..::B.D.S.M::..
20-11-2012, 16:43:36
Luces y sombras de los signos del zodíaco
Los miedos típicos de Aries, la rigidez de los taurinos, los recuerdos del pasado que complican a los de Cáncer... Te contamos cuál es el lado B de cada signo y te damos pistas para trabajarlo emocionalmente y recuperar lo mejor de vos.
http://www.entremujeres.com/pareja-y-sexo/Mujer-triste_MUJIMA20100614_0071_30.jpg
La Astrología es una herramienta de desarrollo personal que nos ayuda comprender nuestros problemas. En ese ámbito de trabajo (de plomería emocional) es importante aprovechar la capacidad simbólica y arquetípica que el mapa natal posee para desentrañar los problemas cotidianos de cada uno y que se muestran con toda su crudeza cuando estamos en crisis.
Al exponer los puntos ciegos o sombras existenciales que tienden a padecer los diversos signos, tenemos una pista aproximada de por dónde puede ir el trabajo profundo de la persona de ese signo aunque a menudo se necesite, previamente, tiempo y paciencia para irse quitando los muchos velos con que solemos tapar aquello que no tenemos resuelto.
Es conveniente recordar la importancia del signo ascendente y del signo donde se encuentra la Luna (junto con los demás elementos de la Carta Natal) que en muchos casos oscurecen la conciencia solar en el carácter de la persona. Cuando es así puede afirmarse que existen bloqueos notables ya que es la energía solar la fuente de las demás energías. Tener conciencia del propio Sol es el camino de integración de la Carta. Quedarse pegado al Ascendente o la Luna -por ejemplo- es quedar atrapado en las expectativas del mundo (como nos vemos los demás) o en las de mamá (el mandato emocional).
A continuación, una síntesis de los elementos más oscuros de cada signo y pistas para comenzar a trabajarlos.
-Aries es un signo al que antes o después le toca resolver en su vida cotidiana el problema del miedo. Existen muchos disfraces con los que Aries tiende a tapar este tema. El temor, de fondo, es el miedo al propio sentimiento de miedo que puede herir gravemente su autoestima, su esfuerzo por crear y mantener un ego fuerte ante el mundo y ante los demás. Así vemos que muchos Aries se vuelven temerarios como forma de tapar su miedo al miedo; otros adquieren una excesiva actitud competitiva buscando retos que vencer, lo que tiene mucho que ver con su miedo al fracaso; también hay miedo a la acción consciente, reflexiva, que les permita decidir teniendo en cuenta las limitaciones de su energía, las consecuencias y responsabilidades (a veces dolorosas) de su actitud irreflexiva. Aries tiende a tapar este miedo con prisa, saltándole por encima, ya sea invadiendo al otro, acelerando el ritmo natural de los acontecimientos o buscando directamente la acción como espacio de reflexión.
Aprender quietud y reposo para valorar sus propias limitaciones y temores es algo que Aries necesita aunque antes tiene que aprender a desmontar el más seductor de sus juegos: su narcisismo juvenil y espontáneo al que tanto cuesta madurar y con el que tan autoindulgente es él y quienes seduce. Por lo tanto, la temeridad, la acción irreflexiva, los arranques agresivos hacia los otros cuando le hieren en su narcisismo, estos temas suelen ser parte esencial del punto ciego del arquetipo Aries.
