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Los desafíos que Colombia enfrenta para ser competitiva en la era de la IA

Por Pablo Añez Held

Hace 21 horas

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En 15 años la economía se parecerá muy poco a la de hoy. Con el auge de la inteligencia artificial no será extraño ver call centers enteros reemplazados por bots conversacionales, productos electrodomésticos manufacturados por robots o médicos tomando decisiones sobre qué procedimiento realizar a un paciente con base en el veredicto de un programa inteligente. La IA está transformando la economía global con una fuerza imparable, y Colombia no es ni será ajena a este proceso. Esto representa un cambio de paradigma para la humanidad entera en la era digital.

Esta entrega del especial “Un Acuerdo para el Futuro”, que es parte de la celebración de los 15 años de La Silla Vacía, explora algunas de las oportunidades y desafíos que el país podría enfrentar para insertarse en una economía dominada por la inteligencia artificial.


La inteligencia artificial ya hace parte de las vidas de los colombianos

Aunque no hay consenso sobre su definición, la inteligencia artificial se refiere a sistemas computacionales capaces de procesar grandes cantidades de datos para lograr tareas que típicamente requerirían de la inteligencia humana, tales como la escritura de un ensayo o el reconocimiento de voz.

La IA imita el razonamiento humano para reconocer patrones, resolver problemas, crear predicciones y generar contenido, capaz de aprender por sí misma de los datos (machine learning) y simular la estructura del cerebro humano para “excavar” los datos de menor a mayor complejidad (deep learning). Esto último ha permitido el desarrollo de inteligencia artificial generativa, la cual crea contenido en respuesta a comandos escritos, como lo hace ChatGPT.

El uso de sistemas inteligentes hoy es transversal al trabajo y la vida cotidiana en Colombia. En el país ya operan más de noventa sistemas de decisión automatizada en el sector público. Por ejemplo, el programa Prisma de la Fiscalía predice la reincidencia criminal a partir del cruce de datos de individuos dentro del sistema judicial.

En educación, el programa de bots del SENA busca automatizar procesos financieros, administrativos y de empleo. Y en medio ambiente el proyecto Guardianes de la Selva, liderado por el Instituto Humboldt y Huawei, monitorea el ecosistema a través de alertas de sonido en tiempo real.

Además, tanto públicos como privados han invertido en el uso de asistentes virtuales para servicio al cliente. La mayoría de instituciones estatales ya cuentan con chatbots capaces de entablar conversaciones básicas con la ciudadanía, tal como Atlética de MinDeporte o Rebeca del Departamento Nacional de Planeación. Incluso a nivel local, bots como Chatico de la Alcaldía de Bogotá brindan información sobre trámites y servicios públicos.

En el sector privado, una de cada cuatro empresas en Colombia están usando inteligencia artificial para reducir sus costos y automatizar procesos en el servicio al cliente y la venta de productos. Esta tendencia se mantiene para el resto de la región. Según IBM, las empresas de América Latina aceleraron el uso de inteligencia artificial en un 67% en los últimos dos años.

Tal es el caso de empresas como Ecopetrol, Bancolombia y Grupo Éxito, las cuales están adaptando sistemas inteligentes para construir modelos predictivos para la transición energética, la banca digital y la personalización del consumo en el supermercado. Cambios como estos atraviesan toda la economía, desde Alpina en el sector alimentario hasta Haceb en los electrodomésticos. EPM, Davivienda, Claro y Rappi son otras de las compañías que están invirtiendo recursos en proyectos de transformación digital.

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Ema es la asistente robótica de EPM, usa inteligencia artificial para la atención de las inquietudes, consultas y trámites de la comunidad. Foto: Empresas Públicas de Medellín, 2021.

Pero estas empresas, generalmente, no desarrollan sus propios sistemas; los contratan a través de grandes proveedores de tecnología como IBM o se apoyan en programas gratuitos de código abierto y la compra de algoritmos preentrenados, como la tecnología GPT.

