Ver la Versión Completa Con Imagenes : Mis Deliciosas sobrinas...Incesto, orgias, infidelidad, etc., etc.
Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
chido666
06-11-2012, 18:20:27
Mis deliciosas sobrinas.
Nota del Autor o sease yo:
Las sobrinas son mayores de edad, Diana 22 años y Carla 18 recién cumplidos. El matrimonio del tío se tambaleaba por los golpes diarios de la rutina. A pesar de que las vio crecer queriéndolas como si fueran sus hijas, en los ultimos dos años, su cariño se fue transformando a la par con los cambios que mostraban sus sobrinas al dejar la adolecencia.
Diana era la que lo tenía obsesionado, fantaseaba a diario con ella, despertando en él. los pensamientos más oscuros, malsanos y tenebrosos... Tranformandolo, de un ser humano (Tio bondadoso) a el ser más bajo en la escala de la moralidad.
La moraleja de esta historia es:
-Todo en esta vida se paga.
- La mente cochambrosa hace ver y pensar cosas que no existen, o como dice el dicho: las cosas no siempre son como parecen.
Espero que les guste.
Chido666.
Tío:
Diana es una muchacha muy hermosa, parece modelo, es de piel blanca; ojos verdes y pelo platinado; con una bella figura; es delgada, de piernas largas y un culito respingón muy apetitoso, y un par de enormes tetas. Carla, esta igual de chichona que Diana, también es muy hermosa, es blanca; pero a diferencia de su hermana mayor, tiene el pelo rubio, sus ojos son negros y esta un poco rellenita.
Todo comenzó una noche, mi cuñada y su familia se habían quedado en casa. Mis sobrinas estaban en una recamara y sus padres en otra. El sonido continuo del respaldo de la cama, me informaba que mi concuño se la estaba pasando fenomenal. En cambio yo, pelándome el ganso, porque a mi linda esposa le dolía la cabeza, y no tenia ganas de jugar. Estaba en calzoncillos, mi mano adentro de ellos, subía y bajaba la piel de mi pene mientras observaba a mi mujer, dormía placidamente, era tan hermosa, estaba boca abajo, vestía tan solo con un pequeño bikini azul de hilo. Observé sus torneadas piernas, eran bellas, y su enorme trasero, era perfecto… “Que desperdicio Dios mío –pensaba-. Ya que nunca me había dejado meter mi aparato por ese estrecho agujero”. Acelere el movimiento cuando escuché que abrían la puerta. Rápidamente retire mi mano de mi pene y fingí dormir. Escuche unos pasos que se acercaban y se detenían a un lado de nuestra cama. Luego un susurro, con la voz más cachonda que haya escuchado en mi vida.
-Tío –Susurraba Diana con su cachonda vocecita-. Esta despierto… Tía, me escucha.
Entreabrí los ojos. Y cuando estaba a punto de decirle: “Si Diana, que necesitas” veo que se agacha y pone su bello rostro a escasos centímetros de mi erecta verga. Casi sentía su aliento en mi poderoso pene, que oscilaba de un lado a otro, se me puso más dura que nunca. Movió su cabecita para mirarme, inmediatamente cerré los ojos y simulé dormir, sentía su respiración en la punta de mi verga y de vez en cuando murmuraba: “Tío esta despierto, Tía me escucha”. Acercó su carita a mi rostro para comprobar si aún estaba dormido, sentí un escalofrió riquísimo. No pudo resistir la tentación, de tocarme el pene con su codo, como de forma accidental.
“Tómalo con tu manita putita. –pensaba-. Mi esposa tiene el sueño muy pesado, no va a despertar, sé que nunca has visto una verga, bájame el calzón y mámame el garrote”.
Pero no se animaba, solo lo rozaba, a veces me lo presionaba, pero siempre con el codo Yo estaba a mil, otro escalofrió me recorrió por la espalda, y un cosquilleo delicioso me revoloteaba por todos mis guevos, no me podía estar pasando esto, estaba a punto de eyacular, y tan solo con unos suaves roces de su codo…
… Se iba a dar cuenta que estaba despierto. Hice como que me acomodaba en la cama. Ella salio disparada afuera del cuarto, temerosa que la descubriera, y yo, clavando mi pene en las nalgas de mi esposa, eyaculé copiosamente manchando mis calzones de leche. Mi esposa como siempre, ni el ruido de un trailer la apartaba de los brazos de Morfeo.
Lo anterior lo repetía dos de cuatro veces que se quedaban en casa.
Un día, estábamos en el patio de su casa, asábamos una carne, yo vestía con un pantalón corto holgado de las piernas y leía tranquilamente el periódico, sin ningún pensamiento morboso, cuando se acerca Diana, se arrodilla frente a mí y colocando sus lindas manitas en mis piernas me dice:
-No se mueva Tío, usted siga leyendo lo suyo, déjeme leer la nota que viene acá atrás.
Mi sobrina, simulando que leía, iba subiendo sus manitas, de vez en cuando me miraba a la cara para ver mi reacción, así que fingí no poner atención a sus caricias. Siguió subiéndolas hasta casi tocarme los guevos.
“Estas que no te aguantas, por que te entierre la verga, putita”. –pensaba-. “síguele, más arriba y vas a encontrarte con el tesoro escondido, solo unos centímetros mas y me vas a agarrar todo el garrote puta chupa vergas”.
-Ya no molestes a tu Tío. –Le dijo su padre-. Deja que lea a gusto el periódico, cuando termine, lo lees tú.
-Esta bien papá –contestó con la voz de putita que tiene-. Y sonriéndome corrió al lado de mi esposa.
“Maldita sea. –pensaba-. Un poco más y me agarrara el chorizote”.
Todos los días hacia algo para calentarme, una sonrisa, una mirada, una caricia. Me obsesioné con ella, todas las noches, soñaba que le enterraba la verga en el culo y le partía sus nalgas, que le mamaba las chichotas que tiene y que le aventaba toda mi leche en su cara de putita.
Cuando mi concuño, me pidió de favor, alojara en mi casa a sus hijas, pensé que soñaba.
-Mira Beto, solo te encargo que me cuides a Carla, de los muchachos vagos de por allá, a ella todavía la controlo y le escojo sus amistades. Diana, es incorregible, me llega casi de madrugada, muy tomada… Se que es la juventud de ahora, pero no saben el riego que corren… Imagina, va a divertirse hasta por donde vives tú y regresa hasta acá muy noche, la verdad tengo miedo que choquen o que les pase algo malo, prefiero que se queden allá en tu casa, mientras terminan la escuela, si no te molesta, claro.
-Para eso somos amigos, es un honor para mí que se queden en mi casa. No te preocupes, a mi esposa le va encantar tenerlas allá.
“Ahora es cuando chile verde, le vas a dar sabor al caldo. –pensaba-. Ahora si me la cojo, segurito… Se ve que es una puta que le encanta la verga, y se la voy a enterrar hasta el fondo de ese culito divino”.
Cuando realmente me di cuenta, que en cualquier momento podría meterle la verga en su panochota, fue el día que me estaba bañando. En la puerta hay un pequeño agujero que por decidía no lo he tapado, nunca me he asomado en él porque desde adentro se ve claramente si alguien lo hace… Es muy peligroso arriesgarse, así que aunque moría de ganas por ver a mis sobrinas desnudas, me aguantaba. Mi esposa entró a la regadera conmigo.
-Cariño, puedo bañarme contigo, es que se me hace tarde para ir a la clínica, tengo cita.
Ya había terminado, así que solo me enjuague y salí de la regadera, mientras mi esposa se bañaba, me estaba secando con la toalla, estaba casi enfrente de la puerta. Vi un hermoso ojo verde que se asomaba por el agujero.
“Es Diana, es una puta cachonda, le vale madre si la descubres”. –pensé-.
