Heráclito
29-01-2026, 13:09:46
El enano delira por ser grande y el grande se ríe.
El dilema de Petro ante Trump: ser inolvidable o anteponer el interés nacional y familiar
por María José Restrepo
hace 12 horas
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Foto: Presidencia.
Tras comentar su destreza en la cama, el presidente Gustavo Petro volvió sobre una de sus obsesiones recurrentes: “nadie se olvidará de mí porque seré inolvidable”. Lo que pasó como un chiste, una redundancia más en un discurso pronunciado a una semana de la visita a la Casa Blanca, revela una de las pulsiones más fuertes de Petro: querer ocupar un lugar en la historia, ser un líder mundial.
Petro sabe que la mejor oportunidad de su vida para intentarlo es en la reunión con Donald Trump, el próximo 3 de febrero. El presidente habla abiertamente de lo que se juega. “Esta es una reunión clave, fundamental, no solo en mi vida personal, sino de la vida de la humanidad”, afirmó. Pero a diferencia de Volodímir Zelenski y los demás presidentes confrontados en la Oficina Oval, Petro entra estando en la Lista Clinton, junto a su esposa y su hijo.
Los pedidos de la familia para que se comporte en Washington, y los de funcionarios en Casa de Nariño y la Cancillería que quieren que la reunión sirva para mejorar la relación de Colombia con Estados Unidos, entrarán en choque con la tentación de Petro de hacer historia. “En esa reunión, todo puede pasar. Trump y Petro son dos mandatarios que se parecen en su estilo y en sus formas. Es muy difícil predecir cómo va a ser”, dice Michael Shifter, profesor de la Universidad de Georgetown, en Washington.
Resistirse a la provocación gringa
A Volodímir Zelenski, Trump y el vicepresidente JD Vance lo llamaron “desagradecido” y lo criticaron por estar mal vestido. Al canciller alemán, Friedrich Merz, le tocó escuchar clases de la historia del final de la Segunda Guerra Mundial. Y el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, quedó boquiabierto cuando su homólogo norteamericano bajó las luces y empezó la proyección de un video con el que Trump argumentó la persecución racial a campesinos blancos.
El gobierno Petro llega a esta versión de la “Oficina de la Emboscada”, como los medios la han bautizado, con la intención de recomponer la relación bilateral quebrada entre Colombia y su principal socio comercial y estratégico. Mientras Nicolás Maduro está en una cárcel en Nueva York, y la mayor fuerza militar gringa en 30 años sigue parqueada en el Caribe luego de la intervención en Venezuela, y las amenazas expresas de que puede actuar sobre Colombia.
En lo personal, para Petro y su familia, la sanción de la lista Clinton es un tema de profunda preocupación por sus efectos en el futuro. El bloqueo financiero puede durar años, y afrontarlo por fuera de la Presidencia será mucho más duro. Por eso, desde Verónica Alcocer, quien llegó al país hace semanas, hasta sus hijos, han presionado a Petro para actuar con sensatez, según supo La Silla por dos fuentes cercanas.
A juzgar por sus intervenciones recientes, en las que pidió la liberación de Maduro, y criticó el esclavismo estadounidense y la intervención en Venezuela, esa presión no ha calado. Aún no está claro si esas palabras tendrán efecto. Por ahora, el reconocimiento expreso que hizo el secretario de Estado, Marco Rubio, de la posición de Petro como líder democrático en Colombia, sugiere que nada ha cambiado mucho desde que Trump y Petro hablaron por teléfono y fue invitado a Washington.
Aun así, la visita se empezó a preparar en medio de incertidumbre por la falta del respeto a las reglas tradicionales de la diplomacia por parte de Trump, que el temor de que Petro terminara preso en Estados Unidos flotaba en el aire. Tanto así, que en una conversación previa a la visita entre la canciller de Colombia y el secretario Rubio, en la que Rosa Villavicencio aseguró que a Petro “se le proveerán todas las garantías propias de una visita de un jefe de Estado”.
De cara a la preparación de la visita, según tres fuentes consultadas que piden no publicar sus nombres por estar al tanto de la planeación de la reunión, el mayor rótulo del memo que Petro recibió para su cita en la Oficina Oval es el llamado a no responder a las provocaciones que lleguen de su contraparte norteamericana.
Pueden venir del propio presidente Trump o de las dos figuras que suelen acompañarlo en estas reuniones, el secretario Rubio y el vicepresidente JD Vance. Los tres han sido ávidos críticos de Petro, a quien Rubio ha llamado “enfermo”, “lunático” e “impopular”.
“Lo peor que nos podría pasar es que el presidente termine haciendo una Zelenski en la Oficina Oval”, dice una de las fuentes, aludiendo al episodio que vivió el presidente ucraniano, en febrero de 2025, cuando Trump terminó diciéndole “no tienes las cartas”, en referencia a la invasión rusa de su país.
Del lado gringo, Trump entrará a la reunión distraído por temas de política interna. Este viernes, el Congreso norteamericano deberá votar la ley de financiamiento de varias agencias del gobierno, incluida la del Departamento de Seguridad Nacional. El lío es que los congresistas demócratas decidieron bloquear la ley tras el asesinato de Alex Pretti a manos de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (más conocido por sus siglas en inglés, ICE). El rechazo en las calles y en el Capitolio deja a la administración de Trump más debilitada que durante sus emboscadas a Zelenski o a Ramaphosa.
