Heráclito
07-09-2025, 08:13:30
Circos de tres pistas
En esta elección nos salvamos de tener a tres magistrados haciendo mayoría en la Corte con la marca del petrismo.
María Isabel Rueda
Durante mi niñez soñaba con ellos; circos de tres pistas en los que ocurrían simultáneamente espectáculos. El Circo del Sol los recreó años más tarde a su manera de forma alucinante, sin torturas a animales. Pero bajo este gobierno también ocurren espectáculos de tres pistas… Esta semana vimos lo siguiente.
En la primera pista, la derrota en Senado de la candidata a la Corte Constitucional Patricia Balanta. No es que su hoja de vida para acceder a magistrada tuviera tacha, que se supiera. Es conveniente que en la Corte haya distintos matices, por la trascendencia de sus decisiones para la sociedad y muchas veces para el propio Gobierno. Pero Balanta recibió el “abrazo del oso” con la orden de Petro de apoyarla. Dijo inicialmente que porque ella tenía la hoja de vida más meritoria y no era fascista. La verdad es que detrás se escondía el gran interés del petrismo de ejercer hegemonía en la Corte.
Hasta ahí ese apoyo fue superactivo, con llamadas telefónicas por acá, mermelada por allá, pero se mantuvo tan disimulado como fue posible. Ya consumada la elección de Carlos Camargo, Petro decidió exhibir torpemente las pruebas reinas del apoyo a Balanta para que no quedara duda ante la historia. Dijo desde Japón, en medio de su paseo en el que promovió, según su cuenta de X, la “lechoja” (lechona japonesa), que la derrota se debió a que a la doctora la discriminaron por mujer, por afro y por pobre. Puro populismo. Fue por el apoyo petrista. Semejante a lo que oigo con frecuencia anticipar que sucederá en las elecciones presidenciales, en las que mucha gente se prepara para votar “por el que vaya a derrotar a Petro”.
Gran asombro causó el tamaño de su frustración por la derrota, que no se habría justificado de no creer él que estaba apostando tanto con que eligieran a su favorita. Hasta puso en marcha un revolcón en su gabinete, para “castigar” a tres partidos (entre otros, a ‘la U’, a los ‘verdes’ y al Liberal) que dizque porque no lo apoyaron del todo en su capricho. Aunque tal amago pueda terminar en ‘show’… Pero sí alcanza a indicar tácitamente la manera como en este gobierno se reparte mermelada. Es de naranja, deliciosa. Pero ácida, como se demostró por la factura que les pasaron a los partidos.
"Balanta recibió el “abrazo del oso” con la orden de Petro de apoyarla. Dijo inicialmente que porque ella tenía la hoja de vida más meritoria y no era fascista. La verdad es que detrás se escondía el gran interés del petrismo de ejercer hegemonía en la Corte"
Hizo divinamente el presidente del Senado, Lidio García, impidiendo la entrada de ministros “dadivosos” a la sesión.
Camargo ganó con la incuestionable ventaja de 21 votos. Hasta votaron los dos senadores a quienes Cambio Radical había suspendido ese derecho por su proclividad a la mermelada del Gobierno, es decir, por “lentejos”, según derecho que otorga la ley de bancadas aprobada por el propio Congreso.
Esta no era una simple elección de alto magistrado. Como quedó demostrado por la rabia del Presidente y por sus consiguientes retaliaciones, nos jugábamos grandes consecuencias. La derrota del Gobierno en este episodio fue monumental. Como aquí no se aplica la llamada “obligación de ingratitud” que deben ejercer los jueces con sus electores para garantizar su independencia, existía el gran peligro de que Balanta –no lo sabremos– hubiera hecho equipo de tres, con los magistrados Vladimir Fernández y Héctor Carvajal, poco dados, más uno que otro, a declararse impedidos debido a su cercanía con Petro en temas que decide la Corte, por lo que estarían obligados a hacerse a un lado.
Aún se corre el riesgo de que al ganador, Carlos Camargo, le cobren viejas polémicas por supuestas prácticas clientelistas como Defensor del Pueblo; y de que por ahí en un año, lo mínimo que tardaría el Consejo de Estado en decidir, le anulen su elección y toque repetir, con nueva terna, la votación en Senado. Ya será bajo otro gobierno, por lo menos… Pero en esta nos salvamos de tener a tres magistrados (¿o a cinco que algunos suman, incluyendo a los “proclives”?) haciendo mayoría en la Corte con la marca del petrismo.
En la segunda pista del circo se presenta la evidencia de que en materia de estabilidad, es el peor gobierno de la historia. En tres años Petro ha tenido 60 ministros.
Y en la tercera pista se desarrolla la misteriosa visita de Verónica Alcocer a peligrosísimos reclusos de La Picota que denunció Vicky Dávila, como siempre con gran valentía. ¿Qué diablos fue a hacer allá la primera dama? ¿Por qué durante lo que duró esta visita se prohibieron las demás entradas a la cárcel? Para hacer visitas humanitarias doña Verónica tuvo tres años en los que prefirió en su mayoría vivir en Europa. Ahora… ¡Plop! Cae de nuevo en plena campaña presidencial.
Aunque después de la escena de La Alpujarra, en la que estaban presentes en la tarima de discursos desde Petro hasta sus ministros de Justicia e Interior, junto a criminales “prestados” de la cárcel, ninguna explicación nos va a sorprender.
Fuente: El Tiempo