Heráclito
27-12-2024, 19:03:42
Así se transformó el poder en 2024
por Juanita León
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Gustavo Petro, presidente de la República, en Casa de Nariño con Laura Sarabia, directora del Dapre y Armando Benedetti, nuevo asesor de presidencia.
El 2024 fue un año sin elecciones y, sin embargo, el poder sufrió grandes transformaciones. Estas son las diez más notorias para La Silla Vacía.
1. Se redistribuye el poder con las regiones, vía la reforma al SGP
El Congreso aprobó la reforma al Sistema General de Participaciones, que hace que los giros de la Nación a las regiones pasen, gradualmente, del 24% actual al 39,5% en un período de 12 años. Este proyecto de iniciativa parlamentaria, impulsado por el grupo de congresistas del extinto partido del ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, es una de las reformas institucionales más importantes de los últimos 30 años y promete cambiar la relación entre el gobierno central y las regiones.
Con esta norma, que profundiza la descentralización del país y que se aprobó casi por consenso en contra de todas las advertencias de la tecnocracia económica del país, el papel de intermediarios que juegan los congresistas en Bogotá tenderá a reducirse y ganarán peso los equipos locales y regionales que con la ley de competencias que se apruebe el próximo año tendrán más funciones, más poder y más plata. Para entender mejor, leer esta historia y esta columna de Héctor Riveros.
2. Cambia la relación de poder entre los “tecnócratas” y el mundo político
Este año se consolidó un proceso de hacer una vocería activa de ideas técnicas en espacios que usualmente eran reservados para los políticos, o los activistas. Los tecnócratas mandaron cartas al gobierno y a la opinión pública, opinaron en espacios públicos no técnicos sobre temas de interés en el país: pensiones, salud, SGP, energía, convirtiéndose en un nuevo actor “político”. Algo a lo que tradicionalmente le huían.
Sobre este tema recomendamos: este análisis de Jenny Pearce y Juan David Velasco sobre la tecnocracia, este ensayo sobre la relación de Petro y los tecnócratas y este artículo sobre la cruzada de Petro contra la tecnocracia económica.
3. El Congreso se vuelve veedor de la disciplina fiscal
Por razones no siempre loables, este año el Congreso se convirtió en el veedor de la disciplina fiscal, cuando este había sido un rol predominante, si no exclusivo del Ejecutivo. El haber rechazado el presupuesto porque no estaba debidamente financiado muestra un cambio en la relación de poder con el gobierno en donde ese era el principal mecanismo para “hacer llegar recursos a las regiones”. Lo mismo el hundimiento posterior de la ley de financiamiento. Varios congresistas lo hicieron por responsabilidad fiscal, otros porque el gobierno no les cumplió promesas hechas en el pasado y otros porque la sombra del escándalo de la Ungrd atemorizó a varios de entrar en un diálogo transaccional con el gobierno.
Ver este balance del Congreso
4. La creciente pérdida de poder de Petro
“Fue un año de desgaste, de envejecimiento acelerado del gobierno”, dice el analista político Thierry Ways. Petro logró en la primera mitad del año sacar adelante la reforma pensional, continuar el desmonte del subsidio a la gasolina, un pacto con el sector bancario, y acorralar a las EPS. Pero terminó el 2024 mostrando un gran declive de poder.
Perdió a su ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, por el escándalo de la Ungrd, a pesar de haberlo defendido varios días. El Congreso no le aprobó el presupuesto, luego vino el fracaso de la tributaria y el aplazamiento del debate de la reforma de la salud en la plenaria de la Cámara para febrero. Ambos reveses muestran que sus mayorías en la Cámara flaquean. Además, Petro terminó siendo cuestionado públicamente por miembros de su gabinete por el nombramiento de Daniel Mendoza en Tailandia, a quien insistió en nombrar a pesar de sus trinos misóginos y pedófilos. Mendoza terminó declinando. También fue cuestionado por sus ministros por el regreso de Armando Benedetti, acusado formalmente por su esposa de violencia doméstica y quien ha mostrado su capacidad de chantaje al presidente. Así, el presidente quedó con un gabinete dividido y en su primer círculo, con Armando Benedetti y Laura Sarabia, hay tensión y desconfianza.
El desgaste internacional también es evidente. La Cidh le negó el recurso contra el pliego de cargos del CNE y quedó prácticamente en solitario en su posición ambigua frente al régimen de Maduro.
El recurso de la calle, al que Petro acudió en sus primeros años, también ha perdido fuerza. “Petro parece haber renunciado a la aventura populista”, dice el analista Gustavo Duncan. “Ya no es con la misma fuerza que amenaza con el pueblo”.