Si Petro quisiera armar una confrontación en la visita, este es uno de los temas más sensibles. Ya ha criticado al ICE, comparando las operaciones de la agencia con “brigadas nazis”.
Atípica organización de una visita de Estado
Tres colombianos han estado desplegados en Washington en la antesala de la visita para intentar ganarle al presidente Petro algo de buena voluntad. Entre ellos no está la canciller Villavicencio, que no habla inglés, no tiene visa y, de acuerdo a múltiples fuentes en Casa de Nariño, Cancillería y el gobierno, tiene poco peso. Tampoco Armando Benedetti, también en la Lista Clinton, y quien, a pesar de intentar mostrar cercanía con Estados Unidos, es visto con desconfianza por el circulo familiar de Petro, según la fuente enterada.
El funcionario principal es Daniel García Peña, el embajador en Washington. La estrategia ha sido acercarse a congresistas republicanos para llevarles el mensaje de que “Petro viene a arreglar la relación bilateral”, para que estos lleven los buenos oficios a la Casa Blanca.
A la gestión de la embajada se suma el esfuerzo del hoy candidato presidencial Luis Gilberto Murillo. El exembajador y excanciller de Petro estuvo dos semanas en Washington, reuniéndose con congresistas de los dos partidos para preparar la reunión entre ambos mandatarios. “Murillo está muy bien conectado en Washington, sabe moverse y los congresistas creen en él”, cuenta un diplomático.
Y en el tema de seguridad y cooperación militar contra los grupos armados y el narcotráfico ha resultado en un nuevo papel protagónico el ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Sánchez, un general retirado, estuvo en Washington de visita hace unos días, y tuvo contactos en el Pentágono y el Congreso, aprovechando los vínculos en seguridad que han permanecido casi intactos durante la crisis, incluyendo la descertificación parcial que sufrió Colombia.
Hasta ahora el gobierno de Colombia no ha establecido cuál será la comitiva oficial. La canciller Villavicencio recibió una visa temporal y acompañará a Petro, quien a pesar de consultarla poco, consideró que era un gesto importante. También está planeado que vayan el ministro Sánchez, Marcela Tovar, emabajadora de Colombia en la ONU en Vienna y exdirectora de Política de Drogas, y el embajador García Peña, que llegó ayer a Colombia a estar más cerca al presidente mientras se da el viaje. La lista no está cerrada y ha sonado también Edwin Palma, el ministro de Energía, y Diana Marcela Morales, la ministra de Comercio.
Sobre los temas a tratar, el primer documento que les llegó a los gringos del gobierno Petro para planear la reunión bilateral no tenía membrete ni sello oficial. Es lo que se conoce en el mundo diplomático como un “non paper”, un primer borrador tenía tres temas: seguridad, comercio y narcotráfico. Según una fuente en contacto con diplomáticos estadounidenses, se trataba de un documento con un lenguaje profesional que delataba la mano de lobistas gringos.
Los temas van en línea con la que Trump ha llamado la nueva doctrina “Donroe”, una aproximación al hemisferio occidental que dejó plasmada en su última versión de la estrategia de seguridad nacional. La idea es “Incorporar y Expandir”, aliándose con los países que llama “campeones regionales” y llevando más allá su alcance en la región a través de cooperaciones militares y comerciales. Sobre todo, están ausentes los temas de mayor interés de Petro, el cambio climático y el respeto a la soberanía y la no injerencia en las elecciones de 2026.
Evidentemente, tampoco estaba presente el tema de la Lista Clinton. “Ellos quieren que los saquen de esa lista, pero le estamos diciendo al presidente que no hable sobre ese tema en la reunión. Eso después se resuelve en una conversación de más bajo perfil; lo que necesitamos ahora es que esta primera reunión con Trump salga bien para que el resto de las conversaciones se sigan dando”, cuenta un diplomático enterado de la planeación.
“Uno tiene que llegar a esa reunión con tres o cuatro temas. Y después es el Departamento de Estado el que aprueba la lista”, le contó a La Silla otro de los diplomáticos consultados.
En esto, según dos fuentes, una con línea al círculo cercano de Petro y otra en Washington, los lobistas han sido claves. La embajada en Washington registró a DGA Group Government Relations LLC como su firma de lobby y relaciones públicas en julio de 2025, según la página del Departamento de Justicia —que les hace seguimiento a los lobistas en la capital norteamericana—. El contrato está vigente, y tiene un costo de 60 mil dólares al mes, hasta junio de 2026.
La contratación de lobistas es una práctica común para la embajada, según confirmó La Silla con un diplomático que recuerda haber hecho lo mismo desde, por lo menos, el gobierno de César Gaviria.
Fue con la mano de los lobistas y la gestión de la embajada que García Peña logró conectar a Petro y a Trump en una llamada el pasado 9 de enero, que desescaló la tensión generada por los comentarios de Petro sobre la intervención militar gringa en Venezuela. Según The New York Times, dentro de los contactos clave está el senador republicano, Rand Paul, del estado de Kentucky.
Pero al final, todo dependerá de Petro y de cómo decida enfrentar su cita con la historia.
Fuente: La Silla Vacía
Ivan se peda
31-01-2026, 12:14:44
Vamos a ver con que payasada va a salir