Heráclito
01-02-2026, 20:23:49
Es verdad, todo puede pasar, pero Petro ya sabe a lo que se expone y de hecho ya lo está sufriendo con su inclusión en la lista Clinton. Al principio se mostró desafiante, pero las consecuencias fueron tan nefastas para su vida personal que, luego, no hizo otra cosa, dia y noche, que tratar de demostrar que él no era ningún auspiciador del narcotráfico. En otras palabras, suplicaba que lo sacaran para salir del infierno en que ni siquiera puede abrir una cuenta en una entidad bancaria ni viajar en vuelos comerciales.
Aparte de la palabrería con la que inundará el salón donde se reunirán, en su enfoque no solo estará Colombia, sino su situación personal. Se le ha advertido que lo de la lista Clinton no lo toque. Que de este tema se hablará en medios diplomáticos, pero muy seguramente, tratará de demostrarle a Trump, de viva voz, que es el campeón de incautaciones de droga, que ha perseguido a los narcos con toda la fuerza del Estado y que, gracias a él, Estados Unidos ha mejorado su calidad de vida al impedir que millones de toneladas de cocaína lleguen a su tierra.
¿A Trump le importa Colombia? Por supuesto que no, pero a Marco Rubio, sí, y tratará de que el país salga favorecido en el océano caótico de Trump, teniendo en cuenta, además, que Petro está de salida y no vale la pena darle munición a su campaña electoral que busca elegir a Petro 2.0. Así, que no creo que vaya a pasar mayor cosa que lugares comunes y un apretón de manos para la prensa.
Dos escenarios de la reunión Petro-Trump, en la que todo puede pasar
por María José Restrepo
hace 19 horas
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La Oficina Oval en la Casa Blanca ha visto forjar grandes alianzas negociadas y también emboscadas que sacan corriendo por la puerta chiquita a los líderes del mundo. El presidente colombiano, Gustavo Petro, llegará con la misión de recomponer una tensa relación con el principal socio estratégico y comercial de Colombia, aunque frente al dilema de comportarse como el país y su familia lo esperan o utilizar el escenario mundial para llevar adelante su lucha por ser un líder inolvidable.
Pese al nivel de la reunión citada, los expertos consultados por La Silla sobre el encuentro comparten el sentimiento de que todo puede pasar dentro de la Casa Blanca. “Depende del comportamiento de ambos, que puede cambiar en cualquier momento, mi percepción es que a pesar de que es posible, no se puede descartar nada”, dice Michael Shifter, profesor de la Universidad de Georgetown.
“Estamos a la expectativa, porque son mandatarios impredecibles y hay tantas maneras que esto puede salir mal”, explica Gimena Sánchez, directora para la región Andina de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).
Para intentar contestar cómo puede terminar la reunión, La Silla armó dos escenarios posibles. Este ejercicio contrafactual tiene una dosis de especulación, no son predicciones, y el futuro puede ser una combinación de ambos. Sin embargo, ayudan a entender qué está en juego en la reunión.
Estos son los dos escenarios:
El escenario Zelenski
“Lo peor que podría pasar es que hiciéramos un zelenski”, dice un diplomático consultado, quien pide no publicar su nombre porque ha estado en la planeación de la reunión.
El presidente ucraniano estrenó “la oficina de las emboscadas” en febrero de 2025, cuando Trump y su vicepresidente, JD Vance, criticaron su gestión del país en medio de la invasión rusa, e incluso su elección de vestido para la reunión. “Tú no tienes las cartas. Deberías estar agradecido”, aseveró el presidente Trump.
El precedente ucraniano demuestra lo que puede pasar cuando un líder que tiene agenda propia, cae inevitablemente en la provocación de un comentario o una crítica de cualquier miembro de la comitiva gringa. Tras la reunión, Washington le suspendió la ayuda militar y de inteligencia a Ucrania por una semana. Y, un año después, sigue dando vueltas en una negociación en la que Rusia, quien empezó la agresión, plantea que se le legalice el territorio invadido.
En el caso de la reunión Petro-Trump, este comentario provocativo podría ser sobre la gestión del gobierno colombiano en temas de lucha contra las drogas o seguridad. Dos ítems centrales en la conversación del martes, como los confirmaron los cancilleres de ambos países.