-A Tauro le duele el problema de la rigidez, de la incapacidad para expresar oportunamente la energía emocional. Esta energía masculina, según su ritmo e intensidad y el modo de empleo e integración emocional, da lugar a los sentimientos de ira, terquedad, ambición, deseo, posesión y compasión. Si lo pensamos un poco, no es posible integrar esta energía visceral sin desestructurar (en mayor o menor grado) la imagen estable y previsible que ofrecemos a los demás y que cumple sus expectativas en la relación a costa de lugares de autoafirmación valiosa. De esta manera, los bloqueos caracterológicos de Tauro tienen que ver con su tendencia natural de fijar y contener procesos emocionales relacionados con la posesión y la auto-preservación. Cuando esta energía exige ser expresada sin paliativos hacia el mundo, Tauro se embota y sufre de resentimiento -ira y rabia contenidas- descargado con sus cíclicos ataques de violencia; sufre de posesividad y codicia -ambición frustrada-; sufre de celos (deseo inadecuadamente expresado) y sufre, en suma, de auto-agresividad lo que a menudo trata de contener con mecanismos de obsesivo control dirigidos tanto hacia el mundo como hacia su propia emocionalidad interna. A Tauro, sin duda, le cuesta muchísimo pedir ayuda desde su necesidad, desde su carencia. Pero esa es su tarea consigo mismo.
-A Géminis la crisis suele llegarle cuando se le agotan los devaneos mentales y ya no le calma los vacíos su actividad favorita de coleccionador de datos. Así logra la estima ajena a costa de perder la propia extraviándose sentimentalmente en la mirada de los demás, en el síndrome terrible de los espejos. Cuando a Géminis le llega el momento de comprometerse con sus propios sentimientos entra en crisis puesto que se ha quedado anclado en los datos, nombres e ideas de las emociones y precisa, entonces, atravesar el desierto de su propia inmadurez adolescente lo que a menudo lo lleva, previamente, a extremos de actividad seductora o de inactividad depresiva antes de aceptar su propia torpeza sentimental desde donde aprender la necesaria irracionalidad de lo pasional.
Descubrir la parte falsa de su seducción y recuperar el sentido global de sus acciones, en base a una ética superior, es el trabajo más difícil para Géminis que deberá aprender cómo a veces la vida es aburrida y apenas pasa nada que haya que codificar. Géminis necesita poner a descansar sus reflejos mentales de concursante que todo lo sabe para así disfrutar del silencio y ternura de su corazón. Antes o después se dará cuenta de cómo tapa ese silencio con su discurso mental, con su dialéctica pendular que le impide escuchar las demandas de su alma.
Los miedos típicos de Aries, la rigidez de los taurinos, los recuerdos del pasado que complican a los de Cáncer... Te contamos cuál es el lado B de cada signo y te damos pistas para trabajarlo emocionalmente y recuperar lo mejor de vos.
http://www.entremujeres.com/pareja-y-sexo/Mujer-triste_MUJIMA20100614_0071_30.jpg
La Astrología es una herramienta de desarrollo personal que nos ayuda comprender nuestros problemas. En ese ámbito de trabajo (de plomería emocional) es importante aprovechar la capacidad simbólica y arquetípica que el mapa natal posee para desentrañar los problemas cotidianos de cada uno y que se muestran con toda su crudeza cuando estamos en crisis.
Al exponer los puntos ciegos o sombras existenciales que tienden a padecer los diversos signos, tenemos una pista aproximada de por dónde puede ir el trabajo profundo de la persona de ese signo aunque a menudo se necesite, previamente, tiempo y paciencia para irse quitando los muchos velos con que solemos tapar aquello que no tenemos resuelto.
Es conveniente recordar la importancia del signo ascendente y del signo donde se encuentra la Luna (junto con los demás elementos de la Carta Natal) que en muchos casos oscurecen la conciencia solar en el carácter de la persona. Cuando es así puede afirmarse que existen bloqueos notables ya que es la energía solar la fuente de las demás energías. Tener conciencia del propio Sol es el camino de integración de la Carta. Quedarse pegado al Ascendente o la Luna -por ejemplo- es quedar atrapado en las expectativas del mundo (como nos vemos los demás) o en las de mamá (el mandato emocional).
A continuación, una síntesis de los elementos más oscuros de cada signo y pistas para comenzar a trabajarlos.
