Heráclito
20-07-2026, 09:37:24
Ganó el fútbol. España campeón del mundo
por Heráclito
El fútbol no siempre es justo. Lo fortuito, un instante de magia, un talento, un error pueden echar por la borda una planificación rigurosa. Esto le sucedió a Inglaterra contra Argentina. Un entrenador miedoso, con un 1-0 a favor, prefirió echarse atrás, sacar a su delantera y fortalecer la defensa. El resultado fue acabar perdiendo el partido ante los argentinos que echaron mano de su ego descomunal para derrotar en la cancha lo que no pudieron hacer en Las Malvinas.
Pero esta selección a la que se le admira su tesón no portaba las credenciales para ser la mejor del mundo. Sin Messi, el mejor futbolista nuestra época, no pasaba de ser un buen conjunto, entretenido, pero hasta ahí. Además, dice la voz bíblica que por sus hechos los conoceréis, la suspicacia se instaló en muchos de los aficionados cuando se vio lo fácil que fue su tránsito por este mundial inusual de 48 equipos, jugado en tres países. Sus rivales fueron menores, no tuvo que trasladarse a grandes distancias y el primer rival de peso que se encontró en el camino fue Inglaterra que la tuvo contra las cuerdas casi todo el encuentro.
Que podía esperar de España, el campeón de Europa que de la mano de Carlos De la Fuente se había formado como un grupo, si se permite el símil, de obreros, cada uno poniendo de su parte para construir un equipo armonioso, con mucha enjundia, asistiéndose unos a otros, manejando los tiempos, siempre transitando con balón en tierra, con paciencia elaborando las jugadas hasta los pases de profundidad sorpresivos que rompían los muros defensivos, algo así como un bisturí en la yugular. Y así jugaron contra el campeón reinante.
Messi juega como los dioses, pero necesita que su equipo tenga el balón. En otras palabras, es un director de orquesta magistral que necesita de eso, de una orquesta que toque la melodía a sus indicaciones, pero si se desafina o lo peor si ni siquiera puede tocar los instrumentos, el director se queda sin oficio y no puede menos que contemplar como la otra orquesta ocupa todo el escenario, acompasada, vibrante, sutil, alegre, todo un espectáculo de calidad, pundonor y talento colectivo.
Tuvimos el privilegio de ver jugar a este descomunal jugador en muchos partidos, en el Barcelona de Guardiola y algunos de la selección que no se lo merecía porque si algo le rinden culto los argentinos es a los egos y ya lo sabemos con suficiencia, la suma de egos no forma un equipo. Y por eso, entre el despiste y el ardor, que lo tienen y mucho, la magia de Messi les hizo el milagro de arreglar partidos contra rivales menores, con algo de ayuda arbitral y un Infantino que parecía querer que este fuera el torneo de la segunda corona de Messi, el retiro dorado que se merecía.
Pero no se pudo porque España le sacó a relucir todas sus falencias con una solución muy sencilla, quitarles el balón y así, metro a metro durante los noventa minutos del tiempo reglamentario y los treinta del alargue, triangularon, regatearon, profundizaron, recuperaron, se defendieron atacando, elevando una muralla de tal calidad que, por primera vez en la historia de los mundiales, un finalista jamás hizo un disparo a puerta, así como se lee, cero remates a la portería.
No se llevaron a su casa una goleada porque el Dibu Martínez tuvo una noche estelar. Fue el mejor o el único que recordó estar en una final y que estaban jugando fútbol y como siempre pasa con ellos, la impotencia de saberse inferiores les asaltó el ánimo para transformarlos en una pandilla de gorilas cometiendo faltas a diestra y siniestra, dejando el talento de Messi al garete porque difícil hacer algo cuando sus compañeros reemplazan las buenas jugadas por los golpes.
Un baile de calidad les dio España, un monólogo que en muchas ocasiones del partido resultó aburrido porque en la cancha solo había un equipo que, a veces, por la ansiedad, tomaban malas decisiones al rematar o el Dibu le negaba las anotaciones con espectaculares atajadas. Hasta que al fin entró. El monólogo había terminado y un justo campeón, el campeón de Europa, brillante, con un Rodri destilando calidad, le mostró al mundo que el fútbol bonito, el de la ofensiva, el de la triangulación, el manejo del balón, los pases de profundidad, el de los riesgos, manejo de los tiempos, el de la habilidad, ganó.
Gracias España por recuperar el fútbol. De campeones de Europa a campeones del mundo. Aplausos, muchos aplausos.
Tyler Durden
20-07-2026, 10:53:14
Merecidísimo campeón, prueba de ello es que se despacharon a CR7, Mbappé y Messi casi sin sudar.