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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Heráclito
11-05-2026, 06:32:46
Podríamos decir que Petro cumplió su cometido, poner a la izquierda en el radar del poder, instalarla y convertirla en opción permanente de gobierno. Dicho en otras palabras, la izquierda, con él, llegó para quedarse. dejando de ser un grupo marginal a una fuerza organizada con la que debe contarse en el futuro.

Estos cuatro años fueron de aprendizaje. Plagada de errores y, sobre todo, permeada por la corrupción, de todas formas, aprendió a gobernar, pero Petro menguó sus posibilidades de permanecer en el poder por largo tiempo; sin embargo, su agitación permanente consiguió enfrentar al establecimiento y aunque perdió muchas batallas, se convirtió en el líder de la Colombia olvidada.

Después de su tempestad populista, llegarán líderes reposados y experimentados que la regresarán al poder y podrán llevar a cabo, de manera paulatina y sin destruir, las reformas sociales que no han podido hacerse en muchos años, pese a los intentos de López Pumarejo y Lleras Restrepo.

‘Petro no gobernó, sino que hizo oposición al establecimiento desde el Gobierno’: Hernando Gómez Buendía

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Hernando Gómez Buendía lanzó recientemente ‘Colombia después de Petro’ (Planeta).

El analista político habla sobre el momento político actual del país y expresa su temor por un escenario más polarizado a futuro.

Mauricio Reina

Hernando Gómez Buendía tiene una de las miradas más agudas y originales que hay entre los analistas colombianos sobre el devenir político del país. En su libro más reciente, Colombia después de Petro, desarrolla una lente para tratar de entender las características esenciales del Gobierno actual, los aciertos de Petro como político y sus desaciertos como presidente. A continuación analiza con esa lente las complejidades de la coyuntura electoral.

Usted tiene una formación amplia: filosofía, sociología, derecho y economía. Pero en algún momento usted también se ha definido como psiquiatra de este país…

Sí. Mi oficio consiste en oír cómo habla la gente, tratar de entender qué expresa y qué fuerzas sociales están detrás de esas palabras. Eso es lo que intento hacer en el libro Colombia después de Petro: tratar de entender qué país apareció con él y qué país está reaccionando frente a eso.

¿Cómo ve la coyuntura electoral con el arsenal analítico de su libro?

Lo más interesante es que los tres candidatos punteros eran impensables hace apenas unos meses. Nadie, en octubre del año pasado, habría dicho que iban a ser ellos quienes encabezarían la competencia. Son, en cierto sentido, tres aparecidos. No lo digo de manera despectiva: no vienen de una carrera política larga, sino que representan emociones profundas del país. Iván Cepeda apareció por el Pacto Histórico; Paloma Valencia por el Centro Democrático, y Abelardo de la Espriella saltó de una farándula un poco confusa a la palestra pública. Lo importante es que hablan como mucha gente. En Cepeda se oye una conversación de universidad pública o de cabildo indígena. En Paloma Valencia, el miedo de muchos sectores al castrochavismo y a perder el orden. En Abelardo, la voz de sectores que quieren una reacción dura frente al desorden.


"Lo más interesante es que los tres candidatos punteros eran impensables hace apenas unos meses. Nadie, en octubre del año pasado, habría dicho que iban a ser ellos quienes encabezarían la competencia"


¿Esos candidatos son expresiones de una sociedad dividida?

Exactamente. Ellos no son el asunto principal, sino que expresan cosas profundas de los colombianos. El país está dividido entre dos sentimientos muy poderosos. Por un lado, la rabia contra la injusticia acumulada, porque Colombia es un país clasista, racista, desigual y con muchísimos desplazados. Cepeda expresa la esperanza de quienes sienten que no tienen nada que perder. Por otro lado está el susto de la gente que tiene miedo al desorden, al ataque a la inversión privada, a la retórica contra el sector empresarial, a Venezuela y a que el país pierda sus equilibrios. Eso lo expresa Paloma Valencia y también, de otra manera, Abelardo de la Espriella.

¿Qué hizo de especial Petro en su Gobierno?

Petro empujó al escenario nacional un país que muchos sectores no habían querido ver: el país de los nadies. Llegó un señor a hablar de otras cosas, con otra agenda y otro lenguaje. Aunque sonaba escandaloso para el país oficial, una Colombia se sintió reconocida. Hay un elemento simbólico que muchos subestiman: las caras del Gobierno. Francia Márquez, más allá de cómo haya terminado su vicepresidencia, tuvo un significado enorme. Lo mismo ocurrió con indígenas, negros y esa otra Colombia que se asomó al poder. A eso se sumó el llamado empleo militante: activistas que entraron al Estado como funcionarios. Todo eso le dio una estructura a un malestar que ya existía.

