La internet tiene cuerda para rato.
http://www.elcolombiano.com.co/g/Bullet.gif Lo que sí se prevé es la escasez de dominios web.http://www.elcolombiano.com.co/g/Bullet.gif Para enfrentar la demanda, operadores invierten.http://www.elcolombiano.com.co/g/Bullet.gif La red aún está lejos de colapsar por infraestructura.
Por
Natalia Estefanía Botero (
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Medellín
Pocos intuían el potencial de esa forma de comunicación, que luego se llamaría internet, la cual comenzó a crearse cuando se conectó la primera Red de la agencia Arpa, llamada Arpanet, en 1969.
En el incipiente intercambio de datos de aquella época, Vinton Cerf, el "padre de internet", como se le llama al inventor del protocolo TCP/IP, impulsaba la aspiración de convertir esa fabulosa telaraña en una herramienta al alcance de todo el mundo.
Ese deseo, casi 40 años después, todavía sigue intacto porque los usuarios de internet rebasan los mil millones (para diciembre de 2007 había 1,319,872,109 de internautas de acuerdo con el sitio www.internetworldstats.com), lo que significa una penetración tan solo del 20 por ciento del servicio en el mundo.
A pesar de ello, podría hablarse de una rápida expansión, en términos de tráfico de datos, porque el volumen de videos, fotos y audio que se sube a la red crece de forma exponencial cada día.
Demanda satisfecha
¿Hay infraestructura para soportarlo? Para el coordinador del área de Telemática de Eafit, Jorge Iván Cañón, sí la hay, pues los operadores o carriers en su mayoría tienen capacidades "holgadas" para atender la demanda.
"En el futuro sobrevivirán aquellos proveedores que tengan la capacidad de inversión necesaria", de acuerdo con las nuevas tecnologías de transmisión que se desarrollen y las altas capacidades con que cuenten en los cables de interconexión submarina propiedad de los grandes jugadores en el mundo.
Luis Carlos Guerrero, vicepresidente de Ventas y Servicios de Global Crossing para la Región Andina, confirma que se ha enfrentado la demanda con la misma dinámica que crece el contenido.
Por ejemplo, para junio de 2006, las capacidades principales de la red se multiplicaron por 4, al pasar de 10 a 40 Gigabits por segundo.
El mes pasado (marzo), tan solo el cable que circunda a Suramérica pasó a 100 Gigabits por segundo, y podría llegar a 1.2 Terabits por segundo, es decir que se multiplicó por 12 la capacidad que recién se instaló.
Otros operadores como Telefónica también vienen expandiendo las posibilidades, como ocurrió con el cable SAm-1, puesto en operación el mes pasado, que reúne 25.000 kilómetros de un anillo transcontinental de fibra óptica, que tan solo en Colombia aumentará en un 50 por ciento la capacidad de la red.
Las redes submarinas tienen factores de multiplicación muy grandes, precisa Guerrero. Mientras hoy están cargadas con Gigas podrían llegar a Teras, por lo que no se percibe un colapso a corto plazo de internet, añade el directivo.
"Es un buen negocio, que requiere grandes inversiones y si los mercados están dispuestos a pagar razonablemente por los servicios aparecerán las capacidades", remata Guerrero.
Para el investigador de la UPB y candidato a doctorado en Telecomunicaciones, Roberto Hincapié, las teorías sobre el colapso de internet se han venido pronosticando desde hace un buen tiempo, no solo por la capacidad, sino por problemas de seguridad.
Como la infraestructura de red no es la misma que la que había en el año 2000, muchas de las fechas que se han fijado como las del fin de la red se han tenido que correr una y otra vez.
"Es imposible predecir cuándo será la fecha real en que internet colapse y si realmente esa fecha existe", dice Hincapié.
Lo que sí preocupa a los expertos, es la escasez de dominios web. En una reciente entrevista a Vinton Cerf, publicada en El País, de España, el consejero de Google y evangelista de internet, señala que es seguro que esto sucederá, pues en la actualidad hay 4.300 millones de direcciones únicas.
De allí, la necesidad de migrar hacia un nuevo protocolo (En términos técnicos se llama el IPV6) que aumentará la capacidad de alojamiento.
Con ello se democratizará el mundo de los dominios y se fortalecerá una red a la que todavía le resta crecer para disminuir la brecha digital.