Estados Unidos, China, la Unión Europea y Reino Unido lideran este mercado, encabezado por grandes corporaciones como Microsoft, Alphabet (Google), Meta (Facebook), Tesla, IBM, Amazon, Tencent y Alibaba. Sus ingresos provienen de la venta de programas (software), dispositivos electrónicos y servicios de nube, como Google Drive. El valor de algunas de ellas supera los ingresos de países enteros. Tan solo Microsoft, la más grande, acumula más de ocho veces el PIB de Colombia en 2022.

Luego están las startups, empresas emergentes con modelos de negocios escalables basados en la innovación tecnológica. Muchas de estas colaboran con laboratorios académicos como CSAIL de MIT o HAI de Stanford. Entre ellas, se destacan compañías como Databricks, Figure AI, Insistro, Mistral, Anthropic y Andruil. OpenAI, la popular creadora de ChatGPT, también se encuentra dentro de este grupo, en gran parte favorecida por la inversión hecha por Microsoft desde 2019.

Por último, están los proveedores de hardware. Los chips, procesadores y unidades de almacenamiento son algunos de los equipos esenciales para la operación de programas como Gemini de Google. Actualmente, la compañía estadounidense NVIDIA domina el 95% del mercado de chips para IA. Le siguen AMD, IBM, Intel, Qualcomm y Cerebras.

Y es en la provisión de minerales para el hardware donde Colombia tiene una oportunidad para insertarse en una economía de IA.


La minería pone a Colombia en el mapa de la industria tecnológica

La economía colombiana está jalonada por la exportación de petróleo, minerales como el oro y el níquel, productos agrícolas como el café y las flores, y manufacturas químicas, alimentarias y textiles. Tan solo los dos primeros acapararon el 55% de las exportaciones en 2022.

En conjunto, los sectores agropecuario, petrolero y minero aportan casi el 20% del producto nacional, según cifras del DANE para el mismo año. Colombia sigue siendo un país que vive de la venta de materias primas, un nicho de mercado que es de vital importancia para la industria tecnológica.

El componente físico y material, el hardware, es la condición necesaria para que programas como ChatGPT operen correctamente. Estos modelos funcionan a través de centros de datos equipados con memorias de almacenamiento, sistemas de refrigeración para controlar el calor de los equipos y procesadores de alto rendimiento, como las Unidades de Procesamiento Gráfico (GPUs) que comercializa NVIDIA.

Estos últimos, chips especializados para procesar gráficos e imágenes, se utilizan en el machine learning para manejar grandes volúmenes de datos y realizar cálculos complejos con rapidez. Para producirlos se requiere de minerales como el oro, el cobre, el estaño y el níquel, que son materias primas exportadas por países como Colombia.

El país está entre los 20 principales productores de oro, y ya contempla ampliar la explotación de cobre, níquel, cobalto y litio debido a su valor estratégico en el sector tecnológico. Esto es ya una gran fuente de ingresos para otros países de la región como Chile, que lidera la producción de cobre y litio a nivel mundial. En Colombia, la industria minera cubre menos del 3% del territorio nacional y se destina principalmente para la producción de carbón, níquel, oro, plata y esmeraldas.

De estos, la explotación de minerales metálicos como el oro y el níquel aporta el 0.7% del ingreso nacional. Mientras que la producción de oro se concentra en Antioquia, Chocó, Bolívar y Caldas, y su exportación se reparte principalmente entre Estados Unidos, Suiza e Italia, el níquel se extrae exclusivamente de canteras como Cerro Matoso en el sur del departamento de Córdoba, y en su mayoría sale del país con destino a China.

La demanda de otros minerales de exportación ha crecido en años recientes. La explotación de estaño se ha ampliado en los últimos tres años en Vichada, Vaupés y Guainía en manos de Auxico Resources, una minera de origen canadiense. El cobre también ha aumentado su participación en el mercado de exportación. China y Francia son los principales compradores.

Al igual que Auxico, las mineras extranjeras AngloGold Ashanti, Rugby Mining, GCM Mining, Atico y South32 encabezan la explotación minera en el país. Se estima que el 70% del sector está en manos de multinacionales, en su mayoría canadienses. Esto representa el 11% de la inversión extranjera en el país.

La gestión adecuada de estos recursos podría garantizar la competitividad de Colombia en el mercado tecnológico en los próximos 15 años. Pero este potencial de crecimiento también crea riesgos para el medio ambiente.

