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Ver la Versión Completa : Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [1]. (Voyeur-Orgías-Infidelidad- No-Consentido)


chido666
12-01-2010, 12:14:26
Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre.

Debido a un fuerte trauma psicológico, María no puede realizar el amor con su esposo. Su marido, contrata a un medico amigo suyo, pero este termina abusando de ella también. Su inteligente hija, duerme a su madre, e invita a sus amigos para que se la cojan, y así curarla de una vez por todas.

Voyeur-Orgías-Infidelidad- No-Consentido

:supz:



Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre.

María, la esposa del Ing. Pablo Garza, es una refinada señora de inigualable belleza; de cabellera sedosa, roja como el fuego, de sensuales rizos, los cuales caen por sus suaves hombros; de piel blanca aperlada; sus hermosos ojos son verdes; de cuerpo escultural, en el cual, sus rotundas curvas, despierta el libido de los hombres al mirarla; A pesar de su porte altivo y majestuoso, es tímida, insegura y de carácter moldeable. Su gran debilidad es sin duda su única hija Verónica.

Verónica es una chica chiflada, grosera y altanera, impuesta a hacer lo que se le dé la gana. Odia que su madre sea tan joven y bonita. Su madre le lleva tan solo catorce años. La naturaleza no fue tan benigna con Verónica, es una chica menudita, muy delgada, con su cuerpo bien delineado, se notan sus formas de mujer, pero no se han desarrollado lo suficiente. No heredó la belleza de su progenitora, Verónica es de rostro común, de esas chicas que si las ves no te llaman la atención, de esas mujeres que no son ni feas ni bonitas; pero desafortunadamente para Verónica, al estar al lado de su madre, con una hermosura extraordinaria, la hacia sentirse la más horrible de las mujeres.

Verónica trataba de no llevar sus compañeros de escuela a casa. Odiaba que miraran con cara de bobos a su mamá. No comprendía porqué poseía ese cuerpo de tentación, si ni siquiera se ejercitaba; en cambio ella, a pesar de pasar horas en el gimnasio, su cuerpo no terminaba de desarrollarse. Pero era uno de los defectos que tenia su madre: al estar frente a ella, la mirada iba directamente a sus enormes cantaros de carne de su hermoso busto, y era muy difícil apartar la vista de ellos; y si te daba la espalda; recorrías su bello cuerpo, desde sus gruesos chamorros, pasando por sus piernas largas, torneadas y atléticas, y se posa con suavidad en su divino trasero; era imposible no deleitar la vista con ese par de redondas nalgas, lo grande y paradas que están, su movimiento al caminar; su cintura de avispa y abdomen plano hace que se vean enormes esas montañas de carne. Si, ese es su gran defecto; ella puede estar hablando de cualquier cosa, de suma importancia; y los hombres no le ponen la mínima atención; ellos solo piensan en observar el sensual movimiento de ese enorme par de tetas y en enterrarle el pene en lo más profundo de esas bellas y redondas nalgas.

Ese día Maria no esperaba visitas, vestía con una bata transparente, debajo llevaba un sexy sujetador que hacia juego con un bikini blanco diminuto que se le incrustaba un poco entre sus nalgas, pero le gustaba el suave roce que le producía en la piel cuando caminaba. Estaba agachada mirando el horno de la estufa, comprobando si ya estaba cocido el pan del pastel que preparaba, cuando escuchó una voz masculina a sus espaldas y un murmullo de admiración.

-¡Que nalgotas!... Ocasiones no nos hemos visto.

¡Ay! -Gritó Maria sobresaltada, girándose inmediatamente, se tranquilizó al ver a su hija acompañada de tres jovencitos de mala pinta-. Hijita, ya llegaste, no me dijiste que tendríamos visitas.

-¡Pa su mecha! Con la delantera de la doña –exclamó Tino, uno de los acompañantes de su hija-.

Tino era un joven pelirrojo, pecoso, nariz aguilucha, de ojos vivarachos; era delgado, alto y encorvado. Otro de los jóvenes (Pancho) era moreno, pelo chino, nariz achatada, muy musculoso. Pero el que le inquietaba a María era uno que no le despegaba la vista (Gustavo), la cual iba de sus pezones a su conejito, Maria sintió temor ante la mirada lujuriosa de ese chico mal encarado, no era muy agraciado físicamente; de rostro tosco y facciones gruesas; de piel morena; cabello liso negro, con una franja el la parte de atrás desteñida con agua oxigenada; era delgado, fuerte, correoso, con múltiples tatuajes.

-Mamá, te presento a mis amigos: Tino, Pancho y Gustavo. –Le dijo su hija-.

