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‘Adolescencia’

El borramiento de las fronteras entre niños y adultos –que internet acrecienta– destaca en la serie.

Yolanda Reyes

En una casa de un barrio típico, una típica familia (padre, madre, hija, hijo) despierta al horror. Guardias armados derriban la puerta y, mientras suben por la escalera para detener al sospechoso de un homicidio, se ven, en la pared, típicas fotos que ilustran peldaños del desarrollo familiar, con sus caritas, sus uniformes, sus corbatas... ¡Es un niño! ¡Tiene trece años!, intentan recordar los padres, en el operativo, pero la casa ya no es un lugar seguro. La cámara se va con el niño hacia el centro de detención. Según los protocolos, el hijo puede elegir al padre como adulto responsable, pero el padre no sabe qué hacer –cómete el cereal, siéntate derecho– y nadie le puede dar una repuesta.

No les estoy dañando la trama: esto se ve en los primeros minutos de ‘Adolescencia’, una serie dirigida por Philip Barantini, escrita por Jack Thorne y Stephen Graham, quien además hace de padre –y con la actuación impresionante del joven Owen Cooper–. En vez de revelar si el sospechoso es el asesino, la serie pone bajo sospecha capas de preguntas que van y vienen, como la cámara que graba cada episodio en plano-secuencia, con esa omnipresencia que nos recuerda una frase de estos tiempos: todo está siendo filmado.

A partir de esa tensión sin pausa que no deja casi respirar, las dudas se trasladan al espectador y quedan resonando, pero no son preguntas típicas de crónica roja –qué, quién, cómo, dónde– sino porqués, para los que se advierte que no habrá explicación unívoca. De ahí viene la conmoción que ha suscitado en ochenta países, desde su estreno en Netflix a comienzos de marzo, y la cantidad de críticas e interpretaciones que se han publicado: algunas le endilgan la responsabilidad al acceso precoz a la tecnología celular y las redes virtuales, y otras suponen que tantos cabos sueltos son indicios de nuevas temporadas.

La serie pone bajo sospecha capas de preguntas que van y vienen, como la cámara que graba cada episodio en plano-secuencia, con esa omnipresencia que nos recuerda una frase de estos tiempos: todo está siendo filmado
Si bien el centro de cada episodio se organiza en torno a un aspecto del problema –la institucionalidad del Estado, la escuela, el mundo psíquico de la adolescencia y la familia–, todos son vasos comunicantes del sistema cultural y social en el que se construye la identidad de los adolescentes y configuran una red compleja de relaciones que revela, más allá de estereotipos, distintos roles de los adultos y los jóvenes.

De forma paralela a ese mundo “real”, el celular es otro personaje y abre, con Instagram, un nuevo espacio público en el que se escenifican los traumas, las popularidades, los vínculos y, especialmente, la vulnerabilidad y el sufrimiento de la adolescencia. En esa frase típica, guarden el celular y vuelvan a clase, o en la lección que le da el hijo al policía: “Me dio vergüenza verte tan perdido”, “tú no interpretas: cada color, cada emoticón tienen un significado” hay un motivo de esclarecimiento más revelador que el arma con la que se asesinó a la niña. La construcción de los roles, lo femenino y lo masculino pasan por la manosfera, los ‘incel’ (célibes involuntarios que no saben cómo atraer a las mujeres) y las comunidades de ‘influencers’ que centran su poder en discursos misóginos y que, según vemos cada vez más claramente, derivan en liderazgos políticos. (Andrew Tate, mencionado en la serie, es apenas un ejemplo).

Ese borramiento de las fronteras entre niños y adultos –que internet acrecienta al no segmentar por edades– es protagonista de la serie, y no solo por las redes, sino porque el antiguo lugar de autoridad de los adultos también está difuminado y hay que construirlo con otras herramientas. De ahí vienen tantas preguntas en estado de adolescencia –de transición–, hacia un mundo difícil de interpretar, frente al que parecemos tan perdidos como los adultos de la serie. Al hablar de adolescencia, estamos hablando también sobre (con, entre) nosotros.

Fuente: El Tiempo

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
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Soyado
31-03-2025, 18:19:31
Ahora que termine de trabajar, me pillo el último capítulo. El tercero me pareció una demostración de cinematografía pura.