-Aries es un signo al que antes o después le toca resolver en su vida cotidiana el problema del miedo. Existen muchos disfraces con los que Aries tiende a tapar este tema. El temor, de fondo, es el miedo al propio sentimiento de miedo que puede herir gravemente su autoestima, su esfuerzo por crear y mantener un ego fuerte ante el mundo y ante los demás. Así vemos que muchos Aries se vuelven temerarios como forma de tapar su miedo al miedo; otros adquieren una excesiva actitud competitiva buscando retos que vencer, lo que tiene mucho que ver con su miedo al fracaso; también hay miedo a la acción consciente, reflexiva, que les permita decidir teniendo en cuenta las limitaciones de su energía, las consecuencias y responsabilidades (a veces dolorosas) de su actitud irreflexiva. Aries tiende a tapar este miedo con prisa, saltándole por encima, ya sea invadiendo al otro, acelerando el ritmo natural de los acontecimientos o buscando directamente la acción como espacio de reflexión.
Aprender quietud y reposo para valorar sus propias limitaciones y temores es algo que Aries necesita aunque antes tiene que aprender a desmontar el más seductor de sus juegos: su narcisismo juvenil y espontáneo al que tanto cuesta madurar y con el que tan autoindulgente es él y quienes seduce. Por lo tanto, la temeridad, la acción irreflexiva, los arranques agresivos hacia los otros cuando le hieren en su narcisismo, estos temas suelen ser parte esencial del punto ciego del arquetipo Aries.
-A Tauro le duele el problema de la rigidez, de la incapacidad para expresar oportunamente la energía emocional. Esta energía masculina, según su ritmo e intensidad y el modo de empleo e integración emocional, da lugar a los sentimientos de ira, terquedad, ambición, deseo, posesión y compasión. Si lo pensamos un poco, no es posible integrar esta energía visceral sin desestructurar (en mayor o menor grado) la imagen estable y previsible que ofrecemos a los demás y que cumple sus expectativas en la relación a costa de lugares de autoafirmación valiosa. De esta manera, los bloqueos caracterológicos de Tauro tienen que ver con su tendencia natural de fijar y contener procesos emocionales relacionados con la posesión y la auto-preservación. Cuando esta energía exige ser expresada sin paliativos hacia el mundo, Tauro se embota y sufre de resentimiento -ira y rabia contenidas- descargado con sus cíclicos ataques de violencia; sufre de posesividad y codicia -ambición frustrada-; sufre de celos (deseo inadecuadamente expresado) y sufre, en suma, de auto-agresividad lo que a menudo trata de contener con mecanismos de obsesivo control dirigidos tanto hacia el mundo como hacia su propia emocionalidad interna. A Tauro, sin duda, le cuesta muchísimo pedir ayuda desde su necesidad, desde su carencia. Pero esa es su tarea consigo mismo.
-A Géminis la crisis suele llegarle cuando se le agotan los devaneos mentales y ya no le calma los vacíos su actividad favorita de coleccionador de datos. Así logra la estima ajena a costa de perder la propia extraviándose sentimentalmente en la mirada de los demás, en el síndrome terrible de los espejos. Cuando a Géminis le llega el momento de comprometerse con sus propios sentimientos entra en crisis puesto que se ha quedado anclado en los datos, nombres e ideas de las emociones y precisa, entonces, atravesar el desierto de su propia inmadurez adolescente lo que a menudo lo lleva, previamente, a extremos de actividad seductora o de inactividad depresiva antes de aceptar su propia torpeza sentimental desde donde aprender la necesaria irracionalidad de lo pasional.
Descubrir la parte falsa de su seducción y recuperar el sentido global de sus acciones, en base a una ética superior, es el trabajo más difícil para Géminis que deberá aprender cómo a veces la vida es aburrida y apenas pasa nada que haya que codificar. Géminis necesita poner a descansar sus reflejos mentales de concursante que todo lo sabe para así disfrutar del silencio y ternura de su corazón. Antes o después se dará cuenta de cómo tapa ese silencio con su discurso mental, con su dialéctica pendular que le impide escuchar las demandas de su alma.