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RELOAD
03-11-2010, 09:57:08
EPM y la conquista centroamericana


Con una inversión de US$635 millones, EPM se quedó con el mercado más grande de distribución y comercialización de energía en Centroamérica y adquirió activos en generación, transmisión y servicios. ¿Qué hay detrás de esta movida?




Hace año y medio, Empresas Públicas de Medellín (EPM) puso sobre la mesa una oferta no solicitada para adquirir los activos de la multinacional española Iberdrola -el quinto grupo de energía más grande del mundo-, de Teco Energy Inc., y de Energías de Portugal (EDP) ubicados en Centroamérica.


Se trataba, por una parte, de la sociedad guatemalteca Distribución Eléctrica Centroamericana II (Deca II) que es el mayor accionista de la Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA) y de Comegsa, la principal comercializadora de energía de la región. Así mismo, Deca II posee participaciones mayoritarias en Trelec -segunda empresa de transmisión de energía en Guatemala-, y en otras cuatro compañías constituidas para prestarle servicios: Ideamsa -inmobiliaria-, Amesa -administración de materiales-, Enérgica -construcción y mantenimiento eléctrico- y Credieegsa -servicios de personal y administrativos-.


Por otra, la oferta incluía a Gesa, compañía dedicada a la exploración y desarrollo de nuevos negocios eléctricos, y a Genhidro, que tiene activos de generación de energía por 25 megavatios.


En principio, EPM no recibió respuesta afirmativa y el negocio se congeló. Sin embargo, hace unos meses se reactivó y, el pasado 21 de octubre, Federico Restrepo, gerente de EPM, cerró el acuerdo con los representantes de las empresas internacionales en Nueva York, por un valor total de US$635 millones, uno de los negocios más grandes del año en el país.


¿Qué destrabó el negocio? Aunque no hay una consideración oficial al respecto, expertos consultados por Dinero coinciden en señalar que la crisis internacional ha obligado a las empresas multinacionales, en este caso de energía, a buscar mayores eficiencias, recogerse y consolidar sus inversiones, lo que fue aprovechado por EPM, que necesita expandirse en la región, dadas las limitaciones regulatorias para crecer en Colombia.


Con esta operación, EPM da un gran paso en su modelo de internacionalización, luego de la inversión en Panamá en la construcción de Bonyic, una central de generación hidroeléctrica de 30 megavatios. Guatemala se convierte en su primera gran inversión en el exterior, ya que no pudo concretar la compra de la empresa de energía Saesa, en Chile, y se retiró de la alianza con ISA para llegar a Brasil.


La operación de EPM es un movimiento más de las empresas del sector de energía en Colombia, que están mirando el mercado internacional. La primera en salir afuera fue ISA, seguida por la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), que ya tiene inversiones en transmisión en Guatemala, gas y transmisión en Perú y analiza otros mercados; y por Colinversiones e Isagen, que anunciaron en los últimos meses la reactivación de las búsquedas internacionales de activos y proyectos para crecer en otros mercados.


La importancia


"Para el Grupo EPM esta inversión representa un paso trascendental, tanto para su estrategia de internacionalización y crecimiento, como para su negocio de distribución y comercialización de energía eléctrica por fuera de sus fronteras naturales, toda vez que nuestra participación en el mercado eléctrico colombiano ya llegó a los límites permitidos por la regulación", explica Restrepo.


Con la compra de las electrificadoras de Santander y Norte de Santander, EPM alcanzó la participación del 25% del mercado en distribución y comercialización de energía, límite regulatorio para las empresas, que busca evitar posiciones dominantes en el mercado.


Algo similar pasa en generación de energía, donde tiene el 22% de participación. No obstante, con proyectos en el portafolio, como la entrada en operación de Porce III, y la construcción de Porce IV y de Hidroituango, la participación puede crecer y bordear los límites, que en el caso de generación se extienden hasta el 30%, si se trata de proyectos nuevos y no de la adquisición de centrales que estén en operación. Precisamente esta última condición ha sido una de las grandes limitantes en su interés por quedarse con Isagen, empresa que el gobierno Uribe tenía en el portafolio de venta.


Por eso, necesariamente tiene que mirar al exterior para buscar nuevos negocios y cumplir la mega de crecimiento: llegar a US$5.000 millones de ingresos en 2015. El año pasado, el grupo EPM facturó más de $7 billones, unos US$3.850 millones.


Del total de la mega, US$3.000 millones corresponden al negocio de energía y, de ellos, US$1.200 millones están por fuera de Colombia. El negocio que se acaba de cerrar le aporta a la mega US$703 millones anuales -los ingresos de la operación en Guatemala-; es decir, el 66% de la meta internacional de energía.


¿Por qué Guatemala? Son varias las razones: es el país más poblado de Centroamérica, ubicado en la zona norte de la región y con instituciones muy estables. "Nos permite establecer un faro desde Colombia y otro desde Guatemala en la región para identificar nuevas oportunidades en energía -generación, distribución y comercialización- y en otros negocios estratégicos para nosotros, como agua", dice Restrepo, de EPM.


La adquisición es comparable a la compra de las electrificadoras de Santander y Norte de Santander, unos 100.000 usuarios, pero mucho más concentrada en solo 7.000 kilómetros, mientras que la del oriente colombiano cubre 60.000 kilómetros.


En el mediano plazo, la compra de la operación en Guatemala tiene un atractivo adicional. Con el proyecto de interconexión con Panamá, que se estima esté listo en 2014, las empresas de generación en Colombia podrían vender energía a Centroamérica. Este negocio es más atractivo que el modelo que existe hoy con Ecuador, que hace parte de la negociación de la Bolsa de energía. De esta manera, EPM podría vender energía desde Colombia para su operación en Guatemala, dándole mayor confiabilidad a su sistema.


Para el futuro, EPM sigue con la mira puesta en mercados internacionales, pero enfocado en la adquisición de activos y no en modelos de green field. En México, por ejemplo, las oportunidades están representadas en el negocio de aguas, mientras se sigue mirando a otros países como Chile y Perú.


En el caso de Brasil, el tamaño es una de las limitantes. Para Restrepo, Brasil es un país con un nivel de escala de inversión diez veces mayor que otro cualquiera. "Se dan oportunidades, pero con magnitudes muy grandes que superan con facilidad los US$2.000 millones y en todas nuestras inversiones buscamos ir como controlantes. Con Hidroituango es suficiente para esas magnitudes", explica.


Ya EPM avanzó en su apuesta de internacionalización. Ahora, las empresas colombianas del sector estarán atentas a los activos que queden del replanteamiento de los negocios de grandes multinacionales. ¿Quién seguirá?

PEREIRANO100%
03-11-2010, 09:58:26
muy bn sigan asi, eso nos conviene para q nos mejoren muchos servicios