PEDROELGRANDE
23-01-2013, 17:51:13
Infidencias de una operación ilegal
El chat con un corredor de Interbolsa
Por: Juan David Laverde Palma
En un cruce de mensajes se evidenció que la comisionista se apropió de $750 millones de un cliente para cubrir un repo de Fabricato.
http://thumbnails108.imagebam.com/23370/47957a233693509.jpg (http://www.imagebam.com/image/47957a233693509)
Desde hace dos meses el economista Julio Toro Orozco, gerente comercial de la firma Kenworth de la Montaña —dueña del equipo de fútbol Once Caldas—, está batallando para recuperar el patrimonio de toda su vida que quedó embolatado en el escándalo de Interbolsa. El 30 de octubre pasado dio la orden de comprar, a través de la comisionista, 16.921 acciones de Pacific Rubiales, con fecha de vencimiento de pago el 2 de noviembre. Para dicha inversión dispuso del dinero que tenía en su cuenta: casi $754 millones.
No obstante, Interbolsa no formalizó la compra ordenada por Toro Orozco y el 1º de noviembre —un día antes de que fuera intervenida por el Gobierno— destinó esos $754 millones para cubrir un repo de Fabricato, dejando como garantía las acciones de esta empresa. Un negocio ilegal, ya que Toro Orozco nunca dio autorización para esta maniobra bursátil que se repitió con centenares de clientes de la comisionista y que hoy investiga la justicia. Según el directivo de Kenworth de la Montaña, la corredora de Interbolsa Alcira Osorno y su asistente, Mauricio Hernández, fueron los que realizaron esta operación.
Veinticuatro horas antes de la intervención de la otrora todopoderosa comisionista, Toro Orozco estaba en Filadelfia (Estados Unidos), atendiendo un tratamiento de su hija, cuando a su celular llegó la notificación de la operación repo de Fabricato. Alarmado, intentó aclarar la situación, pero sólo le fue posible hacerlo a su regreso al país. El 12 de noviembre de 2012 sostuvo una larga conversación vía chat con Mauricio Hernández, en la que el corredor le confesó que sabía que lo que había hecho estaba mal y que podría terminar en la cárcel por eso (ver chat).
El 2 de noviembre la novela de los repos de Fabricato quedó al descubierto y el país empezó a enterarse a destiempo de cómo Interbolsa parecía más un casino, en donde “la casa nunca pierde” mientras el dinero de sus clientes se feriaba para seguir manteniendo la burbuja de unas acciones en picada. Sin embargo, en el caso de Toro Orozco el asunto es, además de dramático, increíble. A pesar de que jamás autorizó el repo que lo dejó sin un peso, ahora aparece debiéndole a Interbolsa esos $754 millones, pues la orden de compra de las acciones de Pacific Rubiales fue ejecutada. El mundo al revés, se diría.
Toro Orozco le expuso su caso al liquidador inicial de Interbolsa, Ignacio Argüello Andrade, quien le contestó el pasado 27 de diciembre que, aunque lamentaba su situación, no podía reversar el repo de Fabricato que lo dejó sin sus ahorros de toda la vida. Y le añadió algo peor: “Teniendo en cuenta que no hemos recibido los recursos para el pago de sus acciones de Pacific Rubiales, éstas serán vendidas por Interbolsa sociedad en liquidación para pagar el saldo correspondiente”. Dicho de otra manera, Toro Orozco no sólo quedó quebrado sino endeudado. “Esto es absurdo, un atropello contra un inversionista que tiene todo su patrimonio comprometido”, señaló.
Y agregó: “O me está robando Interbolsa o el corredor”. Su historia parece de novela, y es apenas un caso más del multimillonario desfalco de la comisionista a sus clientes. El chat que reproduce El Espectador demuestra que fue asaltado en su buena fe y que la orden en la jerarquía de la pirámide era una sola: hacer una y otra vez repos de Fabricato: “Mi corredora me confesó que ésa había sido la directriz”. Su plata hoy está más embolatada que nunca, pero Julio Toro Orozco ya no confía en la bolsa sino en la justicia.
