Heráclito
11-08-2025, 18:17:57
La tormenta cuando se acerca el final
No hay razones para creer que, luego de tres años de una narrativa cada vez más divisiva y provocadora, el año final del gobierno Petro sea distinto.
Fernando Posada
Ha comenzado el último año del periodo constitucional del presidente Petro, en medio de enormes controversias y de división frente al futuro que debe escoger la ciudadanía para el siguiente mandato. En la recta final, cuando nuestra nación más necesita mensajes de confianza por parte de su gobierno, el Presidente ha decidido tomar el camino menos armonioso y más desafiante posible.
En los últimos días, el Gobierno Nacional ha optado por agregar a su agenda uno de los pocos ingredientes del repertorio populista que le faltaban. Como si fuera poco el permanente desafío de propuestas como la de reescribir la Constitución del 91 a su acomodo o su pelea abierta con la separación de poderes, ahora el Presidente ha sumado a su acto un riesgoso componente: el llamado al patriotismo por cuenta de una disputa limítrofe en medio de un año electoral.
La situación causada por el movimiento natural de los límites entre Colombia y Perú en el Amazonas requiere una negociación estricta, en la que los intereses de nuestro país sean protegidos de manera oportuna y estratégica, siempre en defensa del acceso al río Amazonas desde la ciudad de Leticia. Por eso preocupa tanto que la postura del presidente Petro sea tan lejana a la diplomacia y al diálogo que requiere el caso. Una cosa es el manejo serio y cauteloso de una disputa limítrofe, y otra muy distinta es el trato de un asunto tan delicado desde los micrófonos y las plazas públicas.
Uno de los asuntos que más preocupan en el camino hacia las elecciones de 2026 es el de las garantías electorales. A diario, desde sus redes sociales y al menos en tres eventos públicos al lado del Presidente, el jefe de Gabinete ha declarado que el Gobierno debe reelegirse –a pesar de que la reelección esté expresamente prohibida– sin que su jefe diga una sola palabra al respecto. Esto se suma a los diferentes pronunciamientos de Petro, quien ha manifestado que desconfía del resultado electoral y sus ataques a distintos actores organizadores de las elecciones, como la Registraduría y la empresa encargada de emitir el material electoral.
Lejos de la responsabilidad que exige el cargo de la presidencia, Petro ha escogido el camino de construir un ambiente de desconfianza sobre las elecciones. Al mismo tiempo, grupos armados como el Eln, las disidencias y las bandas criminales han expandido las acciones violentas y de control territorial hasta el punto de estar presentes en uno de cada cuatro municipios, según estadísticas de la Defensoría del Pueblo. Resulta imposible no sentir preocupación por las condiciones para el proceso electoral de 2026.
"Una cosa es el manejo serio y cauteloso de una disputa limítrofe, y otra muy distinta es el trato de un asunto tan delicado desde los micrófonos y las plazas públicas"
Hace cuatro años, el presidente Petro hacía campaña con la promesa de un gobierno que ofrecía ser garante de los derechos democráticos de todos los sectores, y una mayoría electoral confió en ese discurso con esperanza. Hoy, como lo puede mostrar cualquier sondeo de la opinión pública –usted elija la firma encuestadora en que más crea–, el sentimiento ciudadano está lejos de esa esperanza inicial. El estilo de un gobierno divisivo y su discurso de rivalidad contra todas las instituciones que representan un contrapeso, así como su baja ejecución y la larga lista de promesas incumplidas, han llevado al país a un escenario de pesimismo y desilusión.
No quedan razones para creer que, luego de tres años de una narrativa cada vez más divisiva y provocadora, el año final del gobierno Petro sea distinto a lo ya conocido. En el fondo, la gran preocupación ciudadana en el camino hacia 2026 es el futuro del sistema electoral y de la democracia en sí, ante los permanentes ataques del Presidente y su equipo contra las instituciones. Los demócratas de todas las orillas no podemos caer en el juego antinstitucionalista de la administración, y nuestro deber, ahora más que nunca, tiene que ser apostar por el cumplimiento de la Constitución y el respeto por la separación de poderes. Solo eso podrá ofrecernos un destino de estabilidad como nación.
Fuente: El Tiempo
Rafa Bohórquez
11-08-2025, 18:54:12
Este año que le queda va ha ser más populista