-En ese par de tortas si embarro mi mayonesa – Murmuro Gustavo-.

-¿Cómo dice jovencito? – Dijo Maria-.

-Nada, señora, recordaba que nos comimos una tortas antes de venir y no tenían mayonesa, eso es todo, jeje –Le contestó Gustavo, sin dejar de apreciar las rotundas curvas de la madre de Verónica. Maria, abrió completamente sus hermosos ojos verdes cuando descaradamente se sobaba el bulto que se le formo en la entrepierna y agregó -. ¡Esta usted bien buena seño!

-¿Qué?... –Dijo Maria, sonriendo-. Estoy buena ¿para qué? No entiendo.

-¡Que estas muy bonita mamá! -Le gritó su hija-. Como te gusta que te lo repitan, eres una vanidosa ¡Vamos a mi cuarto! –Le dijo a sus amigos-.

Maria se puso un pantalón de licra café y una blusa rosa. No quería competir con Verónica, le disgustaba que las compararan, la quería tanto y daría cualquier cosa porque su hija fuera la hermosa y que ella en cambio fuera una mujer insignificante. Su marido era muy bueno pero no le gustaba que interfiriera en su relación con su hija, Pablo solo era el padrastro. El Ing. Pablo se había casado con Maria cuando estaba por dar a luz a Verónica. A pesar de que él le lleva dieciocho años, lo hizo para que el honor de la familia de su esposa no fuera pisoteado. Desde que se casaron no han podido hacer el amor, debido a un fuerte trauma psicológico que padece María. Pablo con el tiempo, aprendió a amar a su joven esposa, y espera pacientemente el día que puedan consumar su matrimonio, sin presionarla, apoyándola en todo para superar su trauma. Presiente que pronto María saldrá de su enfermedad, ahora que la dejo en manos de un Psiquiatra muy bueno, un buen amigo, al cual conoce desde la infancia, y el cual tiene toda su confianza, el Dr. Pedro Hernández.

En la recamara de Verónica, ésta consultaba con sus amigos.

-Y bien, ¿Qué les parece? –Les dijo, Verónica-.

-¡Esta con madre! Bien buenota, -Le dijo Gustavo-. La verdad no te creía ni madres, cuando nos contaste.

-Me quedé de a cuatro cuando le vi las nalgotas –Dijo Tino-. Y cuando se dio vuelta, los melones que tiene, y a pesar del brasier, se le veían los pezones, se me paro la verga de volada.

- A ver si van disimulando su calentura cuando estén frente a mi madre. –Les dijo Verónica-. Casi la violan con la mirada.

-Perdona Vero, -Le dijo Gustavo-, pero nunca imaginamos encontrarnos a esta clase de monumento, no se parece ni madre a ti, ¿segura que es tu mamá? Jeje.

-Si. Son como todos los demás que he invitado a casa, unos bobos. Ya sé que no se parece a mí. Ella es bonita y yo soy fea. Pero no me importa.

-No eres fea Vero. –Le dijo Pancho, acariciándole la mejilla, pero ésta le apartó la mano de un manotazo-.

-Claro que no. -Dijo Gustavo-. Pero no eres tan bonita como tu mamá, y… bueno al lado de ella…

-¡Ya! Mejor cállate. –Le dijo Verónica-. Ya no digas más, tienes sincronizado el culo al cerebro, cada ves que hablas te sale mierda del hocico, nomás la cagas… A lo que venimos ¿no?

-Pero es que yo quiero cogerte a ti también –Le dijo Pancho-.

-A mi nadie me coje, ¡esta claro! Bueno si fuera Antonio… Tal vez me deje, jiji.

- No se porqué te gusta ese pendejo. –le dijo Pancho-.

-Al menos danos unas mamadas –le dijo Gustavo-. Que te cuesta.

-Claro de que no, ¡Que asco! Tómenlo o déjenlo. Y esto va también para ti Pancho, nunca voy a ser tu novia, entiéndelo, no me gustas, además de feo me caes gordo, así que aprovecha lo que ofrezco o chispéale.

-Esta bien. –Contestó Pancho enojado-.

Continuará...

Autor: Chido666

chido666
12-01-2010, 12:20:47
Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [2].



-Pero ¿qué garantía hay de que no la podamos coger? –Dijo Tino-.

-Ninguna. –Contestó Verónica-. Además, ustedes tampoco me garantizan nada de sus servicios

-Pero ¿nos vas a ayudar? -Le dijo Gustavo-.

-Solo en lo que pueda, pero les aseguro que no se van a arrepentir.

