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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Heráclito
07-06-2026, 09:12:09
Un loco de izquierda, al parecer va a ser reemplazado por un loco de derecha. La diferencia es que el uno quiere demoler la Constitución, mientras que el otro la quiere reformar. Si el primero lo consigue, al menos una generación padecerá el neosocialismo resucitado del siglo XX, hasta que la pobreza, la tiranía, muevan al pueblo a sacarlo del poder. El otro estará limitado por la Constitución y las leyes.

Al parecer ganará ADLE, pero en estas dos semanas el otro, el títere de Petro, puede remontar, aunque se ve difícil.

Crónica de una derrota anunciada

por Luis Guillermo Vélez Cabrera

Creerse el cuento de que el país había cambiado porque aprobaron unas reformas, titularon unas tierras y nombraron unos indígenas en cargos públicos fue un error.

Lo peor que le puede pasar a un gobernante es comerse su propia propaganda y el petrismo se la tragó todita.

Tanto así que montaron la estrategia de la campaña continuista sobre las mismas premisas falsas que habían construido. En contra de la realidad asumieron que el presidente de la república era inmensamente popular. ¿Cómo no podía serlo si subió el salario mínimo 23% y ha liberado de la esclavitud laboral a millones de trabajadores?, pensaban. Arrebatarles la salud a los mercachifles, construir universidades en medio de la selva, darles pensión a los viejitos, reducir los envíos de coca e intentar la Paz Total, ¿cómo no serían estos logros reconocidos por la masa de los colombianos?

Bastaba entonces con prometer más de lo mismo para asegurar el triunfo. Continuidad pura y dura. Fundamentalista. Sin revisionismos ni desviaciones. Con asamblea constituyente a bordo. Para esto escogieron como candidato a un apparátchik soviético. Iván Cepeda no solo habla como comunista, camina como comunista y piensa como comunista, sino que es un comunista. Parece sacado del casting central de una película de bolcheviques.

La candidatura de Cepeda llegaba cien años tarde, pero nadie en el petrismo pareció percatarse. En un mundo donde Westcol es el rey, las Tesis de Abril no encajan.

Lo sorprendente es que se hubieran desconcertado con el resultado del 31M. Cuando Cepeda publicaba fotos informándonos que se llamaba Iván Cepeda y que sería nuestro presidente en primera vuelta lo decía en serio. Ya muchos de sus seguidores cercanos estaban midiéndose los trajes ancestrales para la posesión presidencial. Con minga, guardia indígena, olla comunitaria, juntanza, bastones de mando, camisas de cuello Mao y demás tramoyas de la escenografía progre.

El duchazo de agua fría fue severo. ¿Qué pasó en la Costa?, se preguntaban los cuadros petristas, como lo hacía López en el 82. Y que pasó en Engativá, Fontibón y Suba, podría uno añadir. Cepeda perdió hasta en la mesa de Kennedy donde siempre había votado.

La primera explicación de la derrota fue característicamente paranoica: nos robaron. Específicamente, nos robaron los hermanos Bautista con su software misterioso que se inventó ochocientas mil cédulas más. Esto lo afirmaron sin ninguna prueba y en contra de las certificaciones de los jueces de la República que establecen que la diferencia entre el pre-conteo y el escrutinio es ínfima. Ningún observador electoral nacional o internacional ha insinuado la más mínima irregularidad.

No se les pasó por la cabeza que la decisión electoral del pueblo hubiera estado influida por la pésima gestión del gobierno. La deplorable situación del servicio de salud –que destruyeron sin misericordia–, la corrupción rampante o la creciente crisis de seguridad son los problemas más graves del país, según las mediciones de opinión pública, y todos se han magnificado en los últimos cuatro años.