El chat con un corredor de Interbolsa
Por: Juan David Laverde Palma
En un cruce de mensajes se evidenció que la comisionista se apropió de $750 millones de un cliente para cubrir un repo de Fabricato.
http://thumbnails108.imagebam.com/23370/47957a233693509.jpg (http://www.imagebam.com/image/47957a233693509)
Desde hace dos meses el economista Julio Toro Orozco, gerente comercial de la firma Kenworth de la Montaña —dueña del equipo de fútbol Once Caldas—, está batallando para recuperar el patrimonio de toda su vida que quedó embolatado en el escándalo de Interbolsa. El 30 de octubre pasado dio la orden de comprar, a través de la comisionista, 16.921 acciones de Pacific Rubiales, con fecha de vencimiento de pago el 2 de noviembre. Para dicha inversión dispuso del dinero que tenía en su cuenta: casi $754 millones.
No obstante, Interbolsa no formalizó la compra ordenada por Toro Orozco y el 1º de noviembre —un día antes de que fuera intervenida por el Gobierno— destinó esos $754 millones para cubrir un repo de Fabricato, dejando como garantía las acciones de esta empresa. Un negocio ilegal, ya que Toro Orozco nunca dio autorización para esta maniobra bursátil que se repitió con centenares de clientes de la comisionista y que hoy investiga la justicia. Según el directivo de Kenworth de la Montaña, la corredora de Interbolsa Alcira Osorno y su asistente, Mauricio Hernández, fueron los que realizaron esta operación.
Veinticuatro horas antes de la intervención de la otrora todopoderosa comisionista, Toro Orozco estaba en Filadelfia (Estados Unidos), atendiendo un tratamiento de su hija, cuando a su celular llegó la notificación de la operación repo de Fabricato. Alarmado, intentó aclarar la situación, pero sólo le fue posible hacerlo a su regreso al país. El 12 de noviembre de 2012 sostuvo una larga conversación vía chat con Mauricio Hernández, en la que el corredor le confesó que sabía que lo que había hecho estaba mal y que podría terminar en la cárcel por eso (ver chat).
El 2 de noviembre la novela de los repos de Fabricato quedó al descubierto y el país empezó a enterarse a destiempo de cómo Interbolsa parecía más un casino, en donde “la casa nunca pierde” mientras el dinero de sus clientes se feriaba para seguir manteniendo la burbuja de unas acciones en picada. Sin embargo, en el caso de Toro Orozco el asunto es, además de dramático, increíble. A pesar de que jamás autorizó el repo que lo dejó sin un peso, ahora aparece debiéndole a Interbolsa esos $754 millones, pues la orden de compra de las acciones de Pacific Rubiales fue ejecutada. El mundo al revés, se diría.
Toro Orozco le expuso su caso al liquidador inicial de Interbolsa, Ignacio Argüello Andrade, quien le contestó el pasado 27 de diciembre que, aunque lamentaba su situación, no podía reversar el repo de Fabricato que lo dejó sin sus ahorros de toda la vida. Y le añadió algo peor: “Teniendo en cuenta que no hemos recibido los recursos para el pago de sus acciones de Pacific Rubiales, éstas serán vendidas por Interbolsa sociedad en liquidación para pagar el saldo correspondiente”. Dicho de otra manera, Toro Orozco no sólo quedó quebrado sino endeudado. “Esto es absurdo, un atropello contra un inversionista que tiene todo su patrimonio comprometido”, señaló.
Y agregó: “O me está robando Interbolsa o el corredor”. Su historia parece de novela, y es apenas un caso más del multimillonario desfalco de la comisionista a sus clientes. El chat que reproduce El Espectador demuestra que fue asaltado en su buena fe y que la orden en la jerarquía de la pirámide era una sola: hacer una y otra vez repos de Fabricato: “Mi corredora me confesó que ésa había sido la directriz”. Su plata hoy está más embolatada que nunca, pero Julio Toro Orozco ya no confía en la bolsa sino en la justicia.