Hice como que no me daba cuenta y me sequé la cabeza dejando toda mi verga al aire, la cual ya estaba completamente erecta.
“Mira mi reata cachonda desvergonzada. –pensaba-. Esta así de dura por ti putita. Mira como se mueve de arriba a abajo, te encanta el garrote, verdad lambe vergas, quisieras mamármela, saborearla con tu boquita de puta, mira como estiro la piel, mira mis venas, parece que van a explotar, mira mi cabezota roja, como escurren gotas de elixir de la eterna juventud, que dieras puta, por saborear estas gotas, pero pronto, te lo prometo, pronto, voy a enterrarte toda mi banana dentro de tu pequeño ojete.
-Todavía no sales. –Me dijo molesta mi esposa-. Se te va a hacer tarde.
Mientras mi esposa me hablaba, el ojo verde, desaparecía del pequeño agujero de la puerta y yo sonreía por lo cachonda y puta que era mi adorable sobrina.
Mi esposa últimamente me miraba de forma extraña… “¿Sospecha de mis intenciones para con mi sobrina?” –pensaba-. Si. Sospechaba. Lo confirmé la otra noche. Diana se estaba arreglando, vestía con una minifalda, cuando se agachaba, veía sus largas piernas, blancas y suaves, miraba hasta el inicio de sus nalgas, con lo cual esperaba en cualquier momento poder verle sus calzones, traía una blusa tan escotada, que sus enormes melones estaban a punto de saltar. Admiraba sus bellas y largas piernas, su culito, su cintura, su espalda descubierta, cuando me sobresaltó la voz de mi esposa.
-¡Ya! No la mires tanto, hasta parece que te gusta.
-¿Cómo crees? Si es nuestra sobrina. –Dije nervioso-.
-Siempre que se arregla, estas con cara de bobo, ¿Crees que no me doy cuenta como la miras?
-Son figuración tuyas mi vida, ya ¿te vas a poner celosa de tu sobrina?
Continuará....
Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
chido666
06-11-2012, 19:02:54
Desde ahí valió madres, mi esposa perdió la confianza en mí. Nunca me dejó que estuviera a solas con ella. Y tuve tantas oportunidades de atascarle la verga, muchas veces llegaba hasta el tronco de alcohol, estaba más dormida que despierta, si abusaba de ella ni se enteraba. Pero mi esposa era la que salía a recibirla, la bañaba y la acostaba a dormir, muchas veces mi sobrina le pidió que se quedara con ella. Si mi esposa no desconfiara de mi, sería yo el que estuviera con ella, el que la bañara y el que durmiera con ella, el que le enterrara la verga hasta el fondo de su culo, pero… Solo me toca masturbarme, viéndolas acostadas, en calzones de hilo, con todas sus nalgotas al aire.
“¿Ya te han de estar cogiendo desgraciada? Verdad putita. –pensaba, al verlas dormidas y a mi sobrina completamente borracha, mientras me masturbaba frenéticamente-. Te han de estar enterrando la verga por todos tus lindos agujeros, por la boca, por el culo. Ya se me adelantaron, te han de embarrar los mocos a diario, hija de la chingada”. – De mi verga salían con furia y coraje varias trallazos de semen que se estrellaban en la puerta de la recamara de mi sobrina.
Era una obsesión diabólica que tenía hacia mi sobrina Diana. Por eso cuando me pidió de favor, dejara a mi esposa que la acompañarla a esa fiesta, no me negué. Ni las siguientes veces que llegaba con su carita de puta, y me decía: “Tío lindo, dejas que me acompañe mi tía a la fiesta”. Todos los viernes, sábados y domingos, tenía pachangas, llegaban hasta el día siguiente, completamente borrachas y dormían juntas todo el día… Sabía que algo andaba mal, pero una sonrisa de mi sobrina, un guiño o una caricia; bajaba mi guardia y las complacía en todo.
Sobrina Diana:
Mi familia es pequeña, esta formada por mi padre, mi madre, y mi hermana pequeña. Vivimos retirados de la ciudad, en unas rancherías. Cuando éramos más chicas, parecíamos prisioneras, nuestras amistades, primero deberían de pasar por la aprobación de mis padres, los moralistas. No nos deja tener contacto con muchachos de nuestra edad, solo contamos con pocas amigas.
Las personas que conviven más con nosotras, son mi Tía Rosario hermana de mi madre y su esposo, mi Tío Beto. Son muy divertidos y nos llevamos muy bien. El es atlético, muy guapo y varonil y ella es tan hermosa, tiene un cuerpo perfecto, su piel es tan suave y tiene un color tan lindo, y se ve tan bien que parece de mi edad. Nos juntamos todos los fines de semana ya sea que ellos vengan a casa o nosotros vamos a la suya.
Como no teníamos contacto con otras personas, a esa edad, las hormonas las tenía súper revolucionadas, siempre estaba muy caliente, así que fue sobre este familiar, sobre quién enfoqué todas mis habilidades de seducción, yo sería su dueña… Despertó en mí, al monstruo sexual que llevo dentro.
Todo comenzó una noche en que nos quedamos a dormir en casa de mis Tíos. Estaba tan caliente, todo el día me la pasé observando al familiar que alteraba mis hormonas, sus lindos ojos, sus labios tan sensuales, su porte majestuoso, me tenía cachonda. Me acariciaba mi pecho con mi mano izquierda, estirándome con fuerza el rugoso pezón, mientras los dedos de la mano derecha entraban y salían vertiginosamente de mi raja. Mi calentura nubló mi mente y sin importarme nada, me aventuré hasta su habitación, estaba en penumbras pero los rayos de luz de la luna entraban por la ventana y acariciaban su cuerpo mágicamente. Para comprobar si estaban dormidos, susurré:
-Tío esta despierto… Tía, me escucha.
Al no obtener respuesta, me agaché al ras de la cama, para poder observarle mejor.
“Han de haber estado cogiendo” –pensé-. Porque la verga de mi tío estaba erecta y tenía unas pequeñas manchas de humedad en la punta. Me pareció ver que mi Tío abrió lo ojos. Me acercó a su rostro para confirmar si duerme y volví a susurrar:
-Tío esta despierto… Tía, me escucha.
Seguían dormidos, estaba tan cerca la persona que me hacia hervir, tan solo a centímetros, observé su piel morena, suave, sin imperfecciones, aspiré su aroma, mmhhh, delicioso, no resistí la tentación de tocar su piel, mi mano traviesa recorrió su bella anatomía, sus enormes nalgas.
“Tía preciosa, jamás imaginé que tuvieras estas nalgas tan paradas y divinas”. – pensé-.
Metí un dedo entre esas enormes montañas de carne, toqué su culito, lo deslicé por toda su rayita, luego me lo llevé a la boca y lo chupé golosamente, sabía riquísimo, después le metí un dedo en su rajita, batallé un poco, porque estaba atravesado mi tío, estaba jugosa su conchita, nuevamente chupe mi dedo con sus jugos. Lástima que tuve que huir de allí, mi tío se estaba despertando.
Cada que me quedaba con mis tíos, me metía a su habitación y la acariciaba.
Un día, estábamos en el patio de mi casa, asaban carne, mi Tía estaba sentada a un lado de mi madre, tenía sus lindas piernas abiertas, pero desde mi lugar no la apreciaba bien. Me acerque con mi tío Beto, que estaba leyendo el periódico, me agaché fingiendo que leía, y desde ahí pude apreciar la carne maciza de sus suaves y bellas piernas. Cuando miró que la veía, le sonreí y ella se sonrojo. Mi padre me dijo que dejara a mi tío en paz, en ese momento corrí al lado de mi tía, la abrace y le dije: “Tía te quiero mucho” y en el oído le susurré: “me gustan mucho tus bonitas piernas”. Ella abrió más sus ojos preciosos, mirándome asombrada.