Por ejemplo, el litio, que es esencial para la producción de baterías, se ha vuelto una gran fuente de ingresos para Bolivia y Argentina en años recientes. Sin embargo, como lo expone este reportaje realizado por el podcast El Hilo, la fiebre del litio ha resultado en el agotamiento de las fuentes de agua locales.


Los centros de datos podrían atraer la inversión extranjera, pero gastan mucha agua y energía

Además de su interés en las materias primas, las compañías de tecnología también están buscando invertir en la construcción de centros de datos a lo largo de América Latina para recortar costos de operación, pero también para aprovechar las fuentes de agua y energía que abundan en la región. En Colombia ya existen algunos, como el centro de datos de Amazon, operado por la firma Equinix, o el Data Center de Claro y Oracle, ambos en Bogotá.

Un centro de datos es una instalación con varias filas de servidores y equipos de red, que no son otra cosa que supercomputadores que almacenan, procesan y distribuyen grandes cantidades de datos. En cuanto al tamaño, estos pueden variar desde una sala pequeña hasta edificios tan grandes como varios campos de fútbol.

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Centro de datos de la empresa multinacional estadounidense Nvidia. Foto: Nvidia, 2024.

Al igual que un computador portátil cuando se calienta, las torres que conforman los centros de datos emiten tanto calor que necesitan de sistemas de refrigeración para mantener su funcionamiento.

Por eso, aunque los usos de la IA tengan un gran potencial para mitigar el cambio climático, la realidad es que su funcionamiento requiere de enormes cantidades de agua y electricidad. Según un informe del banco JPMorgan Chase, Alphabet, Meta, Microsoft y los servicios de nube de Amazon consumieron en 2022 tanta energía como Colombia. Y eso que ese dato no contempla la acogida que ChatGPT ha tenido desde el año pasado.

Una conversación de 15 minutos con ChatGPT puede consumir hasta medio litro de agua, que se usa para enfriar las computadoras en los centros de datos. Se estima que tan solo uno de estos centros, como el que Google iba a construir en Chile pero fue revocado por un tribunal ambiental en febrero, podría consumir hasta 7.6 millones de litros de agua al día en sistemas de enfriamiento.

Ahora, estas compañías sí están buscando formas de consumir menos para reducir su huella de carbono. Microsoft, Google y OpenAI son solo algunos de los que están invirtiendo en energía nuclear para satisfacer la demanda de electricidad de sus centros de datos. Si lo logran, los países como Colombia en donde esta fuente de energía no es una opción podrían salir de la conversación sobre los centros de datos.

Mientras tanto, Colombia podría convertirse en un aliado para los desarrolladores de inteligencia artificial a través de la inversión en centros de datos. Según la consultora Arizton, se proyecta que el mercado de centros de datos en América Latina crezca un 5,56% anual hasta 2025.

Estos centros pueden ser además de una nueva fuente de ingresos, una oportunidad de empleo para profesionales asociados a la inteligencia artificial en el país. Sin embargo, el riesgo ambiental se mantiene, sobre todo ante el consumo excesivo de agua.


El empleo verá una transformación profunda a nivel mundial

Ser reemplazados por la inteligencia artificial es un temor latente para muchos en las ciudades principales del país. El desafío está en la transformación misma de la naturaleza del trabajo y las habilidades requeridas para competir en un mercado en el que la IA se vea como una herramienta y no como un rival.

Según un reporte publicado por la firma PwC en 2018, el impacto económico de la IA en la economía global será sustancial, con estimaciones que sugieren un aumento del 14% en el PIB global. Este crecimiento será impulsado por las ganancias de productividad derivadas de la automatización y la asistencia a la fuerza laboral con tecnologías inteligentes, así como por una mayor demanda de los consumidores de productos y servicios personalizados por la IA.

Se espera que Estados Unidos y China vean las mayores ganancias económicas, con aumentos del 14.5% y 26.1% del PIB, respectivamente.