En este escenario, Petro entra a la reunión y reacciona a un comentario de Trump sobre su gestión en la lucha contra las drogas. Como lo hizo en su cuenta de X, cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, lo responsabilizó personalmente por los pobres resultados, refiriéndose a su comportamiento “errático” y acusándolo de “no ser un buen aliado en la lucha”.
“Trump es una persona que no se sabe qué puede decir, qué puede hacer, y Petro es una persona que tiende a reaccionar fuertemente”, dice Sánchez de Wola.
Trump vuelve a amenazar con lanzar operaciones en Colombia contra las “fabricas de cocaína”. A la salida de la Casa Blanca, Petro se encuentra con una horda de reporteros que esperan sus declaraciones sobre mantener la soberanía de América Latina. Termina añadiendo también comentarios sobre el camino fatídico de la humanidad por el amor de Trump al petróleo, pide liberar a Maduro de su secuestro y dice que Colombia se defenderá de cualquier agresión.
Las sanciones gringas no tardan en llegar. Tras el enfrentamiento en el tema de lucha contra las drogas, el gobierno Trump decide completar la decertificación a Colombia en este tema. Y decide condicionar el “waiver” que le permite mantener los 450 millones de dólares, que el país recibe al año en asistencia militar, a los resultados de las elecciones presidenciales.
Dependiendo el grado del enfrentamiento, también pueden llegar sanciones vía tarifas a importaciones colombianas. Incluso operaciones unilaterales gringas, como bombardeos a grupos criminales o laboratorios de cocaína.
En ese escenario, Trump entraría de lleno en la campaña electoral. Los candidatos de la derecha se pondrían en fila de debutantes para recibir las buenas gracias del norteamericano. Vicky Dávila, Abelardo De La Esprilla, Juan Carlos Pinzón, ya han visitado Estados Unidos para tomarse la foto con congresistas gringos o hacer gestiones “secretas”, vuelven a la capital norteamericana para acercarse más a los fuertes críticos de Petro en el partido Republicano y demostrarles a sus bases la cercanía que tienen con el principal socio de Colombia. El aval de Trump se convierte en el apoyo más codiciado.
Dentro del país, el enfrentamiento con Trump agita a las bases de izquierda. Petro se emplea a fondo por Iván Cepeda. El ejercicio de agitar la bandera del antiimperialismo estadounidense se afianza como una estrategia de la campaña electoral, utilizada por Petro y Cepeda, quien ya ha demostrado su descontento por posiciones más conciliadoras con el gobierno norteamericano.
“Si Trump toma una actitud con Petro como la que asume con Zelenski y este le responde, el resultado directo sería una gran batería electoral para cualquier candidato de la izquierda y el mismo presidente”, comenta Sandra Borda, profesora de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes.
Frente al rechazo de la diplomacia tradicional, el presidente Petro se sigue moviendo en la diplomacia progresista maginal que apoya su política exterior, aunque queda aislado de incluso los países México y Brasil que buscan evitar entrar en el ojo de Estados Undios.
Petro recibe el apoyo de parte del colectivo Internacional Progresista, que lleva promoviendo sus narrativas desde el llamado “golpe blando” de 2023. Para mostrar su apoyo al presidente colombiano tras el altercado, una nueva convención de parlamentarios del mundo se cita en Bogotá.
Tras el altercado, la presión de Estados Unidos se siente cada vez más cerca a las elecciones, como sucedió en Venezuela con las presidenciales del 2024. Lo que genera una reacción de la izquierda de poner en tela de juicio la libertad y justicia de unas elecciones condicionadas por el gigante del norte. Como los argentinos cuando Trump apoyó a la ultraderecha de Milei, la izquierda colombiana denuncia la soberanía de país con un ciclo electoral bajo presión externa.
“No creo que el escenario de pelea sea el más probable porque no le conviene a ninguno de los dos. A Petro le conviene demostrar que la izquierda puede llevarse bien con Trump, eso es un mérito que puede conseguir. Y a Trump le conviene porque puede demostrar que tiene en mente a un aliado estratégico y tratar de redefinir la relación bien encaminada”, dice el profesor Shifter sobre las posibilidades de este escenario.
El escenario cordial
“Puede ser un escenario en el que Estados Unidos quiere demostrar su poderío, como lo hizo con Venezuela. Usar a Colombia como ejemplo, ‘un país que decertificamos, pero ahora tenemos un acuerdo por la presión que hicimos’. Yo pienso que eso es lo que están buscando”, comenta Sánchez, de Wola.