Buscaba cualquier oportunidad para atacar:
-Tía tienes el cabello tan sedoso y bonito –le decía mientras se lo acariciaba”.
-Tía preciosa, no me había fijado en tus ojos, tienen un color maravillo –Le decía, acercándome a unos milímetros de su rostro, intercambiando nuestro aliento, y poniéndome a mil-. Son hermosos, es que… Eres tan bella.
Mis padres pidieron a mis tíos, nos dieran alojamiento en su casa, mientras terminábamos nuestros estudios. Teniéndola cerca, mí acoso fue mayor, Era mi oportunidad para seducir a mi hermosa Tía.
La espiaba cuando se bañaba, me deleitaba ver su cuerpo desnudo, la mata de pelo azabache de su entrepierna, sus pechitos adorados. A veces se bañaba con mi tío, y no me importaba si llegasen a descubrirme, estaba fascinada con su escultural figura, sentía que la amaba.
Continuará....
INDIVIDUAL
06-11-2012, 19:45:43
Jajaj que cosa ome excelente
chido666
07-11-2012, 12:47:12
Un día mientras me arreglaba para irme de fiesta, mi tía me miraba fijamente.
-¿Por qué me ves tanto tía? –le dije extrañada-.
-Es que, has crecido tanto, ya eres toda una señorita y muy hermosa. Debes traer a muchos hombres por la calle de la amargura… Debes tener más cuidado, sobre todo cuando te cambies de ropa… Para Beto ya no eres una niña.
¿Mi tío Beto? Jajaja. No lo creo, para el ni existo, y tiene razón. –Le dije, acercándome y acariciando su rostro-. Teniendo a una mujer tan hermosa como tú, ¿quién se fijaría en otra mujer? ¿Quién se fijaría en mí? Yo no soy tan guapa como tú.
-¡Ay! Diana –Me dijo sonrojada-. Que cosas dices.
-Es la verdad. Eres la mujer más bella que he conocido. Pero para que mi tío no tenga malos pensamientos, me cambiaré en privado.
En un momento de debilidad, pensé que no era nadie para interponerme en la vida marital de mis adorados tíos, amaba mucho a mi tía, me calentaba su solo presencia, pero tenía que sacrificar mi amor y deseo por su bienestar.
Frecuentaba los bares de la ciudad, mis amigos conocían mis preferencias y las respetaban. A veces tenia sexo con Alan, un amigo de varios años, es dueño de unos locales a los que acostumbramos ir. Lo hacia por amistad, se que le gusto, y también para probar el sexo “normal”, tal vez se me quitara lo lesbiana… Pero no, cada vez que lo hacía con él, me confirma que mi destino es amar a las mujeres.
Llegaba en la madrugada a casa de mis tíos, muy tomada, y si escandalizaba, era para llamar la atención de mi preciosa tía, que estaba tan buena. Ella cariñosamente me mimaba.
-Pero criatura, ¿mira como vienes? Ven, vamos a darte un baño para que después duermas a gusto.
Sentía riquísimo, cuando sus manos acariciaban mi cuerpo con el jabón, cuando lo restregaba por en medio de mis nalgas o lo pasaba por mi raja. Yo la abrazaba y le decía:
-Tiita preciosa, soy tan infeliz, nadie me quiere… Solo tú, te quiero mucho tía.
Y como es más bajita que yo, le pegaba mi busto en su boquita mientras la abrazaba, fingía que estaba más borracha para aprovechar toquetearla, mientras me bañaba. A veces se quedaba a dormir conmigo. Tenía miedo a que me rechazara si le declaraba mi amor, así que solo le decía lo mucho que la quería, lo bella que estaba y la tocaba “accidentalmente” hasta que el sueño me vencía.
Mi tía vestía unas mallas negras y una blusa azul que le llegaba a su cintura. Solo estábamos ella y yo. Estábamos comiendo, mi tía iba de la mesa a la estufa, donde calentaba las tortillas. Admiraba el movimiento de sus enormes nalgas, sabía que ese cuerpo de tentación jamás sería mió… A menos que supiera algo malo de ella y que la extorsione, de nos ser así, no había oportunidad de lograr mis objetivos.
-No deberías de tomar tanto alcohol – me dijo mi preciosa tía, con una vocecita de Ángeles-. Te va a hacer daño.
-El alcohol me da valor a hacer cosas que no haría estando sobria. –Le dije, mirando sus bellos ojos-. Además, el local, el ambiente, la música, la compañía, los amigos, todo te invita a divertirte, y yo, para divertirme al cien por ciento, debo tomar alcohol… ¿Porqué no me acompañas?, para que veas como es.
-No. Beto se enojaría, dice que esos lugares son de perdición.
-Nadie hace nada si no quiere. Mi tío es una persona razonable, yo hablaré con él, tú no te preocupes, vamos a divertirnos.
Como esperaba, soy la sobrina consentida de mi tío y nunca me niega nada. No tuve problemas para que dejara que mi tía me acompañara.
-Oye Diana. –Me decían mis amigos-. ¿Quién es el bomboncito que viene contigo?
-Es mi tía, esta casada. Pero eso a ustedes no les importa ¿verdad?... Quiero que la seduzcan, y si se deja, que se la cojan.
-En serio, esta muy buena la señora –decía uno-. Así me gustan, chaparritas y nalgonas, jeje –decía otro-. Esta muy guapa tu tía.
Mi tía fue el alma de la fiesta, todos mis amigos revoloteaban alrededor de ella, bailaban con ella, se le acercaban, le hablaban al oído, cuando estaba muy tomada, todos la invitaron a hacer el amor. Se le notaba en la mirada lo excitada que estaba, pensé que caería fácilmente, pero resistió, esa noche no pasó nada, ni las siguientes. Pero mis amigos no se daban por vencido fácilmente, sobre todo cuando les comenté lo que mi tía me confesó, que le excitaban los jovencitos.
Una noche mi tía bailaba con Sebastián y con Ramiro, reían, se abrazaban, aprovechaban el ruido del local para hablarle al oído.
-Eres tan hermosa –Le susurraba Ramiro-. Tienes unos ojos grandes y hermosos, tu nariz, tu boca, me gustas mucho.
Estaban tan cerca uno de otro, sus labios se tocaron, fue un beso tierno, suave, pero después de unos segundos, se volvió salvaje. Ramiro la sujeto de ambas nalgas mientras la besaba furiosamente en la boca, en las mejillas, en el cuello. Y así sin soltarle las nalgas, la fue subiendo al privado de arriba.
-Vamos a coger –Me dijo Alan-.
Quería estar presente en su primera infidelidad, así que subí con Alan al mismo privado, pero antes, tomé la mano de Sebastián y le dije:
-Ven, acompáñanos, no dejes a mi tía sola con Ramiro, pienso que puede satisfacerlos a los dos.
Al entrar mi tía se sobresalto un poco al vernos, apartando de su lado a mi amigo.
-No te preocupes por nosotros tía, -le dije, mientras nos desvestíamos-. Cógetelo, disfrútalo, es tu noche.
