Heráclito
26-10-2025, 18:16:22
De su propia medicina
El propio gobierno que hoy clama por justicia internacional se propone desmontar las garantías internas contra la difamación del poder.
Thierry Ways
25.10.2025 23:00
Actualizado: 25.10.2025 23:00
No, el presidente Petro no es un “líder del narcotráfico”, como lo llamó Donald Trump. Nada permite afirmar algo así. Pero hay una suerte de justicia kármica en el episodio: al Presidente colombiano le están dando a beber de su propia medicina.
A Petro no le tiembla la voz para acusar a sus rivales de cualquier cosa, estirando la cadena causal hasta extremos absurdos para insinuar culpa por asociación. Si los empresarios expresan reparos legítimos a su reforma laboral, les imputa uno de los crímenes más infames de la historia: “esclavistas”. Si alguien no comparte su visión sobre el cambio climático, es un “nazi”. Las periodistas que lo critican son “muñecas de la mafia”. Y ni sus funcionarios se salvan: el exministro de Comercio Luis Carlos Reyes sería “cómplice del genocidio” por no haber detenido las exportaciones de carbón a Israel.
Petro es una máquina de fabricar estos sofismas de culpabilidad. Y cada vez que lo hace, sus ‘oompa loompas’ en la academia, los medios, las bodegas y los viceministerios salen a defender sus palabras con argumentos igual de traídos de los cabellos. Es duro verlos poner su labia y cerebro al servicio de la posverdad con tanto ahínco y recursividad. Deberían pagarles más; si alguien es explotado laboralmente en Colombia, son ellos.
Desde luego, este estándar de culpa por asociación no aplica para los amigos del mandatario. Nicolás Maduro, por ejemplo, responsable directo de un burdo fraude electoral, goza de todos los beneficios de la duda. Lo defienden con el mismo talento sofístico, solo que esta vez puesto al servicio a la exoneración.
Pues bien, ahora Trump le aplica a Petro su propio rasero. ¿Bajo su gobierno se dispararon los cultivos de coca y la producción de cocaína? ¿Apoyó la narcodictadura de Maduro y negó la existencia del cartel de los Soles? Entonces, ‘mister’ Petro, usted sería corresponsable del delito de narcotráfico.
El problema es que Colombia entera puede pagar los platos rotos, ante la eventual imposición de aranceles a nuestras exportaciones, que por suerte no ha pasado. Pero ya el Presidente y miembros de su familia y su gobierno fueron anexados a la temida “lista Clinton”.
¿Injusto? Sí. Y no hay forma de conminar a Trump a retractarse. En Colombia, en cambio, las cortes han obligado varias veces a Petro a hacerlo. Rara vez lo cumple de buena fe y a cabalidad, pero al menos queda la constancia. Una tutela, por ejemplo, lo forzó a admitir que Bruce Mac Master no había incurrido en el delito de “esclavismo”. Otra le exigió disculparse con las mujeres periodistas a las que designó “muñecas de la mafia”. La Constitución colombiana establece mecanismos para que un ciudadano injuriado por un lenguaraz poderoso exija retractaciones y rectificaciones. En Estados Unidos, en cambio, es casi imposible obtenerlas de un mandatario como Trump, que se mete con todo el mundo, incluyendo a sus exfuncionarios, sin que le pase nada.
"Ahora Trump le aplica a Petro su propio rasero. ¿Bajo su gobierno se dispararon los cultivos de coca y la producción de cocaína? ¿Apoyó la narcodictadura de Maduro? Entonces, ‘mister’ Petro, usted sería corresponsable del delito de narcotráfico"
Pero ahora resulta que Petro quiere cambiar esa Constitución. Así lo oficializó esta semana el (súbitamente ex) ministro de Justicia Eduardo Montealegre, con inquietantes alusiones al “Gran Salto Adelante” de Mao Zedong, que dejó decenas de millones de muertos. Sumado a la ponderación que Petro hizo de Stalin en la ONU, se completa así una pintoresca trilogía de referentes éticos del Pacto Histórico: Chávez, Mao y Stalin.
Parece una paradoja, cuando menos una ironía: la Constitución que garantiza la rectificación a quien es injustamente acusado por alguien con más poder, como le ha ocurrido a Petro en el plano internacional, es precisamente la que el petrismo busca desmontar.
Pero no hay tal paradoja. Los límites al comportamiento del Ejecutivo son justamente lo que les incomoda. Por eso los quieren eliminar.
Fuente: El Tiempo
Soyado
26-10-2025, 20:35:52
Si nuestro presidente fuera al menos gracioso... Pero ni eso. Lamentablemente, es un calumniador de tiempo completo que, si hubiese existido Aureliano Buendía (hasta donde yo sé, es alguien ficticio), el pobre estaría revolviéndose en su tumba.