5. Los grupos armados se fragmentan, aumenta su control territorial y la paz total hace agua
Este año, al ELN le salió la disidencia de los Comuneros del Sur, que mantiene la mesa de negociación más exitosa hasta ahora con el gobierno. La Segunda Marquetalia de Iván Márquez se dividió y ahora la disidencia de la disidencia Comandos de la Frontera inició diálogos con el gobierno. El Estado Mayor Central de las Farc volvió a ser lo que fue antes de que el gobierno los inflara artificialmente como una gran organización y ahora tiene dos cabezas que se odian entre sí: Mordisco y Calarcá.
“Hay una fragmentación de las disidencias, un mayor control territorial de grupos armados en el territorio y una sofisticación de las rentas criminales, donde el bitcoin y sus alternativas tienen problemas de trazabilidad tremendos”, dice Santiago Tobón, experto en organizaciones criminales de la Universidad Eafit, de Medellín.
Este cambio ha supuesto un gran desafío para la paz total del gobierno, que ha perdido su ambición de ‘totalidad’ y ha ido mutando cada vez más a negociaciones territoriales. El modelo de los Comuneros del Sur en Nariño parece ser ahora el piloto, incluso para la negociación con el ELN que sigue atrancada.
6. El triunfo de Trump y de Milei le dan un aire al populismo de derecha
Una de las mayores transformaciones del poder es el regreso triunfal de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos. Su apabullante victoria es quizás la transformación del poder más grande de este año; Colombia y el mundo entero seguramente comenzarán a sentir sus efectos arrancando el 2025.
Para comenzar, varios analistas anticipan que Trump descertificará a Colombia en septiembre por sus nulos resultados en la lucha contra las drogas, lo que implicaría que los recursos que vienen de Usaid para la implementación del capítulo étnico del acuerdo de paz, para programas ambientales y de jóvenes, por mencionar algunos, quedarán en la cuerda floja.
También habrá mayor presión para controlar la migración en el Darién, para erradicar la coca y para acabar con la política exterior de “ambigüedad estratégica” que ha tenido el gobierno Petro. Sobre todo, los planes del gobierno Petro de entrar a la franja de seda de China serán ahora más difíciles.
A nivel político, su regreso al poder empodera el populismo de derecha y le quita fuerza a la filosofía de Inclusión y Diversidad (DEI), que se había tomado la izquierda en el mundo entero, y a la que muchos atribuyen la derrota de Kamala Harris.
El otro cambio internacional que podría tener repercusiones en Colombia es el éxito que ha tenido el presidente argentino en controlar la inflación y reactivar la economía. “Con Milei, la noción de neoliberalismo, que estaba tan desprestigiada, tiene un nuevo aire”, dice Thierry Ways. “Milei representa una idea de cómo manejar la economía opuesta a como lo maneja este gobierno. De pronto se nos pegan las ganas, sobre todo si a Petro le va mal”.
7. La sombra de la corrupción llegó al corazón de la casa de Nariño
El escándalo de la Ungrd arrancó en abril con unos carrotanques parqueados en la Guajira y creció como una bola de nieve hasta llegar al corazón de la Casa de Nariño; provocó la salida de la Consejera de Regiones, Sandra Ortíz (ahora presa); el director de Inteligencia, Carlos Ramón González; el ministro del Interior, Velazco; y tiene a seis congresistas de la coalición oficial rindiendo cuentas ante la Corte Suprema de Justicia.
De lo que ha concluido hasta ahora la Fiscalía a partir de las confesiones de Olmedo López y Sneider Pinilla y del proceso contra Ortíz es que todo el complot criminal tenía como propósito sobornar congresistas para lograr la aprobación de las reformas sociales del gobierno.
También tuvo que renunciar el ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, tras la confesión de su asistente de que Bonilla supuestamente direccionó contratos en los que estaban interesados congresistas a cambio de conseguir su aval a créditos públicos.
Y, como si fuera poco, un hijo de Petro está procesado por la justicia y el otro aparece en una denuncia penal por tráfico de influencias. Verónica Alcócer, por su parte, ha sido mencionada en conexión con escándalos de corrupción.
Todo esto, más el pliego de cargos del Consejo Nacional Electoral, contra la campaña de Petro por haber burlado los topes electorales, han dejado por el piso cualquier legitimidad moral del mandatario de seguir enarbolando la bandera anticorrupción.
En esta historia encuentra todas las claves del escándalo de la Ugrd.