Le guiñe un ojo a Ramiro mientras Alan colocándose un condón, se acomodaba en el sillón, me senté en su pene completamente erecto, incrustándomelo lentamente en mi vagina, le hice una seña a Sebastián para que se acercara y cuando lo hizo, me metí su largo pene en la boca, ensalivándolo por completo. Lo saqué de mi boca, le mamé sus guevos peludos y recorrí todo el tronco para después volver a metérmela en la boca mientras rotaban mis nalgas para darle satisfacción a Alan. Gire mi rostro para ver a mi tía, Ramiro le subió la blusa y le desabrochó el corpiño, apareciendo unas tetas pequeñas, redondas y duras, con pezones oscuros de tres centímetros, y una extraña pero sensual protuberancia desde un poco debajo de sus aureolas lo que al chuparlas daba la sensación de estar mamando una pequeña y gorda verga. Las tetas más hermosas que he visto en mi vida, las tenía a unos pasos de mí. Las tomó entre sus manos y se la llevó a su boca, y comenzó a mamarlo, yo me imaginaba que era Ramiro, que era yo la que mamaba sus encantadores pechos, mientras una verga taladraba mis entrañas y otra entraba y salia de mi boca. Ella le pregunta entre quejidos si le gustan sus tetas… Como no le van a gustar tía, si son las más hermosas que he visto en mi vida.
chido666
07-11-2012, 13:00:12
Sus manos ya habían desabrochado su pantalón y comenzaban a jugar con su pija por encima de sus calzoncillos. Luego se los bajó, y se agachó delante de él, engulléndose todo el pedazo de carne hasta las bolas. Él gemía de placer, mientras le acariciaba y exprimía sus pequeños pechos entre sus manos. Mi tía con el rostro levantado, lo miraba fijamente, moviendo su cabeza hacia atrás y adelante, haciendo ruido con su lengua sobre el pene de Ramiro: “chomp, chomp, chomp”. Le sujetaba de las nalgas y le llevaba hacia ella pidiéndole que se la entierre más adentro. Ramiro se estremeció
descargando toda la leche en su garganta, de la que no se escapó una sola gota. Luego con su preciosa lengua se la dejó completamente limpia.
- Ahora te toca a ti darle placer a esta señora. –Le dijo-.
Mi tía se quito los pantalones. Tenia puesta una tanguita color blanca que se le metía toda entre las nalgas, de solo verla le mojé por completo el palo de Alan con mis jugos. Ramiro se agachó y hundió su cara entre sus piernas besándola a través de su ropa interior, estaba toda mojada de sus flujos por la excitación que sentía. El comenzó a morder sus labios por encima de la tanguita y a pasar un dedo por encima de su clítoris… Pero no era él, era yo, que mi espíritu, mi alma, invadió el cuerpo de Ramiro.
Ella se quejaba y decía:
-Así, mí bebe, así, cómeme toda… mmmhhh.
Yo (En lugar de Ramiro) directamente le arranqué sus calzones de un tirón quedando ante una espesa mata de pelos del cual se desprendía un hermoso olor a perra en celo. Abrí sus piernas y las apoyé en un filo de la cama con lo cual su vagina quedó toda a mi disposición.
Pero algo me sacó de mi imaginación. Era Sebastián, que sujetándome por la nuca arreciaba sus movimientos de mete y saca.
-¡Ay! Diana, nunca me habías mamado la verga tan rico.
Lo aparté de mi lado.
-Espera… Ve con mi tía, aviéntaselos a ella, quiero que disfrute como nunca.
Cuando volví mi rostro hacia ella, mi tía me miraba fijamente, chupándose el dedo índice, con una carita de puta satisfacción que se me quedó grabada para siempre. Mis senos se bamboleaban fuertemente por las acometidas de Alan, mientras él gruñía fuertemente acelerando sus movimientos y estremeciéndose fuertemente cuando se vino. Le susurré a mi tía Rosario: “Te amo, eres la mujer mas hermosa, te amo”. Sebastián se interpuso entre nosotros, metiendo su pija en la boca de mi adorada tía.
Tenía las piernas levantadas completamente abiertas, en medio, el rostro de Ramiro. Sebastián hincado a su lado, la sujetaba de la nuca y metía y sacaba su pene a gran velocidad, cuando mi tía quiso mamarle las pelotas, la verga de Sebastián le baño la cara y el pelo de semen. Durante cinco minutos estuvo acariciando el rostro de mi tía con su pene, acarreando semen desde su frente y mejillas hasta su boquita. Mientras Ramiro le clavaba con fuerza su pene.
-Mmhh, si, así, mis bebes, lindos bebes, si, ah, ah, ah… Sujetó las nalgas de Ramiro violentamente, y se estremeció con furia, parecía que le daba un ataque, y gritaba como loca:
-¡Me vengo! Bebe, me vengo, Dios mío, esto es la gloria. Aaaahhh, me vengoooo.
El tío:
Eran las nueve de la mañana y apenas llegaban, mi esposa venia completamente borracha, mi sobrina no tanto. Diana, dejó a mi esposa en la cama, la dejó desnuda, y se fue a su cuarto.
“Esta es mi oportunidad”. –pensé-. “Mi mujer esta perdida de borracha y mi sobrina esta solita en su cuarto, ahora si puta del demonio, te voy a meter la verga hasta por las orejas”.
Espere unos minutos, cuando ya no escuché ruidos, quise entrar a la recamara de mi sobrina, pero la puerta estaba cerrada con llave.
“Maldita sea, nunca cierra la puerta de su recamara” – pensé-. “Y ahora que mi esposa esta en mi cuarto, no puedo entrar, esto si es mala suerte. Pero mi verga no se queda sin aventar mecos hoy”.
Me dirigí a mi recamara y cerré la puerta con llave. Me desnude y observé el cuerpo desnudo de mi esposa. Su panocha se veía divina, con su triangulo de pleitos negros.
“Le voy a mamar su panochita” –pensé-. “y vas a sentir tan rico que vas a despertar y cogeremos como nunca… Y si no despiertas, pues me vale madre, como quiera te voy a meter la verga, jeje”
El cuarto estaba en semipenumbras, las cortinas ocultaban la luz que se filtraba por las ventanas, me acerque a mi esposa, tomándola de los tobillos, le separé las piernotas, me coloqué en medio de ellas y metí mi lengua en lo más profundo de su panochita. Mi paladar saboreo un liquido viscoso, como a algas marinas, muy raro y desconocido, estaba encharcada su cuevita, me separé rápidamente, asustado encendí la luz y cuando me acerque a mi esposa. Mi corazón casi se detiene. El interior de sus muslos estaba lleno de chupetones, lo mismo que sus tetitas y sus pezones tenían un color rojizo, habían sido mamados durante largo tiempo. Al acercarme a su rostro. Un olor fuerte a semen mezclado con alcohol me llegó a la nariz, su cabello estaba pegajoso lo mismo que su rostro, Los pelos de su panocha tenían algo cohesivo, le di vuelta, acostándola boca abajo, sudoroso, le separé las piernas y le abrí los cachetes de su prieto culo, tenia rojizo alrededor del agujero y unos manchas extrañas, metí mi dedo medio y se le fue como agua hasta el fondo, y precisamente en el fondo, todavía conservaba cierta humedad. Mi excitación desapareció instantáneamente, fue como un cubetazo de agua fría, me retiré con pasos lentos, con lagrimas en los ojos y con el alma desecha.
Salí de casa con el corazón destrozado, por quererme coger a mi adorable sobrina, Dios me castiga, y a la que se cogen es a mi esposa, se la metieron por el culo, por ese estrecho orificio que siempre soñé alguna vez desflorar, y mamó vergas, y se corrieron en su boca, como le apestaba a leche de macho. Me la pasé de cantina en cantina, contado a cuanto extraño me topaba, mi triste desgracia, perdí la noción del tiempo, hasta que desperté en un cuartucho de hotel. Como pude me vestí y regresé a casa.
Salí de casa con el corazón destrozado, por quererme coger a mi adorable sobrina, Dios me castiga, y a la que se cogen es a mi esposa, se la metieron por el culo, por ese estrecho orificio que siempre soñé alguna vez desflorar, y mamó vergas, y se corrieron en su boca, como le apestaba a leche de macho. Me la pasé de cantina en cantina, contado a cuanto extraño me topaba, mi triste desgracia, perdí la noción del tiempo, hasta que desperté en un cuartucho de hotel. Como pude me vestí y regresé a casa.
