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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Heráclito
20-02-2026, 06:06:36
Como lo afirma con aplastante claridad el reputado novelista y analista político, Ricardo Silva Romero, este gobierno del que se esperaba tanto, al final de cuentas, desde agosto de 2022 dio una vuelta de 360 grados para quedar en el mismo sitio de los demás que criticaba, corrupto, indolente, solo trabajando para él mismo.

Pero hay una diferencia. No solo va en camino de convertirse en el gobierno más corrupto que se recuerde de los últimos tiempos, sino en el más inepto y mentiroso. Y el que lo encabeza, que no pudo entender que en estos cuatro años le tocaba gobernar, no ha hecho otra cosa que embarrada tras embarrada, estupidez tras estupidez, irse a la oposición y echarle la culpa de todo a los demás.

Pasará a la historia como el que "no dejaron gobernar" para ocultar que el poder lo ostentó una pandilla de ignorantes que día a día hunde más al país y que en el colmo del cinismo, destruye todo lo que toca, llegando al colmo como en el caso de Kevin, el niño hemofílico que murió por falta de medicamentos, de echarle la culpa a la madre.

Este individuo que aún debemos aguantar hasta el 7 de agosto, se merece toda clase de apelativos, pero quizás el que mejor le cuadra es el de canalla. Su vileza no tiene límites y confío en que las urnas manden a la oposición a esta secta sórdida que llevó a Colombia al borde del despeñadero.

Revictimizar

Hoy una madre no sólo le hace el duelo a la muerte de su hijo de siete años, sino que lidia con la manera insólita en la que es revictimizada.

Ricardo Silva Romero

19.02.2026 22:01
Actualizado: 19.02.2026 22:01

No sé si aún se usa. Pero lo que estamos haciendo es lo que mi papá, el profesor, llamaba “dar la vuelta al bobo”: ir de la desvergonzada moraleja de cafetería “la mayoría de los políticos son estafadores” a la meditada e informada generalización de columna “la mayoría de los políticos son desalmados”. Es el idiosincrático e idiota “giro de 360 grados”: tanto luchar por matizar, por poner en contexto, por ir caso por caso en medio de ese pulso de propagandistas –en ese gremio sórdido, fabricante de enemigos y simulador de ideologías, que un día nos invadió las redes como si sus miembros fueran ciudadanos de lavar y planchar– para darse cuenta uno ya sin pelo de que tienen razón aquellos que dicen que “la mayoría de los políticos son mercenarios” sin tener que leer entre líneas las noticias y sin tener que documentarse con investigaciones sobre el saqueo que ha sido este gobierno, por ejemplo.

Seguimos siendo como éramos: nos enfrascamos en versiones falseadas de lo que está pasándonos –a esta hora hay gente respaldando el risueño indicador que propuso el presidente para probar que su engendro de sistema de salud es mejor: que “las EPS están bravas”– pues demasiadas identidades aún dependen de defender lo indefendible. Pero la verdad es que desde hace mucho tiempo dimos por perdidos a esos políticos: la verdad es que desde hace mucho los congresistas buenos han sido gratas sorpresas, hemos tejido familias que hacen el trabajo de ese Estado que se toman los unos y retoman los otros, y andamos dependiendo de solidarias asociaciones de ciudadanos, Acolfupro, Dejusticia, Fecoer, la Mesa por la Vida y la Salud de las mujeres, la Moe, a la hora de defender nuestros derechos.

Claro que era legítimo pensar que un gobierno de izquierda era una oportunidad tanto para cumplir las promesas de esta democracia como para transformar este modo tan violento de hacer política. Por supuesto que era cuerdo, si se había estado siguiendo el hilo de la historia de Colombia desde la Constitución de 1991 hasta el Acuerdo del Teatro Colón, esperar de esta presidencia algo semejante a la reconciliación, algo parecido a una administración de todos para todos. Pero aquí estamos: hemos dado la vuelta al bobo, 360 grados, hasta ser testigos de un jefe de Estado que con tal de defender su relato altisonante e inverosímil –con tal de negar que acabó con el sistema de salud que no le gustaba sin tener ni idea de montar otro– es capaz de culpar a una mamá por la muerte de su niño hemofílico y de revelarle esa historia clínica a la barra brava que no quiera entender que el lío de fondo es la indolencia del Gobierno.


"Hemos dado la vuelta al bobo, de culpar a las víctimas de ese Estado a culpar a las víctimas de este Estado, para que una ciudadanía llenísima de coraje siga fortaleciendo sus modos".



Y a continuación aplausos pregrabados e insultos programados –“¡son los medios mafiosos!”, “¡fue la derecha!”, “¡se robaron nuestra salud durante décadas!”– mientras aquella madre no solo le hace el duelo a la muerte de su hijo de siete años, Kevin Acosta, sino que lidia con la manera insólita en la que es revictimizada por un puñado de cínicos que no tienen ni idea de qué están hablando.

Tal vez haya algo kármico en todo el asunto: si se siembran narrativas, posverdades, mentiras insolentes, es de esperar que se cosechen tragedias. Tal vez hemos dado la vuelta al bobo, de culpar a las víctimas de ese Estado a culpar a las víctimas de este Estado, para que una ciudadanía llenísima de coraje siga fortaleciendo sus modos de hacer cumplir sus derechos y de defender las conquistas sociales de nuestra saboteada historia. Quizás estemos volviendo, dolidos e ilustrados, a la idea de que “la mayoría de los políticos trabajan para sí mismos”, pero también estemos llegando a una adultez en la que no esperar nada de esos mercachifles no signifique dejar de denunciarlos.

Fuente: El Tiempo

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Ivan se peda
20-02-2026, 12:08:56
Desde su alcaldía de Bogotá mostró que es un pésimo gobernante

gezgin
20-02-2026, 13:07:49
Lo peor que le ha pasado a Colombia

LEONARD
20-02-2026, 19:51:22
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