8. Los alcaldes y gobernadores le hacen contrapeso al presidente
Tradicionalmente, los alcaldes se esfuerzan por tener una relación armónica con el presidente porque, entre otras cosas, buena parte de su plan de desarrollo se financia con transferencias de la Nación. Pero este año, lo que se vio fue a los alcaldes de las grandes ciudades y a algunos gobernadores, como el antioqueño, haciéndole abierto contrapeso a Petro. Incluso el gobernador de San Andrés hizo la crítica más mordaz a los discursos del presidente este año después de su visita a la isla.
Fico Gutiérrez mantuvo todo el año una abierta oposición al presidente como el gobernador Andrés Rendón; Álex Char ha tenido varios encontrones por los precios de la energía y ni siquiera fue a la última gira que hizo Petro a Barranquilla; con Carlos Fernando Galán han tenido varias polémicas hasta el punto que el alcalde bogotano le ha pedido varias veces que no se meta en los asuntos bogotanos. Con el que sí tuvo este año una relación de colaboración fue con Alejandro Eder alrededor de la COP en Cali, que fue un éxito tanto del gobierno local como del nacional.
9. El shu shu shu en salud, educación, energía y vivienda
Ante la dificultad para sacar sus reformas en el Congreso, el gobierno ha tomado medidas o dejado de tomarlas cuando se necesitan para profundizar la crisis de varios sectores en donde el presidente está convencido de que el Estado debe tener el control y de que los privados no deben manejar plata pública.
Lo hizo en el sector salud negándose a actualizar el pago por afiliado para cubrir los verdaderos costos de atención y con la intervención de varias EPS lo que ha llevado a que la salud de más de 20 millones de colombianos ahora dependa del Estado. Eliminar la intermediación de las EPS es lo que buscaba la reforma del gobierno, pero hasta el momento los resultados de las intervenciones han causado mucho sufrimiento a los pacientes como lo muestra esta investigación.
En el sector educativo, se hundió la reforma a la educación del gobierno. Pero vía la decisión de no fondear el Icetex y su demora en pagar las deudas que tiene con las universidades privadas que asumieron los intereses de los créditos de Icetex que tenían los estudiantes, varios centros privados de educación superior están al borde de la quiebra. Es posible que el cierre de universidades privadas aumente la participación de la pública en la educación superior, pero a costa de que muchos estudiantes de bajos recursos se queden sin su sueño de estudiar pues el gobierno no ha logrado crear los cupos prometidos. Como explicó el experto en el tema Daniel Mera en esta columna “la educación no tuvo un buen anno”, sin mencionar la vulneración de la autonomía universitaria.
En el área de energía la situación se repite, al punto que Colombia por primera vez en décadas tuvo que importar gas y que empresas privadas comienzan a retirarse del sector ante los problemas originados en la inacción del gobierno.
10. Colombia cambia de eje geoestratégico
Este año fue muy evidente el cambio de alineación geoestratégica del gobierno colombiano, con una mayor apertura al eje Rusia-China-Irán y la ruptura de relaciones.
El gobierno rompió relaciones con Israel, calificando su retaliación por el ataque de Hamas como un “holocausto”. Es un conflicto que lleva más de un año, en el que el grupo terrorista Hamás asesinó a 1200 israelíes y mantiene secuestrados a decenas de ellos y que provocó una reacción desproporcionada de Israel, que ha matado más de 16 mil niños y miles de otros civiles en Gaza, según reportes de la Onu. Hamás agradeció a Petro no enviar más carbón a Israel. La ruptura de relaciones con Israel implicó perder uno de los principales aliados de Colombia en las labores de inteligencia y un socio comercial importante.
Petro, además, llamó al líder del grupo terrorista Hezbollah, Hassan Nasrallah, “un clérigo líder e inteligente” cuando murió en un bombardeo de Israel en el Líbano. Hezbollah es un aliado clave de Irán en el Medio Oriente. Petro también pareció lamentar la caída de Bashar al Asad, el dictador de Siria y aliado de Rusia e Irán.
Además, no fue a la Conferencia por la Paz organizada a favor de Ucrania porque él quiere mantener su “neutralidad” frente a la invasión rusa a ese país, una posición que como explicó Zelensky a La Silla Vacía solo beneficia a Rusia.
Este año, la Cancillería informó que Colombia se alista para entrar a la Ruta de la Seda, la mega estrategia comercial china en América Latina y África, entre otros continentes. Hasta ahora, otros presidentes colombianos habían coqueteado con esta posibilidad pero ninguno había dado el paso para no arriesgar la relación de aliado privilegiado con Estados Unidos.
Y como la cereza en el pastel, está la posición ambigüa de Petro frente a las elecciones robadas por Maduro en Venezuela. Su último comentario al respecto es que fueron un error por la falta de garantías para todo el mundo, incluido el régimen que las celebró en medio del bloqueo gringo. Venezuela es aliado de Rusia y China.
Fuente: La Silla Vacía