Soyado
15-07-2024, 00:18:20
“Es feliz el que soñando, muere. Desgraciado el que muera sin soñar.”
Rosalía de Castro (1837-1885), poeta y novelista española
SOYADO
La anterior es la cita del día que el Windows 10 me arrojó al prender el PC este domingo. Uno que le da por sacar dizque coincidencias o inventarles relaciones a las vainas, dice que nada más que apropiada la anterior reflexión para esta fecha significativa, no solo para el deporte colombiano sino también global.
Colombia es una nación bastante peculiar en lo futbolístico, aspecto este que hace parte de su historia deportiva y como viene a serlo en casi todos sus demás ámbitos sociales. Hablando de nuestra selección nacional de mayores, hace ya casi cuarenta años que La tricolor o La cafetera tomó el lugar que ocupara en Sudamérica -y con un muy respetable palmarés- el representativo del Perú.
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Cuando nuestros hermanos incas nos daban sopa y seco a nivel de Selecciones. Aquí, una escena de la final de la Copa América 1975 que perdimos ante ellos
Porque hasta 1987, el año en que Francisco Maturana asumió su primer ciclo como DT del seleccionado chibchombiano, los incas por ejemplo ya acumulaban cuatro participaciones en Mundiales frente a solo una criolla –en la eliminatoria, les ganamos curiosamente a ellos para clasificarnos a Chile 1962-. Dos Copas América por ninguna de los nuestros –la última victoriana peruana fue en 1975… sobre nosotros curiosamente-.
Y, por si fuera poco, varios de sus jugadores, todos ellos internacionales con la casaca de la banda roja cruzada, se habían destacado en la liga profesional del balompié colombiano desde que esta se consolidara en 1948. Mejor dicho: eran tiempos aquellos en los que nuestros hermanos «cholos», a quienes muchos de los Denunciantes de este foro aprendimos a cogerles simpatía gracias a esa época maravillosa de la Perubólica, bien podían mirarnos por encima del hombro en materia futbolera.
Ahora, con respecto a los argentinos en este caso, ni se diga. No es un desaguisado el afirmar que estos singulares chovinistas, han sido nuestros padres dentro de la formación balompédica colombiana. ¿O es casualidad que El Dorado, aquel corto período en el que nuestra liga fue la más atrayente de Sudámérica, se haya iniciado con la llegada del jugador Adolfo Pedernera -argentino, por supuesto-, al Millonarios que fue el verdadero Ballet Azul?
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La delantera del Ballet Azul. No hay ningún colombiano en esta foto; si mal no estoy, el niche de la izquierda es el peruano Ismael Soria, y desde él hacia la derecha, Alfredo Di Stéfano, Pedernera, Alfredo Castillo y Pedro Cabillón, todos argentinos
¿Y que este mismo señor convertido no mucho tiempo después en entrenador, fuera el que logró llevarnos a nuestra primera cita mundialista? ¿No fue otro argentino –el médico Carlos Salvador Bilardo-, quien logró ubicar a un club colombiano por primera vez en una final de Copa Libertadores? Y algo mucho más reciente, como pan salido del horno: ¿Se nos olvida que un argentino más, hasta que lo «desbancó» el tolimense Dayro Mauricio Moreno Galindo, fue el mayor goleador en la historia del fútbol profesional colombiano?
Respecto a estos hechos, no se me puede olvidar aquel pequeño texto dedicado al 5-0 aparecido en el libro El fútbol a sol y sombra del uruguayo Eduardo Galeano. Esos párrafos tienen de título El parricidio, y en él se señala que nosotros, los chibchombianos, denominamos de esta manera a ese resultado porque los argentinos habían sido nuestros progenitores balompédicos en Bogotá, Medellín y Cali.
Que, por esas cosas de la vida, finaliza así aquel escrito, los «gauchos» habían engendrado un hijo más bien brasileño. Galeano lo dijo en referencia al «color de la piel y el color de la alegría» demostrados por Colombia el 5 de septiembre del 93, que le hacía recordar a un conjunto de Brasil de los mejores tiempos.
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Ustedes dirán, milagrosos lectores de Denunciando (lo de milagrosos no es joda): “Soyado: ¿vos por qué te ponés a decirnos todo esto, supuestamente conmemorando la inolvidable actuación de la Selección Colombia en la Copa América 2024?” Pues lo que he hecho a través de los párrafos anteriores, estimados compañeros, es una contextualización con respecto a esta soberbia demostración que llena de merecido orgullo a nuestro deporte.
Es para que nos demos cuenta de una parte de lo que encierra esta performance en la Copa América para una Selección Colombia de Mayores. Que no es un logro cualquiera, no solo para nosotros, sino también para ese lote de naciones que conformamos la parte norte de Sudamérica, o la Merconorte, para que seamos más precisos.
Hasta finales de los ochentas del siglo pasado, como lo han constatado si han seguido estas líneas desde su comienzo, el Perú fue la nación que sacó la cara por este «grupo menor», si cabe, de combinados nacionales (Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela) dentro del escenario de la Conmebol (Confederación Sudamericana de Fútbol).
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Se robaron nuestro corazón, y se han ganado nuestro respeto, panas
Luego la Argentina, tal vez sin proponérselo, vaya uno a saber, vino a ser nuestro mayor referente en cuanto al camino que alguna vez los colombianos podíamos andar con suficiencia dentro del panorama futbolístico internacional. Y no deja de ser anecdótico, en todo caso una bella historia, que en la Copa América del 87 celebrada en la tierra de los campeones del mundo de esa época (como hoy) y contando en la titular con el mejor futbolista del globo terráqueo por aquellos días, nuestro seleccionado derrotó a los locales por primera ocasión en el Monumental de Núñez en disputa del tercer puesto.