A mediados de su gobierno Petro se la jugó por la polarización. Literalmente le declaró la “guerra a muerte” quienes se oponían a su gobierno. Apostaron a que lograrían conformar una nueva mayoría estructural que respaldara al proyecto de la izquierda extrema. El triunfo del continuismo les permitiría redactar una nueva constitución a su imagen y semejanza. Así dejarían todo atado y bien atado. Tendrían el gobierno y también el poder por las próximas generaciones. Asumían, equivocadamente, que las masas abyectas migrarían hacia el progresismo atraídas por el flautista de Hamelin de la Casa de Nariño.

La ironía es que lograron dividir al país, pero con la tajada más delgadita para ellos. Nunca se dieron cuenta de que el cambio que tanto propugnaban llevaba ocurriendo desde hace treinta años.

El anacronismo de la agenda del gobierno era evidente para todos los que no estaban obnubilados por el dogma. Por ejemplo, impulsaron una reforma agraria sesentera cuando el problema del campo hoy no es de campesinos sin tierra sino de tierra sin campesinos. El 80% de los colombianos vive en las ciudades. Nos metieron en una innecesaria transición energética cuando el país tiene una de las huellas de carbono más bajas del planeta. La cuenta de cobro para que Petro expandiera el virus de la vida por las estrellas del universo la pagan los colombianos más pobres en sus recibos de luz y gas. Y la Paz Total acabó siendo la inseguridad total.

Peor aún, la obsesión con las minorías llevó a que se gobernara solo para ellas. Mientras el gobierno derrochaba billones cebando al CRIC o edificando monumentos wokistas, como el MinIgualdad, se le olvidó el tendero en Dosquebradas, la ama de casa asediada en Toberín y el taxista de Soledad. Cada capricho ideológico de Petro y Cepeda se paga con impuestos más altos, vivienda menos asequible, gasolina más cara, energía más escasa e inseguridad. Cuando se gobierna para las minorías se obtiene el apoyo de…las minorías.

Hace unos días el presidente alardeó de una gráfica donde se señalaba que por primera vez la clase media en Colombia era mayor que la gente en situación de pobreza. Esto se viene gestando desde hace décadas, como lo demuestra la misma curva exhibida por Petro, y la medición es el resultado de una economía capitalista dinámica que ha mejorado la calidad de vida de millones.

Por eso cuando en el programa de Cepeda se anunciaba la convocatoria de una constituyente para cambiar lo que consideran es un “modelo económico de libre mercado”, que sirve para implementar “políticas de corte neoliberal”, con el fin de sustituirlo por una economía “mixta” donde el Estado “tenga la mayor participación en la producción” todas las alarmas se encendieron. Y no solo en las oficinas de las asociaciones gremiales. También en la finquita, en la tiendita o en el negocito, que es de donde derivan su sustento la mayoría de los colombianos.

No sabemos quién vaya a ganar finalmente la presidencia, aunque los augurios para el continuismo son ominosos. Uno quisiera que el próximo gobierno desescalara la confrontación. Ni guerra a muerte, ni constituyente, ni acuerdos nacionales etéreos y mentirosos, ni la destripación de la izquierda. El marco institucional de la democracia liberal no permite ni revoluciones ni milagros. Solo cambios incrementales y consensuados. Ojalá que el que llegue tenga este pequeño detalle en cuenta.

Fuente: La Silla Vacía

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Soyado
07-06-2026, 10:33:30
Opinión personal, sin ánimo de exaltar ánimos innecesarios: yo voté por Cepeda, más que todo porque me conmueve su biografía, y porque al parecer ha hecho un buen trabajo en el Congreso bajo el lema de la defensa de los Derechos Humanos.

Ahora con el resultado de la primera vuelta, que en un principio me dejó atónito, digo yo que afortunadamente me lo tomé rápido con cabeza fría, y pensé: 'Pues, si este man de De La Espriella es el que va a ganar, ni modo: sea quien sea el presidente, debo de trabajar para la papita ganar, y afortunadamente por ahora tengo empleo'. Como ciudadano de a pie que día a día lidio con las obligaciones que conlleva un hogar, además de los avatares propios de salir a camellar, me aterro del costo de la canasta familiar y de los servicios públicos (y que mi bolsillo lo siente).

