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Ver la Versión Completa Con Imagenes : Lo bueno de Putin (artículo abreviado de La silla vacía)


Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Soyado
30-09-2024, 20:45:44
Creo que por intermedio de Heráclito, me «llegó» de manera más clara la existencia de este espacio en la web: ok.ru. Comparto una pequeña parte de este texto publicado el 18 de mayo del presente año, centrándome en su alusión a la vasta cinematografía que contiene y a la que ahora me mantengo enganchado. Esto, sabiendo desde apenas antier, y de pura chiripa, que puedo descargar el material de películas que me interese usando el JDownloader. Por ahora, parece que ya no dependere más de otros web sites como Descarga Cine Clásico...

Por Lucas Ospina

I.

Es tan malo Vladimir Putin que algo bueno debe tener

Lo bueno es ok.ru, un “Facebook ruso”. Incluso al cibernauta incauto, el portal le resultará intimidador por sus letras en cirílico y la pobreza de un diseño blancuzco con acentos naranjas. Abrir una cuenta en ok.ru se siente como abrirle la puerta del computador a una banda de malhechores eslavos.

(...)

El secreto a voces que me interesa a compartir acá está en el parpadeo de una de las pestañas del portal. Al hacer clic en el menú de video, se abre al navegante la puerta secreta de una cueva que es el sueño de todo Alí Baba cinéfilo: miles y miles y miles de películas y series completas, desordenadas y ordenadas por voluntad de la cinefilia pirata global, con subtítulos en casi todos los idiomas conocidos (incluidas esas traducciones bruscas, producto de la extraña tradición soviética de ahorrarse el subtitulado, que dejan el poder absoluto de la narración a la voz patriarcal neutra de un traductor tirano que le impone su doblaje en altavoz a todo diálogo del audio original).

El catálogo de películas y series de ok.ru supera en número al de cualquier servicio pago: es tan amplio como el mundo, hay miles de canales y usuarios consagrados a montar cinematografías enteras por países, géneros y temas.

Hace un tiempo, Javier López, un académico que padece de cinefilia, decía esto en su texto Internet o las nuevas fronteras tecnológicas de la crítica:

“De aquel viejo espectador adicto, siempre insatisfecho por la escasez, que iba dando forma como podía a su canon particular saltando de las salas a los cineclubes, de la universidad a aquellos gloriosos —y nunca más vistos— ciclos que llenaban las madrugadas en las televisiones públicas, hemos pasado en una década a un espectador traficante, siempre insatisfecho por la sobreabundancia, que vive en Internet rodeado de cine por doquier”.

Sí, el portal ok.ru abruma por la inmensidad de su tráfico, es la biblioteca del Babel y el Aleph del cine, es el YouTube de alta calidad del cineasta pobre que goza sin interrupción comercial y sin restricciones por violación a los derechos de autor.

Basta con escribir el nombre de una película en el buscador de video del portal ruso, o en cualquier buscador al sumar al título un “ok.ru”, para encontrar en el “Facebook ruso” lo que uno está buscando, lo que no se está buscando y más, mucho más. Son tantos y tan extraños los hallazgos y las formas de ver y entender el cine que luego, en las conversaciones de sala, es casi imposible encontrar con quien comentarlo. La experiencia de la cinefilia nos abisma en la soledad paradójica del lenguaje, ok.ru es un espacio solitario de memoria, de circulación, de narración, es una universidad involuntaria para la interpretación personal de las imágenes.

https://i.postimg.cc/J0QghLwm/ok-ru.jpg