos todos los colombianos.
Y una cosa más, señora contralora, no soy intimidable, ni extorsionable. Pregúntele a su cómplice en persecuciones indebidas, Alejandro Ordóñez.
Adenda. Bienvenida la película Operación E.
Ramiro Bejarano Guzmán | Elespectador.com