Con la acogida reciente de la IA generativa, los cambios en el mercado laboral podrían ser más grandes de lo esperado. De acuerdo con este informe publicado por la Alianza Global sobre Inteligencia Artificial (GPAI), la IA generativa como la que usa Chat GPT es la que más impactará el empleo. Su capacidad para producir resultados similares a los humanos en áreas como el lenguaje, la creación de contenidos y la interacción con los clientes, señalan cambios sustanciales en el corto plazo.

Aunque no se sabe con exactitud cuáles trabajos van a desaparecer, cuáles podrán adaptarse al cambio y cuáles serán las nuevas profesiones que surgirán a raíz de la IA, los expertos pronostican que los que se verán más afectados serán los sectores de finanzas, contaduría, administración, derecho, artes, entretenimiento y comunicaciones. Esto equivale a alrededor del 20% de la fuerza laboral de Colombia, casi 5 millones de empleos formales.

Los trabajos que con mayor probabilidad serán desplazados serán los de servicio al cliente. Esto plantea un gran desafío para Colombia, pues la industria de call centers emplea a más de 700 mil colombianos, en su gran mayoría jóvenes entre los 18 y 29 años. Representa el 8% del empleo formal a nivel nacional.

En cuanto a los demás, la presencia de la IA no significa que los trabajadores vayan a ser sustituídos. PwC apunta que surgirán nuevas categorías de empleo en torno al entrenamiento, la interpretación y la manutención de los sistemas de inteligencia artificial, que irán desde lo técnico hasta la especialización profesional.

El mercado laboral podría transformarse en un modelo basado en competencias, no en profesiones. La OCDE señala que la capacitación en habilidades como la gestión de recursos informáticos y las habilidades sociales serán transversales a cualquier profesión. Esto quiere decir que los empleados no tendrán que ser expertos en programación, pero sí capaces de utilizar los programas e interpretar los resultados de forma crítica.

Además, según el Fondo Monetario Internacional, las economías desarrolladas son las que recibirán la mayor parte del impacto en el corto plazo. Es posible que allí sí se pierdan trabajos debido a la rapidez con la que se están adaptando las nuevas tecnologías en el sector productivo.

En cambio, dado lo costosa que es, la exposición a la IA es del solo 40% para las economías emergentes como Colombia. Aquí es menos probable que los empleos en la agricultura, la defensa, la educación, la salud, el comercio minorista y las manufacturas experimenten cambios más allá de la asistencia mejorada en el corto y mediano plazo.

Pero esto no es del todo positivo. El FMI señala que la falta de infraestructura y de personal capacitado para aprovechar los beneficios de la IA en las economías emergentes podría acelerar la desigualdad socioeconómica entre países. Un informe de Brookings también anota que la automatización reduce la participación laboral, no la desplaza. Es decir que los efectos reales de la IA en el trabajo se ven en el salario, que podría reducirse ante la automatización de las tareas y la menor oferta de trabajos.

En Colombia, en donde las micro, pequeñas y medianas empresas generan cuatro de cada cinco empleos, la transición hacia una economía dominada por la IA podría verse limitada por el acceso a tecnologías desarrolladas en el exterior, la capacitación de trabajadores locales y la disponibilidad de equipos y maquinaria para mantenerla.

Para insertarse en la industria de la IA, un país como Colombia va a enfrentar muchos desafíos al escoger qué modelo económico seguir y en qué medida apostarle a la producción de materias primas, el desarrollo de un sector tecnológico propio y el establecimiento de centros de datos para impulsar la inversión extranjera. En paralelo, surgen cuestiones sobre el manejo adecuado de los datos y la información privada.

Pero la IA también podría traer muchos beneficios para países como Colombia. Esta puede utilizarse para atender vacíos de desarrollo en el campo y la falta de personal capacitado en los sectores de la educación y la salud.

Desde ya el Estado colombiano puede irse anticipando a los cambios venideros a partir de la expansión de la infraestructura de tecnología y comunicaciones, la creación de un marco regulatorio integral y vinculante, y la capacitación de los trabajadores colombianos en habilidades digitales y el uso productivo de programas como ChatGPT.

Pero eso exigiría pensar en el futuro y, por ahora, Colombia sigue anclada en discutir sobre antagónicas versiones de su pasado.

Fuente: La Silla Vacía