Me había dado un baño refrescante, y después de cenar, me dirigí al estudio para leer algún libro antes de volver a dormir. En el camino me encontré a Rosario y a Diana que bajaban sonriendo. Estaban hermosas, mi esposa vestía un pantalón de mezclilla entallado, con el cual, se le veía más grande su bello trasero, Diana con una minifalda azul, enseñando sus largas piernas blancas y hermosas y una blusa amarilla, con la espalda descubierta, y muy escotada, no llevaba sujetador.
-Al rato venimos tío precioso, vamos a una fiesta. –Me dijo Diana-. Me llevo a mi tía para que me cuide, jaja. Adiós.
Rosario quiso darme un beso pero yo aparté mi rostro.
“Van a que les metan la verga otra vez” –Pensé-. A que les perforen el ojete y les avienten la leche en su cuerpo, par de putas”.
Me recosté en la cama, estaba en penumbras, y empecé a acariciar mi pene.
“Debería irme a un congal a coger con las putas” –pensé-. “En vez de tratar de masturbarme”.
Continuarà..........
Chido666.
chido666
07-11-2012, 13:20:30
Pero no sentía excitación, el deseo por mi sobrina desapareció, me había traicionado, se llevaba a mi esposa para que se la cogieran. La estaba convirtiendo en puta. Y excitarme con mi esposa tampoco, Me negó el agujero del culo, Me negó las mamadas y ahora quién sabe cuantos le taladran el ojete y quien sabe a cuantos les mama la verga. Mi pene estaba arrugado y por más que lo movía no lograba erectarse. Me di por vencido y me quedé dormido.
Un beso tierno en la frente me despertó, no quería abrir los ojos, no quería saber si era la puta de mi esposa o la puta de Diana, la que remordiéndole la conciencia me dieran de limosna un miserable beso. Otro beso en la mejilla, no negaba que se sentía muy agradable, otro beso en mis labios, otro en mi cuello… Mmh, esto ya era extraño, entreabrí los ojos y para mi sorpresa era la pequeña Carla la que me besaba. Vestía con una bata, en la cual se le transparentaban unas chichotas redondas y hermosas, me dio otro beso abajito de mi ombligo y su manita me acarició los vellos de mi entrepierna, mi verga se puso en posición de firmes y lista para cualquier batalla. Carla abrió más sus ojazos negros y me sujeto la verga tiernamente, movía su manita de arriba abajo. Su carita estaba a centímetros de mi garrote, su aliento calido lo envolvía.
-Le gusta como le acaricio la vergota tío. –Me dijo carla, con una vocecita de putita cachonda-.
-Siento muy rico, mi hijita –Le dije con una voz ronca de la excitación-.
Se quitó la bata, sonriéndome, abrió sus brazos y se dio una vuelta completa para que admirara su bello cuerpo. Era tan alta como su hermana, sus cabellos rubios los tenía amarrados por una pañoleta roja y de ella sobresalían dos largas trenzas las cuales le llegaban a media espalda, y la hacían verse más chica de lo que era en realidad. Sus chichotas se movían sensualmente, eran grandes y redondas, sus grandes aureolas eran de color rosa, y sus largos pezones solo un poco más oscuros. Su mata de pelos era de color rubio, su raja estaba hinchada, sus torneadas piernas blancas y hermosas.
-Mi tía le tiene muy abandonado –Me dijo con su vocecita sensual-. Por cuidar de mi hermana, que es mala y traviesa, no le pone atención a mi tiíto precioso. Pero yo le voy a dar lo que le hace falta.
Me sonrió, se reclinó en la cama, a mi lado, apoyándose en sus codos, miró por algunos segundo la verga, dura, venosa, lista para cualquier llamado a la acción. Le dio un beso en la punta, la tomó en sus manitas, unas cuantas sacudidas, arriba y abajo, masturbando, para luego llevársela a su boca, primero la punta, suaves mordisquitos para deslizarla dentro de su boca mientras la aprieta como queriendo exprimirla. Era un poco torpe, se controla para no lastimarme, le falta experiencia, práctica, pero le sobra entusiasmo y calentura. Mi verga crece, más y más en su boca, jamás la había sentido tan grande y dura, lamidas y chupadas pasaron de suave a intenso.
Se desprendió lentamente de mi tallo y se arrodilló en medio de mis piernas tomando mi sable con una mano y recorriéndolo con su lengua, saboreando el liquido preseminal, masajeó mis huevos con su otra mano, le dio varios lametones a la cabeza, en tanto su mano jugaba con mis pelotas con ricos masajes, se introdujo en la boca la mayor parte de mi tranca chupando vigorosamente, mi pene palpitaba como si tuviera vida propia mientras la boca de Carla recorría su longitud logrando por fin tragarlo por completo, yo estaba en la gloria, sentía la punta de mi garrote explorando su garganta mientras ella subía y bajaba con mayor velocidad. Tensé mis piernas y sujetándola fuertemente de la nuca, se la metí hasta la garganta y le disparé varios chisguetes de jugo de macho, que se fueron directos al estomago, ella hizo muecas de querer vomitar, apoyándose con fuerza sobre mis piernas logró sacarse mi verga de su boca, mi garrote seguía escupiendo leche, le cayeron dos chisguetes dentro de su boquita y los demás en su carita de puta, las últimas gotas se las embarré en su naricita.
-¡Ay! Tío, cuantos mecos me avienta –me dijo-. No podía respirar con su vergota en mi boca, por poco hace que vomite.
-Perdóname Carlita –Le dije, mientras le pasaba todo mi garrote por su carita de ángel-. Pero es que estaba tan necesitado, y estas tan bonita que no pude resistir la tentación de que tomaras mi leche.
-¿Le gustó como le mamé la verga tío? –Me dijo inocentemente-. Es la primera vez que hago esto.
-Por supuesto Carlita. –Le dije-. Eres una amante extraordinaria, mamas la verga mejor que nadie, pero deberías aprender a tragarte la leche de los hombres.
-Es que me pescó desprevenida tío.
-Bueno, entonces trágate estos que tienes en tu carita preciosa. -Le dije, mientras con mi verga acarreaba el semen de su carita y se los llevaba a su boca -.
Cada vez que le llevaba el semen, me chupaba la cabeza de mi garrote, al final, cuando su carita quedó limpia, mi verga estaba nuevamente durísima, ella con mi daga en su boca, movía la cabeza de arriba abajo, mamándomela nuevamente.
La aparté con suavidad, acomodé su cuerpo, abrí sus piernotas, me acomodé entre ellas y le dije:
-Ahora es mi turno chiquita preciosa.
Era una raja pequeña, separé sus labios con mis manos y metí mi lengua en su cavidad, mi paladar saboreo una erótica viscosidad salada y virginal, hundí mi rostro y lambí furiosamente con deseo, iba de su raja a su culito cerrado, Mis manos buscaban con desesperación sus melones, no abarcaban por completo sus pechos eran grandísimos y estaban tan duros, eran deliciosos. Carla sujeta mi nuca y se estremece y mueve sus nalgas de arriba abajo violentamente.
-Tiíto querido, me estas haciendo venir, uuuuyyyyy, que maravilloso, toma tio, tomate mis jugos de hembra, tómatelos, aaaayyy, toma, toma.
Quedó vibrando de placer, lentamente me acomodé entre sus piernas, dispuesto a perforarla.
-Tío –Me dijo suplicante-. Me has hecho tan feliz, quiero me hagas toda una mujer, pero hazlo con cuidado tiíto precioso, soy virgen, no me vayas a lastimar.
