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Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Heráclito
03-08-2025, 10:44:14
Un país extraviado

Para una parte importante de la opinión pública, el fallo contra Uribe simboliza un camino de inversión moral.

Thierry Ways

En la época del plebiscito sobre el acuerdo con las Farc, hubo una consigna que, para quienes se oponían al proceso, resumía el absurdo al que se vería abocado el país: “Uribe preso y las Farc en el Congreso”. Casi diez años después, el fallo contra el exmandatario les da la razón.

Es cierto: el juicio a Uribe y la negociación con las Farc son dos hechos independientes. Para parte de la derecha, están relacionados, como si lo primero fuera consecuencia de lo segundo. Pero no es así, a menos que uno quiera creer la versión de que la condena a Uribe fue pactada en La Habana y se materializó gracias a una conspiración que atravesó tres gobiernos –incluyendo uno uribista– para finalmente alcanzar su objetivo. Sin embargo, la conexión no necesita ser lógica ni verdadera para tener efectos políticos. Basta con que encaje emocionalmente con una percepción de desorden moral.

Bien sabemos que lo que pesa en el debate político no son los hechos o las evidencias, sino los relatos o las narrativas. Y la condena a Uribe viene a confirmar –como la pieza del rompecabezas que hacía falta para completar el cuadro– el escenario que vaticinó la derecha en 2016. No importa que la acusación contra el expresidente no fuera, en aquel momento, un argumento válido para controvertir el acuerdo con las Farc. Lo cierto es que, tras un fallo de primera instancia cubierto de cuestionamientos, que bien podría ser revertido en la apelación, Uribe está hoy condenado. Y en el Congreso están instalados cabecillas de las Farc culpables de indecibles delitos, a los que Uribe enfrentó con amplio respaldo ciudadano. Y no han pagado un minuto de cárcel.

Pero eso no es todo. Otras piezas contribuyen a la narrativa de un país que perdió el rumbo. Pese a años de advertencias de no coquetear, ni por equivocación, con la trampa del ‘socialismo del siglo XXI’, Colombia tiene hoy un gobierno filochavista, que no oculta las ganas de copiar las mañas del vecino: estatización de la economía, déficits desbordados, controles de precios, prevalencia de la ideología sobre el talento, desdén por la separación de poderes, populismo plebiscitario, ataques a la prensa y el sector privado, abuso de la figura de Bolívar, etc. Aunque algunos se burlen de la expresión, literalmente así comenzó Venezuela.

Otros elementos se suman al panorama. Nos hemos alejado del aliado tradicional del país, Estados Unidos, al tiempo que les hacemos ojitos a Caracas y, por esa vía, a otros ‘Estados canalla’, como Rusia e Irán (aunque últimamente EE. UU. no se ayuda). Defendemos a figuras impresentables, como Nicolás Maduro y Cristina Fernández. Y rompemos con otro consenso nacional, el rechazo a la lucha armada, cada vez que el M-19 es objeto de las reminiscencias románticas de la Casa de Nariño.

"Colombia tiene hoy un gobierno filochavista, que no oculta las ganas de copiar las mañas del vecino: estatización de la economía, déficits desbordados, controles de precios, prevalencia de la ideología sobre el talento, desdén por la separación de poderes"
No importa cuáles sean las conexiones entre estos hechos; si las hay o no las hay (en ciertos casos sí); si se trata de una conspiración de la izquierda continental o no. El efecto es el mismo: un sentimiento de extravío que crece entre amplios sectores de la población. No solo en el uribismo. Para buena parte de la opinión pública, el país avanza por un camino oscuro y traicionero.

Mucho se dice que la derecha colombiana ha sido incapaz de articular una narrativa poderosa, que conecte con la ciudadanía. La condena a Uribe –aunque fuese justa, y hay graves dudas al respecto– podría servírsela en bandeja. El contraste entre, por un lado, el exmandatario sentenciado y, por el otro, los guerrilleros libres y los cabecillas de grupos criminales compartiendo tarima con el Gobierno es, para muchos, la confirmación simbólica de que algo se torció. No todos compartirán esa visión, por supuesto. Pero esa sensación de extravío moral será uno de los motores de la campaña que viene.

Fuente: El Tiempo

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Ernestoperez
03-08-2025, 19:02:42
Que jueza tan im - parcial