-Trato hecho. –Dijo Gustavo-. Nosotros obligamos a Antonio a que sea tu novio, y si se porta mal, le ponemos una caliente… Y tú, en vista que no te dejas coger o darnos al menos una buena mamada, nos pones en bandeja de plata a tu mami para que no la cojamos entre todos.

-Recalcó para que no haya dudas, voy a ayudar en lo que pueda pero no garantizo nada, y sobre todo, no quiero que la lastimen. ¿ok?

-Es un trato. –Dijeron todos-.

Cuando se despidieron de Maria, acompañados por Verónica, los muchachos comentaban:

-A pesar de que se puso ese pantalón, se le ve con madre el trasero, vieron como se le miraba la raya de las nalgotas –Dijo Tino-.

-Nunca había visto unas nalgotas tan paradas, por verdad de Dios. –Dijo Gustavo-.

Cuando sus amigos salieron por la puerta, Pancho se acercó a Verónica, en forma instintiva ella alejo su cuerpo. Aún así, le dijo al oído.

-Vero, dicen que el amor se convierte en odio cuando lo desprecian, no me cuadra lo de Antonio, pero voy a seguirte el jueguito, yo te amo mucho… Te vas a arrepentir si me desprecias.

-¡Ay!, Ya Pancho, no seas cursi y lárgate de una buena vez.

Al pasar por la sala, Verónica contempló a su madre, y pensaba: “se ha cambiado, porque no quiere despertar las bajas pasiones de mis amigos. No sé porqué papá siempre le compra ese tipo de ropa, hasta parece que quiere verla siempre enseñando algo de sus encantos, pero, aunque se vista con ropa decente, siempre parecerá piruja de revista Play Boy, con esas cosotas espantosas adelante y sus nalgotas, por eso no le quitan la vista, cuando viene el jardinero, mi maestro de gimnasia, y sobre todo el viejo doctor Hernández. … ¿Por qué no estoy así? ¿Por qué no salí a ella?... Solo los dejaré que la manoseen un poco, no creo que le importe, todos sea por el amor de Antonio”.

Los siguientes días, como nunca, Verónica pasaba la mayor parte del tiempo con su madre, le platicaba sus problemas, sus anécdotas en la escuela. Y sus amigos llegaban a diario a visitarla, siempre encontrando a Maria con poca ropa. Cuando quería cambiarse, su hija no la dejaba, diciéndole: mamá no seas antigua, mis amigos ya son maduros, y si tú te cambias sería como un insulto a su moral. María estaba encantada por convivir con su hija adorada, tomó confianza con los muchachos, le empezaron a caer muy bien, eran muy graciosos, además ya no la miraban descaradamente, solo lo hacían cuando supuestamente ella no los veía, pero sobre todo, le encantaba que le pusieran atención a lo que ella les decía.

Un día que estaban en la alberca, llegaron los amigos de su hija, Le dio mucha pena que la vieran en bikini, sobre todo porque era tan pequeño, solo lo necesario para tapar los pelitos de su conejito, pero dejaba todas sus nalgas al aire. Su hija se lo había escogido ni modo de cambiarse. Cuando le recrimino porque no le había avisado que vendrían sus amigos, ella le dijo que no fuera antigua, además invito a sus amigos a que le pusieran el protector solar en su cuerpo y que le dieran un suave masaje al aplicarlo. Su cuerpo se estremecía con las caricias de los chicos, no le importó que embadurnaran las manos de crema y se las extendieran en todas sus nalgas.

“Mmhh, que bien se siente” –pensaba-. “Lo hacían tan rico. Están tan excitados los pobres, se les formaba una carpa enorme en su entrepierna. Pensé que mi hija se enojaría con ellos, pero al contrario le divierte como se pelean por sobarme el cuerpo”.

Cuando María regreso con los refrescos venia sonrojada y con una sonrisa en sus labios.

-¿Qué tienes mamá? Estás roja como un tomate.

-Es que al pasar por los baños, estaban tus amigos con la puerta abierta y sin querer los vi desnudos.

-¡En serio mami! Y ¿que tal están?

-¡Hija! Como me preguntas eso.

-Vamos mamá, no seas mojigata, ya tenemos edad para hablar sobre esas cosas, o ¿quieres que hable sobre sexo con otras personas?

-No. Claro que no.

-Entonces, ¿que tal están? ¿Cómo tienen el pene?

-¡Hija! Por Dios.

-Vamos a hablar bien. o ¿quieres que me comporte como antes?

-Esta bien… Lo tienen lindo.

-¿Lindo? Vamos mamá sé más descriptiva.

-Pues que quieres que te diga, son jóvenes, divina juventud, divino tesoro, jaja. Tino lo tiene blanco y su capullo es rosa, es delgado pero muy largo, ¡Ay! Hija haces que se me vengan los colores.