Continuará....
danieltriplex
07-11-2012, 14:46:25
si estan como los relatos de ALICIA espero con mucha ansia
Yamejo Dias
07-11-2012, 19:20:33
Igualito al cuento de las mil y una noches
AndresG1
08-11-2012, 11:00:20
jajhajajaja se la aplicaron feo
alexelmoro
09-11-2012, 02:11:58
exitante y caliente m puso a mil
yoko74
09-11-2012, 07:30:16
Excelente relato me puso muy muy caliente tengo una sobrina bien buena y me imagine cogiendomela....
malboro07
09-11-2012, 11:19:39
buen relato, esperamosmla continuacion
cianuro de vida
09-11-2012, 11:52:56
y el resto que... excelente relato.
chido666
09-11-2012, 14:46:35
-¿Cómo? ¿A tu edad? ¿Virgen? Pensé que en estos tiempos hacían el sexo a edad más temprana.
-Si. Muchas veces estuve a punto de perderla, pero no me animaba, necesitaba alguien que tuviera mucha experiencia, y quién mejor que mi tío adorado.
-No te preocupes, seré cuidadoso.
Empecé a restregar mi garrote por sus labios vaginales… poquito a poco, mimándoles, subiendo hasta su clítoris, Se sentía tan húmeda y caliente su cuevita, metí suavecito la puntita. Y la dejé allí… sus labios vaginales se abrieron de par en par. Empecé a moverme despacito, parecía como si su vagina estuviera chupándome la punta de mi verga.
Carlita, que apretadita estas, que labios tan tiernos tienes... mientras la besaba en la boca. Voy a meterte la verga un poquito más ¿está bien?
-Si tiíto, solo un poquito porque me esta ardiendo.
Con la punta de mi verga en su entradita, Carla abre sus labios vaginales con sus manitas, mi rígido miembro se posa en la abertura, presiono y cede, me deja entrar en ella. Esta muy húmeda, un calor intenso abraza mi verga, inicio el lento vaivén, se estremece al percibir el cosquilleo electrizante del roce del miembro penetrando en su sexo, se siente tan mojado, se desliza suavemente, aumentan sus quejidos.
Qué maravilla, lo iba metiendo milímetro a milímetro, suavecito... y de vez en cuando paraba para que su vagina se acostumbrara al vigoroso invasor. Otro poquito más, otra parada. Otro poquito, otra parada. La piel de su entrepierna estaba estirada al máximo por no estar acostumbrada a que la taladraran… Hasta que ya no podía meter más.
-¿Te duele Carlita?
-¡Ay! Tío, que rico se siente, me duele un poco, pero métamela toda de una vez, ah, ah, que rico papito.
Metía y sacaba la verga con mayor velocidad pero su himen impedía que llegara más adentro. Muevo mis nalgas hacia atrás y con fuerza le empujo la verga, siento que desgarro algo en su interior y meto mi garrote hasta el fondo de sus entrañas, mis peludos y gordos guevos chocan deliciosamente en sus blancas nalgotas.
-Tiiiooo, ya me clavo su vergota, ¡aayyyy!, me arde poquito tío, pero no la saque por favor, me siento toda una mujer con ese trozote de carne en mi panocha.
“Ahora si putita” –pensé-. “Te voy a taladrar ese agujerito y lo voy a calzar al tamaño de mi boa, putita, si lo que querías era verga, pues toma, puta, toma”.
Me sostengo en las palmas de mis manos, a sus costados, para permitirle a ella moverse también mientras mi grueso miembro se deleita abriendo todo a su paso, la siento suave y algo estrecha a la vez, me impulso con movimientos bruscos y profundos, ella se sobrepone a la molestia de la penetración y se impulsa hacia mí moviendo sus nalgas violentamente.
-Ah, ah, ah, tiiiooo, que rico me coge, ah, ah, métame su vergota hasta el fondo, así, si, rico, Dios, es hermoso como me coge.
Tiene toda encharcada la panocha y mi verga se desplaza rápidamente entre la deliciosa viscosidad, arrecio mis movimientos como toro enfurecido, produciendo eróticos sonidos, “chac, chac, chac”. Carla pone sus ojitos en blanco y convulsiona, agarrándome las nalgas y clavándose mi garrote hasta el fondo le viene un fenomenal orgasmo.
-¿Qué es esto Dios mío?, ah, ah, aayyy, Dios mió, es hermoso, es el paraíso, toma, toma tiito lindo, tu vergota es tan linda, ay, ay, la voy a bañar con mis jugos, toma, toma, toma.
Esperé a que se relajara un poco, de un solo movimiento la obligo a girar quedando ella encima. Ahora ella decide el movimiento que imprimirá, ensartada en mi garrote, mueve sus nalgas como si fueran olas de placer en alta mar, sube y baja y se deja caer en el endurecido trozo de carne hasta quedar totalmente empalada, sintiendo como nuestros vellos púbicos se enredan en una lucha a muerte.
Emitiendo ambos, sonidos grotescos, guturales, llenos de excitación, me movía de abajo hacia arriba hundiéndole el palo hasta el fondo de sus entrañas, mientras ella, se movía en círculos rotando ferozmente sus nalgotas. Puso sus manos en mi pecho comenzando un sube y baja genial, nuestros cuerpos se acoplaron perfectamente a un movimiento realmente excitante. A cada empujón mío, Carla gritaba que por favor no se la saque más, que se le deje toda adentro.
-Toma puta –Le grité lleno de excitación-.
-Si tío, soy una puta, soy su puta, métame su verga, castígueme por ser tan puta, ay, Dios, que delicia, ay, ay, ah, ah.
La tomaba por sus nalgas y se la hundía hasta el fondo. Sudábamos copiosamente. Se movía como ninguna, mientras yo chupaba y mordía esos hermosos pechos que tenía ante mí.
Se la introducía violentamente hasta que mis huevos chocaban con sus blancas nalgotas, bombeaba ininterrumpidamente mientras ella suspiraba sonoramente y con una mano se acariciaba sus enormes chichotas que se movían sin cesar de un lado a otro.
¡Uyy! ¡Ahh! Ah, ah, ay, ay -respondía Carla a cada penetración-. Cójame tío, métame su verga, así, si.
Mi trozo de dura carne iba y venía de adentro de su vagina, la cual contraía al máximo, buscando arropar completamente toda su longitud, aceleré el ritmo buscando su orgasmo, busqué su rostro para besarlo y me correspondió ofreciéndome un beso de lengua furioso, mientras ella explotaba en un volcánico orgasmo, estuvo convulsionando como una loca, presa de una serie de orgasmos que parecían no tener fin, su cuerpo se fue calmando mientras esperaba la descarga hirviente de mi leche dentro de sus entrañas, de la punta de mi verga, escaparon cinco descargas violentas, de leche de macho, en el interior de su panocha recién desvirgada.
Se escuchó que se cerró la puerta con violencia. Los dos, con nuestros rostros sudorosos, volteamos rápidamente ahogando la respiración.
“Es muy temprano para que llegue mi esposa y mi sobrina” –pensé-. Creí haber cerrado la puerta, pero a lo mejor, se quedó entreabierta y con el aire se cerró.
Nos miramos asustados los dos, sus bellos ojos negros se miraban hermosos cuando los agrandaba por el susto. Soltamos una carcajada simultáneamente.
Sobrina Diana:
A mi tía le carcomían los remordimientos, durante semanas mis amigos se la estuvieron cogiendo, pero pensaba mucho en mi pobre y cornudo tío.
Cuando apartó a Ramiro y le dijo que no quería que la tocara, me acerque a ella.
-¿Qué pasa tía?
Cubriendo su rostro con ambas manos, estalló en llanto. La abracé y deje que se desahogara. Después de varios minutos, con voz entrecortada por el llanto gritaba:
-¡Soy una puta! ¡Soy una desgraciada puta! He engañado a mi marido que es muy bueno y al que quiero mucho.
-Tía. -Le dije-. Preciosa, esto no tiene que ver nada con el amor. El te ama más que nada en la vida y tú lo amas inmensamente ¿no es cierto?
