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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Heráclito
18-01-2026, 15:40:53
Para salir del hueco en que nos dejó metidos Petro, Colombia necesita un estadista, pero, al parecer, vamos a quedar en manos de otro inexperto como Abelardo de la Espriella o Iván Cepeda, que nunca han gobernado, que solo promueven ideas abstractas, cada uno desde su extremo.

No se sabe cuál es más peligroso. Si Abelardo que hasta la fecha lo único que ha hecho es venderse como payaso de feria, como si el país estuviera para jugar en la ruleta rusa. Cepeda, es más peligroso todavía. Es un tipo inteligente y astuto que va a profundizar el socialismo soviético del siglo XX, que solo generó muerte, represión y pobreza.

¿Emisión criminal?

Tras las oscuras y costosísimas emisiones de bonos del Minhacienda asoma una sombra criminal.

Mauricio Vargas

17.01.2026 21:24
Actualizado: 18.01.2026 00:01

La historia juzgará la irresponsabilidad –y quién sabe qué más– del ministro de Hacienda, Germán Ávila, por endeudar al país en forma desmesurada y pagando altas tasas de interés, con gigantescas emisiones de bonos tanto en pesos como en dólares, que disparan la deuda del país. Pero no solo la historia: el contralor Carlos Hernán Rodríguez, el procurador Gregorio Eljach y hasta la fiscal Luz Adriana Camargo –que a veces actúa con independencia– deben meter baza en el asunto. Pronto.

En cuestión de días, Ávila y el director de Crédito Público, Javier Cuéllar –de quien yo tenía mejor concepto–, corrieron a los mercados a conseguir plata para tapar el descomunal hueco fiscal que el presidente Gustavo Petro ha generado, y que está a punto de llevar el déficit al 7 % del PIB, algo que no se veía desde tiempos de la pandemia, cuando la urgencia de enfrentar esa catástrofe justificaba el aumento del gasto.

Para cubrir sus faltantes presupuestales, los gobiernos emiten bonos a plazos que, en general, van de 4 a 20 años. Quien compra esos bonos le está prestando plata al país. Y eso está bien o mal, según la tasa de interés pagada por el país y, también, según la transparencia de la operación. Lo normal es llevar esos bonos a los mercados para que, de manera abierta y clara, distintos interesados compitan por ellos. Esta vez fue diferente.

Ávila y su equipo emitieron títulos de tesorería (TES) por el aterrador monto de $ 23 billones, ¡una cantidad que representa casi el 5 % del presupuesto del año 2025! Pero hay algo más oscuro. Esa cantidad fue adquirida por un solo comprador, que el Gobierno se niega a identificar, aunque los rumores del mercado hablan de un fondo de Islas Caimán o uno de los Emiratos Árabes, de esos que se le apuntan a ganar mucho en intereses con inversiones riesgosas.

Y aquí viene lo peor. La tasa de interés de esos TES fue la más alta pagada por el país en años: un promedio de 13,15 %, muy por encima de las tasas de 2023 y 2024. Según denunció la senadora Angélica Lozano, del partido Verde, el misterioso inversionista obtuvo “810 millones de dólares de ganancia instantánea”, en un negocio “entregado a dedo”. ¿Será hilar demasiado delgado presumir que hubo una jugosa mordida por tan multimillonario regalo? Para no hablar de otro perjuicio, causado por la inusitada llegada de esa plata: una revaluación ficticia –“a la fuerza”, como la calificó el viernes el editorial de Jaime Pumarejo en ‘Portafolio’– que golpea a los exportadores.

En la emisión de bonos en dólares, el Minhacienda también está pagando caro: una tasa de interés promedio de casi 6 %, muy por encima de lo pagado por el país en años recientes (entre 4,5 y 5,5 %). Y por encima también de algunos vecinos. En 2025, México emitió bonos a tasas de entre 4,75 y 5,6 %; Brasil, de entre 5 y 5,5 %; Chile, de entre 4,5 y 5,7 %, y Perú, en torno a 5,4 %. Solo Argentina, con un largo historial de incumplimiento de pago, emitió un poco más caro: 6,5 %.


"¿Será hilar demasiado delgado presumir que hubo una jugosa mordida por tan multimillonario regalo?"


Los compradores de esos bonos se van a ganar un dineral. Y esa plata la tendremos que pagar, a punta de impuestos, los contribuyentes en los años por venir. Contralor, Procurador y Fiscal deben abrir los ojos: detrás de tan monstruoso detrimento fiscal asoma un crimen contra los colombianos. Y los responsables deben pagar.

* * * *

Plata rara. Tanto el ganador de la consulta petrista de octubre, Iván Cepeda, como la segunda, Carolina Corcho, tienen su contabilidad de campaña enredada. Según datos del periodista Melquisedec Torres, Cepeda declaró en sus cuentas que le entraron más de $ 600 millones de Samat SAS y $ 116 millones de su gerente, Javier Pérez. Pero este dice que ni su empresa ni él donaron, sino que fueron contratados para imprimir periódicos y volantes. En el caso de Corcho, fueron $ 737 millones de una firma dueña de un comedor de corrientazos en Bogotá, ¡que está en liquidación! Muy maluco todo.

Fuente: El Tiempo