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Ver la Versión Completa Con Imagenes : Vieja de chapinero después de una rumba


Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
dgasiok
05-04-2025, 09:03:47
Parce, esa noche salí sin ganas, la verdad. Fue de puro desparche, porque un parcero me escribió tipo diez diciendo que se iba a tirar la rumba y yo estaba más aburrido que un domingo sin plata. Me metí una ducha, me puse una camisa negra y me lancé a ver qué salía.

Llegamos a un bar en Chapinero, de esas oscuras, con luces moradas, puro humo en el aire, el DJ tirando reguetón viejito mezclado con perreo sucio. El ambiente estaba pasado, gente besándose contra las paredes, otros ya borrachos tirados en las mesas.

Estaba en la barra pidiendo una cerveza, cuando la vi. Parce, esa vieja se robó la noche. Blanca, ojos claros, pelo castaño medio desordenado, boca carnuda. Llevaba una minifalda negra que apenas le tapaba el culo, un top blanco de esos que no esconden nada, sin brasier, pezones marcados con el frío del aire. Se le notaban unas tetas firmes, puestas, o naturales bien cuidadas, pero redonditas. Tenía las piernas tonificadas, tatuadas, y unas botas de cuero que le daban ese flow rudo.

Nos pillamos mutuamente. Ella desde la pista me lanzó una mirada como retándome. Yo levanté la copa, como diciendo “si es pa’ hoy, dele”. Ella sonrió apenas, y se giró dándome la espalda. Empezó a bailar. Parce, qué manera de moverse. Lentico, bajando la cola, moviéndola en círculos como si supiera que la estaba mirando.

Me fui acercando con calma. Cuando estuve detrás, me pegué y ella ni se inmutó. Solo empujó la cola más pa’ atrás. Empezamos a bailar pegados. Me restregaba el culo en la entrepierna, se movía lento, bajaba hasta el piso y subía con todo el cuerpo rozándome. Sentía su culo apretado, redondito, chocando con mi verga que ya estaba medio parada. Seguimos bailando hasta que nos iban a sacar, ya prendiendo luces.

Ella soltó una risa y dijo:
—Tengo el apartamento cerca. Vamos, y me acompaña.

Pillamos un carro y en cinco minutos estábamos en Chapinero, en un edificio viejo, fachada de ladrillo, portero dormido, ascensor con espejo y luz tenue. Su apartamento estaba en el cuarto piso. Puerta roja, pasillo con botellas vacías en una repisa, una sala chiquita con sofá gris, luces cálidas y una vela prendida en la mesa. Olor a incienso, medio dulce. La cama deshecha, pero con sábanas limpias.

Apenas entramos, se quitó el top sin aviso. Nada de show, solo se lo sacó por encima.
Me le fui encima. Le agarré las tetas, duritas, pezones rosados. Me besaba con fuerza, me metía la lengua hasta la garganta, me mordía los labios. Me quitó la camisa con desesperación, bajó mi pantalón de un solo tirón, y se arrodilló sin decir nada.

Me la chupó como si llevara horas esperándolo. Lenta al principio, con pura lengua, mirándome a los ojos. Luego más rápido, con saliva bajando hasta las bolas. Me agarraba del culo, me lo metía hasta la garganta y se reía cada vez que me temblaban las piernas.

La subí a la cama, le quité la falda. Tenía una tanguita diminuta. Tenía la cuca rasurada, limpita, húmeda, abierta. Le pasé la lengua sin aviso, y ella se arqueó entera, me agarró del pelo y me dijo:
—Siga ahí, no pare.

Le lamí hasta que empezó a gemir bajito, luego más duro. Se vino una vez, y apenas terminó me montó como si fuera su turno de cobrar. Se sentó encima de mi verga y empezó a cabalgarme con fuerza, con movimientos circulares, apretándome el pecho con las uñas. Saltaba como si estuviera poseída. Me decía al oído que no parara, que la agarrara duro, que la volteara.

La puse en cuatro y se abrió solita, mirándome hacia atrás. Se la metí entera, hasta el fondo. Golpes secos, sonoros. El culo rebotando contra mí. Ella se tocaba mientras me pedía más fuerte. Gritaba que se venía, que no parara. Le jalé el pelo, le di un par de nalgadas, y ella solo decía “eso, así, así me gusta.”

Nos venimos casi al tiempo, sudados, exhaustos. Caímos uno al lado del otro, sin aire. Se paró empelota, la volví a ver y que gonorrea de vieja jaja, fue a la cocina, se sirvió agua, volvió y se acostó sin decir mucho.

Al otro día, me desperté, me vestí y me fui. Me tiró una mirada desde la cama antes como diciendo, ¿bueno, le va hacer o no? Pero yo estaba enguayabado jajaja y me dio como pereza.

Nunca le pedí el número (muy mk, yo sé jajaja). Ni ella el mío. Pero esa noche quedó tatuada en la memoria.

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Augustus_cole
14-04-2025, 23:02:21
Buen relato

Señor Chow
22-04-2025, 11:34:37
Yo sabiendo en donde vive, si la hembra está así de buena y más encima culea rico... yo voy y la busco jajaja