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Ver la Versión Completa Con Imagenes : Muere César Luis Menotti, exentrenador del Barcelona y de la Argentina campeona del mundo en 1978


Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
Soyado
05-05-2024, 19:58:25
Entre él y Carlos Bilardo -contando una rivalidad entre los dos, supuesta o cierta-, la Albiceleste logró gran parte de su más brillante palmarés. Adiós a la estampa viva de «El Flaco», uno de esos personajes que trascienden.

ANDRÉS BURGO
Buenos Aires - 05 may 2024 - 14:29Actualizado:05 MAY 2024 - 15:04 COT

Información abreviada

No sólo director técnico de fútbol sino también intelectual y filósofo de la pelota, abrazado a la bohemia y con un discurso de izquierda gracias a su militancia en el Partido Comunista, César Luis Menotti fue ante todo el refundador de la selección argentina, el entrenador que en el Mundial Argentina 1978 condujo a la Albiceleste a la primera de sus tres estrellas. Celebrado como un maestro inspirador por futbolistas y técnicos, pero también mirado despectivamente como un retórico y un sofista de la pelota, el Flaco ha muerto en Buenos Aires este domingo a sus 85 años. En 2019 había asumido como director nacional de selecciones, una especie de premio honorífico de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

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César Luis Menotti camina por el terreno de juego, durante el partido Argentina contra Holanda en la final del Mundial 1978, en el estadio Monumental de Buenos Aires.
IMAGO (MIGUELEZ SPORTS/CORDON PRESS)

Tras haber reformado la selección de su país entre 1974 y 1982, período en el que sentó las bases organizativas de las que carecía la “Albiceleste”, Menotti empezó en la década de los ochenta un largo peregrinaje –y con mucho menos éxito- por otros clubes y seleccionados nacionales. Dirigió el Barcelona y el Atlético de Madrid en España, a Boca y River en Argentina, y a la selección mexicana, entre otras experiencias. Siempre llevó consigo su proclama de fútbol ofensivo, buen juego y sucesión de toques, pero los triunfos ya lo habían abandonado: no ganó títulos en los últimos 25 años de su carrera, entre 1983 y 2007, cuando tuvo su experiencia final, en los Tecos de México. Acaso ya era más un predicador que un director técnico.

Nacido en 1938, Menotti llegó al fútbol profesional de casualidad, a los 22 años, una edad avanzada para el inicio de una carrera en el alto rendimiento. En realidad ya era jugador, pero en una liga rural, chacarera, la de Carcarañá (a 45 kilómetros de su Rosario natal), donde cobraba un dinero que le permitía ayudar a una economía familiar en crisis tras la muerte de su padre, Antonio, en 1955, víctima de cáncer de pulmón por su adicción al cigarrillo.

En el verano de 1960, más para darles el gusto a sus amigos que por interés personal, Menotti se sumó al amistoso de un combinado juvenil de Rosario Central, el club del que además era simpatizante. Un directivo le advirtió talento y lo invitó al equipo de Reserva, la categoría previa al plantel profesional. Apenas jugó seis partidos, volvió a sobresalir, y finalizó un meteórico salto a la Primera: el 3 de julio de ese año debutó en la máxima categoría, ante Boca, con un triunfo y un gol. El progreso había sido tan veloz que siempre distinguió a esa tarde como su mayor alegría, incluso más que el campeonato mundial como entrenador.

Consultado a qué clase de jugador moderno se parecía, Menotti respondió -no sin megalomanía- “Juan Román Riquelme”, en referencia a un mediocampista ofensivo y elegante que jugaba y hacía jugar. El “Flaco” –un apodo natural para su físico alto, delgado y algo desgarbado- aprendió el sentido colectivo del fútbol con maestros de su época, entre ellos un compañero de Central, el “Gitano” Miguel Juárez, que en un partido le recriminó que no lo había acompañado cuando intentaba tirar una pared entre ambos: “A los amigos no se los deja solos”, le gritó Juárez. A veces, sin embargo, sólo ejercía esa solidaridad en función ofensiva: “Lo único que falta es que yo tenga que correr, corré vos”, le respondió a un caudillo de Boca, Antonio Rattín, su posterior club, cuando éste le pidió más compromiso defensivo. No duraría mucho en el “Xeneize”.

Además de pasar por Central y Boca, el Menotti futbolista sumó un tercer equipo en Argentina, Racing, antes de recalar en uno los primeros intentos estrambóticos de Estados Unidos por acercarse al soccer (jugó para los Generals de Nueva York), y cerró su trayectoria en Brasil. En 1968 llegó al Santos y fue compañero de Pelé, de quien siempre dijo que fue el mejor futbolista que vio en su vida (incluso más que sus compatriotas Diego Maradona y Lionel Messi), y en 1970 se retiró en el Juventude. Anteriormente, entre 1962 y 1963, había jugado siete partidos en la selección, pero nadie supondría que encontraría su lugar en la historia como entrenador.

En 1970, de regreso a Rosario, Menotti arrancó como técnico junto al Gitano Juárez en Newell’s, el rival histórico de Central. Aunque el fútbol era menos violento, muchos podrían haber acusado una traición: ambos eran ex jugadores “canallas”. Pero, explicaría luego el Flaco, “yo soy demasiado rosarino. Para mí, Rosario es como un barrio gigante del norte del país”. De hecho, faltaba poco para que Menotti llevara la bandera rosarina a lo más alto: en los últimos 50 años, desde 1974 a la actualidad, seis de los 14 técnicos de la “Albiceleste” nacieron en esa ciudad (el propio Menotti, Marcelo Bielsa, Gerardo Martino y Edgardo Bauza) y sus alrededores (Lionel Scaloni, de Pujato, y Jorge Sampaoli, de Casilda).

Ayudante De Santa
06-11-2015, 22:19:08
Los mejores licores
EL DARKÖ
05-05-2024, 20:09:35
En paz descanse ese grande del fútbol mundial.