Heráclito
16-06-2024, 12:13:19
Un perdedor llamado Sparsky
por Heráclito
Domingo de relax. Hoy todo es bueno en esta vida. Los del rojo chillón se quedaron sin su décima estrella y los amarillos, los perdedores de siempre, ganaron. ¿En el universo hay justicia? No, simplemente lo hicieron mejor.
Pero ya que hablamos de perdedores, les voy a traer a cuento uno. Cuando apenas era vecino del suelo, los bajitos que llaman, un tío lo llamó Sparky, en honor a un caballo que por aquellos tiempos era famoso, Spark blue. Se le parecía, alguna vez le dijo a la prensa. Por lo chiquito y gordiflón, agregó.
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Así comenzó su vida Sparky, trotando con tanta torpeza que en la escuela bien habrían podido llamarlo “desastre” porque eso era, un desastre. En octavo grado, no hubo materia que no arruinara con un “no sé, profesor”. A ver, un poco de solidaridad, que igual a nosotros no es que nos fuera muy bien en álgebra o la espantosa trigo... Claro que eso de sacar cero en física, tampoco, hasta ahí no llegamos, pero sí Sparky.
Imagínenselo en deportes. Quizás era uno de esos brutos, llenos de músculos, los que se ennovian con la linda del colegio y a nosotros nos dejan viendo un chispero, pero no, Sparky, además, era un flacuchento entelerido, como diría mi madre. Ni lástima provocaba. Como jugar fútbol nunca fue lo suyo se metió al golf y sí, tienen razón, también puso allí su cuota de derrotas.
Era tan extraño, pero tanto que ni siquiera lo matoneaban porque nadie lo veía. Un día se puso a llorar porque un compañero lo saludó. Ay Sparky, decía su madre. Qué va a ser de ti cuando seas grande. Eso mismo se preguntaba él en su casa pensando en la chica de sus sueños que en ese momento debía estar maravillosa en el baile de graduación al que tampoco lo invitaron.
Como en todo le iba mal, le tocó inventarse un mundo en el dibujo, Muchos años después, recordando esos días, reconocía que allí, en esa hoja de papel estaba él, dando tumbos sí, pero con amigos que era lo que más añoraba. Claro que aún le faltaban unas cuantas derrotas, como la del anuario. Cuando le mostró sus amados dibujos a los editores, se los rechazaron. Uno le dio la consabida palmada en la espalda. Dedícate a otra cosa, hijo, para esto no sirves, le habló con un aire de conmiseración que Sparky nunca olvidó.
Un día, abandonando la adolescencia decidió que su sitio estaba en Disney y durante semanas dibujó, pulió, adornó, corrigió, y con una confianza infinita envió lo que él creía iba a ser la puerta de entrada al mágico mundo del entretenimiento, pero esta vez tampoco fue la vencida. Con una amable nota le rechazaron sus viñetas.
¿Qué hace un perdedor que nadie quiere? Contar su vida. Unos escriben libros, otros hacen cine, hay algunos más drásticos que se suicidan e incluso no faltan los que se convierten en políticos, pero Sparky dibujaba y decidió eso, dibujar sus tristezas a través de un niño torpe al que nadie entendía y nació “Charlie Brown”.
Sparky, bueno, Charles Schultz, se sorprendió de que hubiera millones como él y se convirtió en un fenómeno cultural que recorrió el mundo. Muchos recordaron su infancia desastrosa, los dolores, las vergüenzas, ese pasado que habían querido enterrar y una ola de simpatía hacia “Carlitos” se extendió por todos lados.
Han pasado muchos años y “Carlitos” sigue ahí, inspirando libros, camisetas, especiales de Navidad, recordando a los millones de Carlitos que, a pesar de todo, tienen un sitio en el mundo. Solo hay que seguir intentándolo.
https://cdn.britannica.com/47/194747-050-6FBBC6FF/Charles-Schulz-Snoopy-drawing-Peanuts-1995.jpg
Soyado
16-06-2024, 12:27:02
En Denunciando hay espacio para nosotros, los escritores. Me alegra que te estés aventurando en esta faceta de columnista, o de narrador de historias, «gomoso» como soy de blogs tal cual Siglos curiosos o La Escalera de Iakob.
Que te los recomiendo por si no los conocés, en donde hay escritos como este tan bueno que te has fajado.