Fue un 1-2 magnífico con un golazo de «Barrabás» Gómez incluido, que constituyó el colofón perfecto a una actuación memorable la cual ayudó a iniciar la travesía hasta la clasificación al Mundial de Italia 90.
Entonces, sin desconocer todo este referente, podemos concluir que actualmente el seleccionado de nuestro país navega por un sendero que no tiene similitud con ningún otro proceso que haya afrontado.
Claro que, y sin ánimo de despertar prejuicios basados en regionalismos teniendo en cuenta que somos «un país de países», existe un dato revelador como coincidente acerca de los planteles de Colombia en Copa América en 2001 y 2024: la mayoría de convocados en uno y otro han procedido de Antioquia.
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En efecto. La mitad de los 22 de la lista definitiva de Maturana hace 23 años fueron del departamento paisa (Iván Ramiro Córdoba, Roberto Carlos Cortés, Andrés Orozco, John Javier Restrepo, Juan Carlos Ramírez, Freddy Grisales, Gerardo Bedoya, Mauricio Molina, Víctor Aristizábal, Eudalio Arriaga y Elkin Murillo). En esta ocasión, lo son prácticamente la tercera parte -8- de los 26 de «La Lorenzana»: David Ospina, Santiago Arias, Kevin Castaño, Richard Ríos, John Jáder Durán, Mateus Uribe, Juan Fernando Quintero y Daniel Muñoz.
¿Pero qué ha cambiado rotundamente -aparte de este dato-, entre ambos representativos? Un asunto es que a diferencia del 2001 en donde solo una anotación de aquella victoriosa campaña procedió de un jugador no antioqueño, mi paisano caleño Giovanni Hernández, la de la Copa América Estados Unidos 2024 ha sido diversa en cuanto a procedencia de las regiones de los autores de los goles. Por ejemplo, el antioqueño Daniel Muñoz, el chocoano Jhon Córdoba, el guajiro Luis Díaz y el vallecaucano Jefferson Lerma, contribuyeron cada uno con 2 anotaciones a la lista de goleo.
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Ni hablar del aporte brutal de nuestro capitán, número 10 y mayor referente, el nacido en Cúcuta James David Rodríguez, con su récord histórico de asistencias en Copa América con 6 y su gol de pena máxima ante Panamá. Hay algo que me saca una sonrisa de esta Lorenzana siguiendo con este análisis de la patria chica de nuestros muchachos, y es que el segundo departamento que más le ha aportado a esta plantilla es el Chocó: nada menos que 5 representantes de esa tierra tan hermosa en biodiversidad, plena del calor de su gente, pero olvidada perennemente por el Estado y acosada por otra serie de males administrativos.
Creo que es algo inédito en la historia de la Selección Colombia. Estos chocoanos son Carlos Cuesta, Jhon Arias, Yaser Asprilla, el ya referido Jhon Córdoba y Deiver Machado.
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Más allá del dato no menos categórico del invicto histórico de 28 partidos de La tricolor; de los grandes oficios en el terreno de juego de nuestros compatriotas; de los números portentosos que estos han fijado en las estadísticas de esta concluida Copa América 2024, también están las labores directas e indirectas de tantas personas más o menos detrás de bambalinas alrededor de esta bella realidad.
Gracias a todo el cuerpo técnico, entre los que se incluyen por supuesto Néstor Lorenzo, asistentes, personal médico, utileros y demás. Gracias a la administración de la Federación Colombiana de Fútbol por su empeño en lograr para nuestro seleccionado amistosos con seleccionados de categoría, que tanto potencian como ayudan a descubrir diversas singularidades.
Gracias a toda la hinchada de compatriotas que se han hecho presentes en cada una de las presentaciones del equipo a lo largo del torneo, demostrando que la “Mancha amarilla” se ha constituido quizás en la tribuna más ferviente de cuantos representativos nacionales participaron en la competencia. Gracias a aquellos distintos planteles de la Selección Colombia que, desde aquel de 1975, lograron dejar una estela en forma de grato recuerdo para aquellos aficionados que pudieron o pudimos vivirlos, y que de una u otra forma demostraron que el fútbol colombiano tenía verdaderos motivos para creer en un triunfo definitivo.
Gracias a la divinidad para quienes quieren creer en estas concepciones, a la suerte, en fin, por permitirme haber nacido en esta república en la que nací y aún respiro y de la cual hasta ahora nunca he salido. Y por tener la habilidad suficiente para escribir cosas tales como que Colombia, como su seleccionado, tiene la oportunidad de mostrarle al resto del mundo que está llena de razones para la vida y la esperanza. ¡Son un equipo del putas, parceros! ¡Y sigamos con la cabeza en alto, no joda!
Juan Bodoque
18-07-2024, 14:22:32
Todavía no estamos preparados para ganar algo grande, hasta a Maluma se le salió lo gamin
Soyado
18-07-2024, 14:41:06
Todavía no estamos preparados para ganar algo grande, hasta a Maluma se le salió lo gamin
Sí, llave: parezco estar de acuerdo con esta opinión suya.
Yo pensaba mucho que, si no ganábamos esta final, entonces pa cuándo. Sí, está el triunfo del 2001, pero a mí personalmente ese torneo nunca me ha hecho sentir orgulloso. Y lamentable lo de algunos compatriotas como Maluma: le recomiendo leer, si quiere, una opinión llamada La copa rota en el sitio web La Silla Vacía.
Lirikal Flow
18-07-2024, 20:52:38
Yo ya estoy mamao del "gracias muchachos" y lo peor es el conformismo de la gente...hpta y los títulos pa cuando???