-Si – me dijo, sollozando y limpiándose los mocos-.
-Pero también te excita el cuerpo de mis amigos, su juventud, su virilidad, Y te encanta que te cojan, ¿no es cierto?
-Si – me dijo-. Volviendo a llorar a lágrima viva-.
-Ves… Su amor no a mermado en nada, lo que hacemos no es malo, solo satisfacemos nuestro cuerpo, nuestras necesidades, lo tuyo con mis amigos solo es sexo, no es amor.
Me miro fijamente y limpiándose las lágrimas me dijo:
-¡Vamos a casa! Después de todo, sigues siendo una niña, hay muchas cosas que tú no entiendes.
chido666
09-11-2012, 14:53:19
Camino a casa me comentaba que le haría el amor a su esposo como nunca se lo había echo. Que sería su noche mágica. Pobres de mis tíos… Cuando abrimos la puerta de su recamara y encontramos a mi hermana Carla ensartada en la verga de mi depravado tío, se sintió morir. Cerró la puerta con odio, me abrazó y llorando me dijo:
-Sácame de aquí, por favor.
La tome de la cintura y la lleve a mi cuarto. Era una muñeca sin voluntad, su mente estaba en shock. Cuando la desvestía, mire sus ojos y tenía la mirada perdida, hacia la nada. Me desvestí rápidamente. Desnudas las dos, la abracé y la bese tiernamente en los labios. Sus ojos pestañaron varias veces, saliendo de su letargo.
-Tía. –le dije amorosamente, mientras acariciaba sus prietas nalgonas, nuestros rostros casi se tocaban e intercambiábamos nuestros calidos alientos, la bese nuevamente en los labios a la vez que mi tía abría enormemente sus ojazos lindos-. Preciosa, ya te dije, esto no tiene que ver nada con el amor. El te ama más que nada en la vida y tú, a pesar de lo has visto, lo vas a seguir amando. Mi tío y mi hermana, solo tienen sexo, solo satisfacen su cuerpo, nunca podremos interponernos entre su amor. Ahora. Mi cuerpo también tiene necesidades tía, necesidades un tanto extrañas para la gente, pero son mis necesidades y si tú me lo permites, quiero satisfacerlas… No te voy a quitar el amor de mi tío, solo déjame poseerte.
Me abalancé sobre sus labios carnosos, los cuales mordía suavemente y con lo cual ella me abrazaba fuertemente, frotando nuestros pechos desnudos, la acosté en la cama y abrí sus torneadas piernas, mis dedos tocaban su clítoris arrancando los suspiros más lindos que oí en mi vida. Mi boca recorrió cada milímetro de sus ricas tetas, coronadas de unas hermosas aureolas y rematadas con unos deliciosos pezones totalmente erectos, Me enderecé un poco y le volví a besar apasionadamente en la boca, bajé por su cuello recorriéndolo con mi lengua, rocé ligeramente sus pezones con la punta de mi lengua, me deslicé por su estómago hurgando en su ombliguito, continué por su pubis, enroscando mi lengua juguetona en su rizada pelambrera azabache, besé con delicadeza su cálida conchita para rehacer lentamente mi recorrido hasta sus pequeños senos, duros como rocas, acaricié con más fuerza esos exquisitos globos naturales totalmente míos. Me regodeé plenamente en sus tetas, para continuar, lentamente, hasta su coño, adornado por su pequeño clítoris, totalmente expuesto fuera de su capuchón. Lo humedecí con abundante saliva en los labios y besé delicadamente su pepita, mi tía se estremeció como tocada por una descarga eléctrica, y una exclamación de lujuria me dio su aprobación, mientras le separaba las piernas flexionándole las rodillas.
-Pero mi niña, ¿quién te enseño lo que me haces? Me estas matando de placer mi amor, hazme tuya de una vez por todas.
Con la punta de mi lengua viboreé sobre su conejillo, mientras la tía Rosario reaccionaba pegando su pubis aún más contra mi boca, separé los labios de su vulva para estampar un húmedo beso sobre su vagina.
Le escuché jadear con insistencia, me dediqué a empapar con saliva toda la región desde su ano hasta su clítoris, chupe con insistencia sus labios totalmente hinchados sorbiendo de sus jugos, que se desbordaban a raudales de sus entrañas.
-¡Ayyy! Ah, ah, cariño me matas, ah, rico, tu lengüita me hace rico, siento delicioso mi amor, así, sigue, sigue, no te detengas.
Uno de mis dedos se lo empecé a meter suavemente a la vez que le chupaba el clítoris. Ella parecía una loba, se movía arriba y abajo emitiendo quejidos cada vez más fuertes, mis dedos se movían cada vez más veloces dentro de ella, los tenía empapados por sus jugos.
Luego tomó mis cabellos y comenzó un mete y saca con mi cabeza que yo creía que me iba a ahogar, a todo esto, yo no dejaba de meter lengua y dedos. El orgasmo que tuvo, fue espectacular. Su vagina se contraía con unos espasmos espectaculares a la vez que mi cara se iba llenando de sus jugos orgásmicos.
Mis manos acariciaban sus durísimos pechos, tome uno y lo mame como recién nacida, ella me acariciaba los cabellos mientras mi boquita sedienta chupaba enardecida, pase de uno a otro por largo tiempo. Luego llevé mis manos a su cola y pude sentir la dureza de sus nalgas. Ella mientras tanto, entre gemidos, me tocaba la raja, que para ese momento estaba completamente encharcada, yo no podía creer lo que me estaba pasando. Me metí entre sus piernas y la cabalgue violentamente restregando nuestros sexos. Nuestros gritos llenaban el silencio de la noche, ella me arañaba la espalda.
-¡Aouch! niña, Eres una experta, así, vidita. Me estas matando de placer, quiero que acabemos juntas, mi amor, por favor.
De repente comencé un movimiento furioso frotando nuestras rajas, mientras besaba sus senos, su rostro su cuello, ya estaba por llegar.
-¡Ahora, mi amor! – Le grité-. y me vine abundantemente, mientras ella se contorsionaba gruñendo como animal herido. Arqueaba su espalda mientras me gritaba:
-Que bien me cogiste, mi niña, acabé toda en ti… Soy tan puta y caliente, soy la más puta de todas hembras.
-No tía, no eres puta, eres la mujer más hermosa y cachonda que he conocido, la que ama profundamente a su marido pero que su cuerpo necesita que le den sexo todos los malditos días, y si su esposo no se lo da, habrá miles de personas dispuestas a satisfacerla.
Por mis piernas corrían nuestros jugos, a lo que ella se agachó y los comenzó a beber diciendo:
-Ahora me toca a mí, niña preciosa, mira como mami bebe tus jugos.
Metió su lengua jugosa en mi raja jugueteando con mis entrañas, produciéndome escalofríos que recorrían mi columna. Cuando estaba a punto de venirme, me dio vuelta dejando mis blancas nalgas delante de su rostro, me daba pequeños besos, casi rozándome el ojete de mi culo, relajé mis piernas y las separé un poco más. Me pasó el dorso de la mano por entre mis piernas, apenas rozando mi vello púbico. Moví mis nalgas hacia atrás indicándole solamente con ese gesto que ya estaba entregada y que podía hacerme lo que quisiese.