¿Qué más hizo aparte de canalizar ese descontento?

Petro unificó la izquierda. Hoy el Pacto Histórico es la primera fuerza política organizada de Colombia. Eso hay que reconocerlo, aunque el Gobierno haya tenido una gestión muy mala.

Usted ha dicho que Petro no rompió la separación de poderes, la ortodoxia macroeconómica, ni la relación con Estados Unidos. ¿Sigue pensando lo mismo?

Si dependiera solo de Petro, Colombia se habría parecido mucho más a Venezuela. En su proyecto político hay una pulsión contra los contrapesos. Presionó la separación de poderes, atacó a las cortes, llevó al límite el gasto público, tensionó la regla fiscal y quiso moverse en el orden internacional de otra manera. Pero no lo dejaron. El presidente no es omnipotente. Colombia tiene instituciones que resistieron: cortes, Consejo de Estado, Consejo Nacional Electoral, Banco de la República y Congreso siguieron siendo contrapesos. En lo fiscal intentó ampliar el gasto, hacer reformas tributarias, anticipos de impuestos y maniobras de deuda. Las finanzas públicas quedaron en una situación preocupante, pero no tanto como, digamos, en el caso de Argentina. Una ruptura fiscal de verdad habría tenido consecuencias desastrosas. Petro hizo daño en sectores como la seguridad, la salud, la energía, el petróleo y la confianza inversionista, pero no logró tocar los pilares esenciales del sistema.

Pero trató permanentemente de tumbar esos pilares, especialmente en la segunda mitad de su mandato...

Sí trató, pero lo importante es que Colombia resistió. La Corte Constitucional tumbó decisiones, el Banco de la República se mantuvo, las instituciones no se arrodillaron. Esa es la buena noticia. Porque si llega el día en que eso se rompa, por izquierda o por derecha, estaremos mucho peor.

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"Petro no logró tocar los pilares esenciales del sistema", dice el analista. Youtube Presidencia.
© Youtube Presidencia.

Hay dos maneras de romper esos diques: cambiar lentamente la composición de los cuerpos colegiados de las instituciones, como la Junta del Banco de la República o la Corte Constitucional, o abrir esa Caja de Pandora llamada Asamblea Constituyente. ¿Cómo ve ese riesgo?

Petro va a seguir insistiendo en una Constituyente y eso es altamente peligroso. Él no cree en la democracia representativa, sino en la democracia directa y en la idea de que la soberanía reside en el pueblo. El problema es que, cuando un líder dice que va a recurrir al pueblo, ¿quién es el pueblo? En la práctica, para Petro, el pueblo termina siendo Petro. Así como para Uribe, muchas veces, el pueblo era Uribe. Una Constituyente sería un disparate y un salto al vacío. Los países serios no cambian de Constitución. Pero mi impresión es que una Constituyente no tiene cómo pasar por el Congreso. Cepeda, además, ha mantenido distancia, por convicción y por prudencia, porque sabe que esa amenaza despertaría una reacción muy fuerte de la derecha.


"Él no cree en la democracia representativa, sino en la democracia directa y en la idea de que la soberanía reside en el pueblo"


A pesar del inmenso deterioro que ha tenido la seguridad, en gran medida por el fracaso de la ‘paz total’, algunos piensan que Cepeda tiene una opción de ganar en primera vuelta. ¿Cómo ve esa posibilidad?

Creo que esa posibilidad es muy baja, porque Colombia es conservadora y se ha movido más a la derecha. No creo que Cepeda logre los puntos que le faltan para ganar en primera vuelta, y si hay segunda vuelta entre Cepeda y De La Espriella, es más probable que gane Abelardo. A la luz de las estadísticas y de mis lecturas, el presidente más probable es Abelardo de la Espriella. Pero lo verdaderamente grave de estas elecciones es que, aunque los tres candidatos más opcionados expresan emociones profundas de la gente, no tienen soluciones. Representan fuerzas reales, pero no entienden la complejidad del país.

Hablemos en concreto de Cepeda, quien lidera las encuestas. ¿Por qué dice usted que él no tiene soluciones?

Porque Cepeda no tiene una verdadera propuesta productiva para el país y no tiene claridad sobre el manejo económico. Y, para ser justo, ninguno de los tres candidatos la tiene. Cepeda representa reclamos legítimos de un país excluyente, desigual y lleno de víctimas, pero lo único que puede ofrecer, en términos prácticos, es más gasto público. Y las finanzas públicas de Colombia ya no aguantan más. Si Cepeda rompe la sostenibilidad fiscal que Petro no logró romper, las consecuencias serían muy graves: inflación, ajuste, crisis institucional y deterioro económico.