En este escenario, la reunión entre mandatarios termina sin mayores enfrentamientos, pero tampoco muchos compromisos sobre la mesa entre los dos socios. “Lo mejor que puede pasar en esta reunión es que no pase nada”, comenta una de las fuentes diplomáticas al tanto de la planeación del encuentro.
Incluso antes de la reunión del martes, los efectos del acercamiento a Washington ya se sienten en la estrategia de lucha contra las drogas del gobierno Petro, particularmente desde la llamada entre los dos mandatarios del 8 de enero. Muestra de este redireccionamiento hacia los deseos gringos son el regreso de la aspersión aérea, la extradición del narco “Pipe Tuluá” y la reanudación de los vuelos de deportados desde Estados Unidos.
La comitiva colombiana acuerda mantener una mano dura con bombardeos y fumigaciones para cumplir con las “medidas más agresivas para erradicar y reducir la producción y el tráfico de cocaína” y “llevar ante la justicia a los líderes de las organizaciones criminales colombianas”, que son las líneas rojas gringas para la certificación de Colombia como aliado en la lucha contra las drogas. Petro ordena la captura de alias Araña, de los Comandos de Frontera, por inclumplir sus promesas de erradicación.
Como ocurrió en enero de este año, el gobierno colombiano compromete una comisión para la evaluación de estas medidas de mano dura en lo que les queda de administración. Incluyendo la fumigación aérea y bombardeos a las disidencias de las Farc y el ELN con cooperación tecnológica de Estados Undios.
En este escenario, el presidente Petro queda en una situación similar a la se encuentra Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela tras el arresto de Nicolás Maduro. Aunque Rodríguez le brame al bravo pueblo “Ya basta de las órdenes de Washington sobre los políticos en Venezuela” en público, cumple con una lista de exigencias que llegan desde Washington por un canal trasero que tienen, por lo menos, desde octubre del año pasado.
Petro sale de la reunión, se toma una foto con Trump, le da la mano a su homólogo. Y aunque sale en cámaras rechazando el imperialismo y hablando de los límites acordados en la Casa Blanca, la izquierda más radical en Colombia siente que el país se arrodilló ante el gigante del norte.
En la discusión privada, Trump y Petro tienen una charla sincera en la que se destapa el principal pedido a Petro, del que tácitamente depende su salida de la Lista Clinton: que no apoye a Cepeda en las elecciones. Petro acuerda no interferir en el proceso y reconocer una victoria si gana alguien distinto a Cepeda, y Estados Undios promete no meterse.
Además, Rubio pide que Colombia actúe como facilitador en la transición venezolana, aportando seguridades al chavismo de que podrá sobrevivir como un actor dentro de una eventual democracia, apoyando esfuerzos de Estados Unidos de invertir en rehabilitar la infraestructura petrolera y entrenando a nuevos miembros de las fuerzas de seguridad.
En las elecciones colombianas, el principal candidato del petrismo, que debe cargar el apaciguamiento generado por el presidente a Trump. Cepeda, trata de desmarcarse de la sumisión disimulada de Petro, pero no logra definir su antiyanquismo como bandera fuerte en la campaña.
El sentimiento lo agrava el rechazo que genera la aspersión aérea y las víctimas de los bombardeos, particularmente cuando en ellos mueren menores de edad. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, se vuelve el principal interlocutor con Estados Unidos por medio de la relación en temas de seguridad.
Pese a que los candidatos de la derecha se gasten todas sus millas buscando el guiño de la administración Trump, nunca llega. Prefiere no arriesgar la intervención abierta para no generar un efecto contrario galvanizando el sentimiento antiestadounidense.
Fuente: La Silla Vacía
MEMIN
01-02-2026, 21:16:32
vengo del fututo
petro es detenido, le leen sus derechos y le muestran todas las pruebas de sus delitos
y aqui leonard llega a chillar sin consuelo
EL DARKÖ
04-02-2026, 00:45:02
Pensé que iba a haber buen candeleo acá. Ya los encontronazos fuertes del foro siguen cediendo terreno ante los videítos culos verticales que nos tienen adictos. Esperando a que los Z se vuelquen a los foros.