Me colocó de rodillas con el culo en pompa. Empezó a besarme más fuerte las nalgas y a meterle la lengua por entre las piernas recorriendo toda mi raya, mi excitación era tremenda. Metió su lengua hasta lo más profundo de mi culo, arrancándome un grito de satisfacción, yo en agradecimiento rotaba mis blancas nalgas sobre su rostro y ella chupaba de mi culo a mi raja frenéticamente, mis enormes pechos oscilaban violentamente por la fuerza con que me comía, gruñí con rabia mientras mi pepita hacia erupción bañando de lava hirviente el bello rostro de mi tía. Me di vuelta y la abracé agradecida, le di un beso con mucha pasión, de inmediato su lengua empezó a reaccionar, se movía lenta y deliciosa en mi boca, sentí el sabor de su saliva, me parecía delicioso el intercambio de fluidos. Poco a poco me hice dueña de sus pechos, que los tenía de buen tamaño, primero el roce, la caricia suave, el apretón, tiemblan, se inicia una espiral de besos en cada uno, alternando las atenciones que terminan, inevitable, en los turgentes pezones, que me exigen ser saboreados. La rutina se repite una y otra vez, humedeciendo, lamiendo, chupando hasta hacerlos esconder y desaparecer en mi boca. Ella vibrando de placer, frotándose los muslos, que ahora separo, abro con dulzura para que los húmedos pétalos de la flor con entorno de vellos azabaches, oscuros como la noche me ofrezca el nácar rosado que tapiza su interior.
Palpe la firmeza de sus muslos, aprecio la sedosidad de sus piernas, mi mano bajo por sus duros y grandes glúteos, la atraen y elevan para recibir el agasajo de mis labios y mi lengua. Se abrieron los labios mayores levemente para recibir mi lengua hasta lo más profundo, hondos gemidos de auténtico placer brotan de sus labios. Un soberbio orgasmo explotó como un terremoto en su interior, la onda expansiva produjo aleadas, peligrosos tsunamis, convulsionando todo su ser. La ayudé a manejar sus sensaciones, a descubrir sus rincones y manejar sus ritmos. La abracé nuevamente, nuestros rostros a centímetros, miraba sus lindos ojos llenos de lagrimas de alegría.
-Te amo. –me dijo con una voz apenas audible.
Una vez al mes mi tía se revolcaba con mis amigos, en cambio yo, todas las noches me la cogía. Mi tío Beto nos descubrió pero no dijo nada, pobrecillo.
Se terminó el ciclo escolar, regresamos con nuestros padres, seguimos viéndonos cada semana como antes, de ves en cuando nos quedamos en casa de los tíos, y hacemos travesuras, jaja.
Ahora ando de novia con una chava llamada Estela, es de mi edad, es muy linda y muy caliente, creo que la amo, pero es muy celosa, se entero de mi relación con mi tía, y ahora quiere que le sea fiel, que deje de acostarme con mi tía Rosario. Mi tía esta muy buena y quiero seguírmela cogiendo… No hay amor, es solo sexo, ¿Por qué Estela no lo entiende?
chido666
09-11-2012, 15:01:17
Tío:
Me dirigía a mi recamará a dormir cuando las escuché, se carcajeaban y hablaban de no sé que cosa, su voz denotaba que estaban borrachas, se escuchó un portazo. Me encaminé a la cocina, y me preparé el desayuno. Cuando pasé por la recamara de Diana, la puerta estaba entreabierta y se escuchaban unos jadeos inconfundibles.
“Si metieron a sus amantes a mi casa, los mato a todos verdad de Dios” –pensé iracundo.
Al abrir la puerta, lo que mis ojos contemplaban me dejo sin aliento. Mi esposa y mi sobrina estaban desnudas, Rosario mamaba las chichotas de mi sobrina mientras Diana movía sus nalgas frenéticamente de arriba abajo, restregando ambas su panocha. Era un cuadro erótico, dos hembras bellas en celo, pero una de ellas era mi esposa… Me quedé como cinco minutos, sin pensar nada, solo observando, ellas en un momento voltearon y me miraron, se detuvieron unos segundos y volvieron a lo suyo. Yo salí sin decir nada, llegué a mi recamara, dormí todo el día. En la noche le reventé el ojete a mi sobrinita Carla, le dejé toda la leche adentro de su apretado culito, es una delicia de hembra. También me hice una rusa (puse mi pene entre sus monumentales chichotas y le aventé todos los mocos entre ellas, hasta le llegaron a su carita de lo fuerte que los expulsaba. Hay que aprovechar porque mañana se van con sus padres.
Tres meses después…
Tío:
Hace tres meses que se fueron mis adorables sobrinas. Mi esposa y yo fingimos que nada pasó y nuestras relaciones volvieron a la normalidad. Hacemos el amor todas las noches, y debo de confesar que ahora es fantástico y salvaje, ya me deja meterle la verga en su culito y deja que vacié mis pelotas dentro de su boquita. Lo de anoche fue de locura, me metió la lengua en el ojete y se siente riquísimo, exploté como nunca.
Mis sobrinas nos siguen visitando o nosotros las visitamos en su casa, cada semana. Una vez al mes se quedan en nuestro hogar. Cuando lo hacen, Diana y mi esposa se van de farra a coger por allí, mi esposa llega con el agujero del culo más abierto, toda pringada de semen, apestando a leche de macho y alcohol, a veces se encierra con mi sobrina y hacen sus cochinadas, pero no me importa, porque cuando ellas salen a divertirse, yo le meto la verga a Carla, toda la santa noche, jeje.
Fin.
Autor: Chido666.
RatonDark
09-11-2012, 16:19:15
excelente relato
muy bacano
Rogelio67
09-11-2012, 19:13:46
Muy bueno; me hubiera gustado un poco mas de detalles cuando le hacian la doble penetracion a la esposa, y que pervirtiera a Carla compartiendola con otro amigo...; de todas maneras Excelente!
INDIVIDUAL
09-11-2012, 22:15:34
Jaja excelente historia men
rodrigarcia
12-11-2012, 18:20:19
maravillos relato, lo deja a uno antojado
jockerstein
13-11-2012, 16:58:06
woooooowwww muy buen relato bro...me encanto un poquitin largo pero me atrapo.....graxxx
PROTEO_011
20-11-2012, 09:32:45
Ufff excelente historia, muy bien contada.
jackryan
21-11-2012, 10:34:55
Que buenos relatos los tuyos.
Felicitaciones!!
Giovanni Aretin
24-11-2012, 12:48:47
Los relatos con sobrinas siempre son excitantes. La imaginación se dispara.
ever.mty
29-11-2012, 01:46:50
Muy buen relato !!
Giovanni Aretin
02-12-2012, 19:36:57
Los juegos sexuales son el acicate de la vida. Sin imaginación no hay erotismo y sin erotismo la sexualidad humana sería extremadamente pobre. Gracias al amigo Chido666 por sus relatos.
CANTI*
03-12-2012, 20:00:46
Que relatoo tan buenooo....
De los mejores q he leido en la zona....
El sistema no deja dartemas repu....
Debo...
groguis
05-12-2012, 18:27:22
esta excelente pero falta el desenlace
pacoros
09-12-2012, 15:03:05
muy buen relato.
claro con unas sobrinas tan buenotas.
Saimon_Vzla
14-01-2013, 15:27:33
Excelente relato, me facino... lleva repu...
charliej
15-01-2013, 21:27:18
quede arrecho con ese relato, buenisimo!!!!!!!!!!!
rashier
24-09-2013, 21:11:42
muy buen relato
uchihalogia
24-10-2013, 23:24:54
esperando la continuacion hermano
DO MAYOR
25-10-2013, 08:35:43
Que relato muy completo
andresamar
03-12-2013, 12:52:45
Casi me hago la paja con este excelente relato. Muy bueno
richocardenas
06-01-2017, 21:34:15
Que Buen relato
hanzoleon
28-03-2017, 21:04:48
que buen relato, definitivamente tiene de todo un poco excelente, me puse a mil leyendolo.
richocardenas
28-09-2017, 22:50:25
no me canso de leerlo
yedad
16-04-2018, 15:30:29
bueno el relato lastima que el tio no se cojió a Diana pero aun así se cojio a Carla de consolación (nerd)
richocardenas
09-06-2022, 23:23:35
espectacular
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