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"Cepeda no tiene una verdadera propuesta productiva para el país": dice Gómez Buendía. Pacto Histórico
© Pacto Histórico

¿Cree que Cepeda es consciente de ese abismo fiscal?

Creo que no lo es plenamente. Cepeda es fruto de su vida: se ha dedicado a defender víctimas del Estado, y lo ha hecho muy bien. Representa movimientos sociales y sectores excluidos. Pero una cosa es representar a un sector del país y otra muy distinta es gobernar el conjunto. Colombia necesita alguien capaz de hacer cambios sociales respetando el presupuesto nacional. Hay maneras responsables de hacer política social, incluso con restricciones fiscales, como lo hemos visto en otros países del mundo. Lo que no se puede hacer es creer que la voluntad política reemplaza las restricciones económicas.


"Colombia necesita alguien capaz de hacer cambios sociales respetando el presupuesto nacional"


Usted ha mencionado dos grandes problemas que Colombia debe resolver: la pérdida de control territorial por parte del Estado y la falta de oportunidades dignas de empleo para la mayoría de la población. ¿Por qué hemos perdido tanto terreno en esos frentes?

Porque Colombia no ha entendido su problema fundamental: su mala inserción internacional. El problema del control territorial hoy se llama narcotráfico. Ya no estamos ante una violencia política como la de las Farc. Lo que tenemos ahora es narco violencia: empresas criminales con las que no hay nada que dialogar. Colombia exporta cocaína, oro ilegal y el producto de otras actividades ilícitas. Durante mucho tiempo exportó café y petróleo, pero no ha resuelto la pregunta esencial: qué va a producir en el siglo XXI. Sin empleo productivo no hay desarrollo sostenible, ni salud, ni educación, ni progreso social.

¿Por qué cree que los candidatos no tienen soluciones a ese problema?

Porque las ideologías muchas veces nublan la mirada: hacen creer que se entiende la realidad, cuando en verdad se la está entendiendo mal. Cepeda cree en otro modelo de desarrollo, basado en el consumo, el capital humano y la teoría del desarrollo humano. Son ideas respetables, pero una cosa es conocer una teoría y otra entender cómo se produce riqueza, productividad y empleo en un país concreto como Colombia.

Entonces usted cree que, gane quien gane, ¿Colombia no resolverá sus problemas fundamentales con el próximo Gobierno?

Desafortunadamente, creo que no. Mientras un país no afronte sus problemas reales, no puede resolverlos. Y el problema real es la creación de empleo productivo, la inserción internacional, el control territorial y la capacidad institucional. Lamento que el futuro previsible sea más polarización. Si gana Cepeda y empuja el gasto fiscal, habrá una reacción muy fuerte. Si gana un candidato de derecha y trata de aplastar a los movimientos sociales, también habrá confrontación. La izquierda ya está organizada. Los movimientos sociales y los nadies ya no son anónimos.


"Lamento que el futuro previsible sea más polarización"


¿Petro deja entonces una izquierda organizada para permanecer?

Sí. Petro pasó cuatro años peleando contra el establecimiento, contra los medios, contra los gremios, contra los empresarios. No gobernó, sino que hizo oposición al establecimiento desde el Gobierno. Pero dejó una izquierda orgánica e institucionalizada. Ese es un cambio enorme. Aunque pierda las elecciones, la izquierda llegó para quedarse. Tiene base social, representación y un candidato que ni siquiera necesita ser carismático para ser competitivo. Eso es nuevo en Colombia.

Estamos entonces ante un país derechizado, pero con una izquierda fortalecida; un país sin control pleno del territorio y sin candidatos con claridad económica. ¿Es optimista o pesimista sobre la sostenibilidad de las instituciones?

Soy realista. Hasta ahora Colombia mantiene su democracia. Para mí, la elección del Congreso fue una noticia satisfactoria: pudo haber sido mucho peor y terminó siendo un cuerpo plural. Mientras el Congreso no se cierre, y no creo que sea fácil cerrarlo, Colombia conserva un dique importante. Me preocupa que una crisis fiscal grave, por un lado, o un intento represivo exagerado, por el otro, aumenten la confrontación. Si un gobierno de derecha intenta echar para atrás los movimientos sociales, habrá choque. Si uno de izquierda intenta romper los límites fiscales e institucionales, también. Pero Colombia tiene una separación de poderes fuerte: las cortes, el Consejo de Estado, el Consejo Nacional Electoral y el Banco de la República se mantienen. Eso es muy valioso.

Con el Congreso actual y las instituciones como usted las ve, ¿una Constituyente tiene chance?

No. Con la institucionalidad actual no hay posibilidad de que prospere una Constituyente.

Fuente: EL TIEMPO

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Juan Bodoque
15-05-2026, 11:31:53
Tremendo payaso tan peligroso 🤡