Ya no es tan sencillo conseguir una cita médica, siento que ciertos sectores sociales están más marginados que antes, y que el Estado lamentablemente no transmite un sentido de responsabilidad hacia la población. Esta es una de las campañas presidenciales más abyectas y vergonzosas de la historia de nuestro país, donde los dos candidatos en la recta final me parece que han estado más en pro de sus egos, que de ofrecer verdaderos programas de gobierno. No sé cómo votaré para esta segunda vuelta (pensando más en la media jornada de descanso laboral), pero el caso es que, sea quien sea el próximo mandatario, casi todo por ahora luce llevado del carajo. Gracias por su atención.

Heráclito
07-06-2026, 11:27:34
Opinión personal, sin ánimo de exaltar ánimos innecesarios: yo voté por Cepeda, más que todo porque me conmueve su biografía, y porque al parecer ha hecho un buen trabajo en el Congreso bajo el lema de la defensa de los Derechos Humanos.

Ahora con el resultado de la primera vuelta, que en un principio me dejó atónito, digo yo que afortunadamente me lo tomé rápido con cabeza fría, y pensé: 'Pues, si este man de De La Espriella es el que va a ganar, ni modo: sea quien sea el presidente, debo de trabajar para la papita ganar, y afortunadamente por ahora tengo empleo'. Como ciudadano de a pie que día a día lidio con las obligaciones que conlleva un hogar, además de los avatares propios de salir a camellar, me aterro del costo de la canasta familiar y de los servicios públicos (y que mi bolsillo lo siente).

Ya no es tan sencillo conseguir una cita médica, siento que ciertos sectores sociales están más marginados que antes, y que el Estado lamentablemente no transmite un sentido de responsabilidad hacia la población. Esta es una de las campañas presidenciales más abyectas y vergonzosas de la historia de nuestro país, donde los dos candidatos en la recta final me parece que han estado más en pro de sus egos, que de ofrecer verdaderos programas de gobierno. No sé cómo votaré para esta segunda vuelta (pensando más en la media jornada de descanso laboral), pero el caso es que, sea quien sea el próximo mandatario, casi todo por ahora luce llevado del carajo. Gracias por su atención.

Voté por Fajardo, el más preparado para sacar a Colombia del hueco petrista. En 2a vuelta lo haré en contra de Cepeda en defensa de la Constitución y para sacar del poder a Petro y su nefasto gobierno.

EL DARKÖ
07-06-2026, 12:03:48
237 años y todavía nos tienen con ese cuento de derecha, izquierda y ahora libertarismo. Aun así, para todo lo que nos hemos matado como sociedad, vivimos en una época menos oscura.
Yo también pienso que Fajardo habría sido una buena opción, en el sentido de que se necesita capitalismo para promover el bienestar social, sin excluir uno del otro. Hay que tener en cuenta que el mercado existe desde mucho antes de que se inventaran estos sistemas económicos. El capitalismo, sin duda, ha sido lo mejor que nos ha pasado desde el feudalismo y, según la evolución, el conocimiento y la biología, lo que venga después debería ser mejor.
Yo no creo en la reducción del Estado, pero tampoco en que el Estado sea el dueño de todo. A pesar de que los chinos suelen tener más libertades que nosotros, no gozan de plena libertad, y Estados Unidos se quedó estancado en una guerra que no sabe contra quién es.
Ahora vivimos en un mundo multipolar y un poscapitalismo (capitalismo tardío para los pesimistas) que deberíamos aprovechar (IA, tecnologías, longevidad). Superar tantas contradicciones es parte del proceso del ser humano: no como protagonista de la existencia universal, sino de su propia realidad. Y en ese mismo ejercicio, superar los conflictos infantiles y poco racionales en los que nos vemos inmersos, como los asesinatos, la pérdida de la libertad individual o colectiva, y los derechos personales y de propiedad privada.