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Ver la Versión Completa Con Imagenes : En mi taller


Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Relojes02
07-08-2025, 16:10:30
Era el invierno de 2014, tenía 24 años y trabajaba medio tiempo en un taller de motos para pagarme la universidad. Una tarde, mientras ajustaba una cadena, entró Valeria, una clienta nueva. Era puro magnetismo: piel trigueña, cabello corto teñido de azul, tatuajes asomando por su camiseta ajustada y unos jeans que marcaban un culo que quitaba el aliento. Sus ojos negros me recorrieron como si ya me hubiera desnudado. “Arreglame la moto, pero rápido, que tengo planes,” dijo, con una sonrisa que era puro desafío.Terminé el trabajo en tiempo récord, y cuando le entregué las llaves, me miró fijo. “¿Cierras pronto?” preguntó. Le dije que en media hora, y ella, sin pestañear, soltó: “Espérame afuera.” Mi corazón dio un vuelco. Cerré el taller, y ahí estaba, apoyada en su moto, con una chaqueta de cuero que la hacía verse aún más peligrosa. “Sube,” ordenó, y me llevó a un motel a las afueras, sin mediar más palabras.Apenas entramos a la habitación, me empujó contra la puerta, sus labios atacando los míos con una ferocidad que me prendió al instante. Sus besos eran salvajes, su lengua exigiendo control. Le arranqué la camiseta, revelando unos pechos pequeños pero perfectos, con piercings en los pezones que me volvieron loco. Mordí su cuello, y ella gimió, clavándome las uñas en la espalda. “Hazlo ya,” gruñó, desabrochándome el cinturón con manos rápidas.Se quitó los jeans, dejando a la vista un tanga negro que no duró mucho. La cargué hasta la cama, y ella me jaló encima, sus piernas abiertas, su cuerpo exigiendo. Mi boca bajó por su abdomen, deteniéndose en su entrepierna. Estaba empapada, y cuando lamí su clítoris, sus gemidos resonaron en la habitación. “No pares,” jadeó, sus manos empujando mi cabeza mientras sus caderas se movían contra mi lengua. Metí un dedo, luego dos, sintiendo su calor y su estrechez, mientras ella se retorcía, al borde del abismo.“Fóllame ya,” ordenó, y no me hice rogar. Me quité la ropa, y ella me montó con una furia animal, su vagina apretándome mientras cabalgaba sin piedad. Sus tatuajes brillaban con el sudor, sus gemidos eran puro fuego. La volteé, poniéndola en cuatro, y la embestí con fuerza, cada golpe arrancándole un grito. “Más,” exigió, y le di todo, mis manos en sus caderas, su culo rebotando contra mí. Su cuerpo se tensó, un orgasmo la atravesó, apretándome tan fuerte que me llevó al límite. Exploté dentro de ella, un clímax que me dejó sin aire, mientras ella temblaba debajo de mí

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Señor Chow
08-08-2025, 07:41:14
Buena cogida.