-Anda cuenta, y ¿los demás?

-Pancho, la tiene mas corta pero es muy gorda, es morena y su capullo es de color rojo.

-¿Capullo? ¿Te refieres a la cabeza de su verga?

-Si. Y la de Gustavo también es morena, y su capullo… tiene la cabeza muy grande y roja. Los tres se miraban muy varoniles, desnudos y… ¿Cuál de ellos te gusta?

-Ninguno. Me gusta otro muchacho que no conoces. Ellos son solo amigos. ¿Y a ti?

- ¿A mí? ¿Se te olvida que estoy casada con tu padre?

-Mi padrastro dirás. Es muy bueno, pero es muy viejo para ti. Tú eres joven y bonita, tu cuerpo debe tener necesidades.

-Si. Las tiene, pero quiero mucho a Pablo, y hago todo lo posible para que sea feliz, es por eso que estoy con el Dr. Hernández.

-Mis amigos tal vez puedan ayudarte, a que te cures de tu enfermedad.

-Mejor ya no hablemos de eso, ahí vienen.

Estuvieron un tiempo nadando y jugando, después se retiraron.

-Vero –Le dijo Tino-. Tú no estas cooperando, Pancho volvió a golpear a Armando, cuando nos reclamó, porqué no lo defendimos, Gustavo y yo; le dijimos que porque todavía no es tu novio, pero él nos contestó que es porque tú no has querido… ¿Qué onda con eso?

-Jajaja Lo estoy haciendo sufrir, le dije que después le contestaba si quería ser su novia… Ustedes díganle que me vuelva a recordar y entonces le diré que si, jaja.

-Eres bien cabrona. –Le dijo Pancho-.

-¿Porqué? Desde hace mucho que quiere que sea su novia, pero no se animaba a decírmelo, necesitaba un empujón… Solo quiero que este bien enamorado de mí.

-¿Y tu mamá? ¿Cuándo nos la vamos a coger? –Le dijo Gustavo-. Hemos hecho todo lo que nos has dicho, tratamos de no verle las chichotas y las nalgotas que tiene, le ponemos atención cuando habla, a cada rato le decimos lo buena que esta con palabras bonitas, pero aun no hay nada de acción.

-Ya los vio desnudos, y le gustaron, estoy segura.

-Nos vio la verga. –Dijo Tino, emocionado-.

-Si. Dijo que la tenias blanca, larga y la cabeza es de color rosa, jaja.

-Por eso. –Dijo Gustavo-. Ella se recrea la vista y ¿nosotros cuando?

-Y cuando la lleve al mercado de tu tío. –Le contestó Verónica-. Y la hice que se probara los trajes de baño, acaso no la vieron encuerada… Pero tenían que hacer todo ese ruido, casi se da cuenta que eran ustedes los que la fisgoneaban. Y el entupido de tu tío… A quien se le ocurre meterse para ayudarle a cambiarse y sobarle el trasero, nada más al idiota de tu tío. Ahora ya no quiere volver a ir.

-Si. Tiene razón –Le dijo Tino a Gustavo, y dirigiéndose a Verónica agregó-. Pero queremos cogérnosla ya.

Continuara...

Autor: Chido666

chido666
12-01-2010, 12:24:57
Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [3].

-Son unos idiotas. Les digo como deben de hacerle, como pensamos las mujeres y no entienden. Lo importante es no desesperarse, y si quieren cogérsela tienen que convencerla… Ya les dije que no voy a tolerar que la lastimen.

-Pero Vero, -Le dijo Tino-, ¿cómo vas a convencer a una mujer tan buena y bonita de coger con nosotros que estamos bien feos?

-De verdad que no tienen cerebro, no distinguen como piensa una mujer, ¿creen que pensamos igual que ustedes? No importa el físico que tengas, lo importante es como la trates, consiéntela como una reina, háblale como un poeta y ya veras… Además ya vio sus armas y estoy segura que esta dispuesta a ir a la guerra con ustedes.

-¿Cual guerra? –Dijo Tino-.

-¡Idiota!

En la noche, Maria no podía dormir, cerraba los ojos, y aparecían los amigos de su hija, desnudos, con su abdomen plano, con las líneas de sus músculos bien definidas, cuando caminaban se movían sensualmente sus enormes penes, de arriba abajo, desafiando la ley de gravedad. No eran guapos, pero su rostro tosco, primitivo, le excitaba. ¿Y si su hija tenia razón?, ¿si en vez de que la curara el Dr. La curaban ellos?.

Al día siguiente. Cuando el Dr. Hernández vio entrar a Maria, su respiración se aceleró, sus manos templaban levemente, se acomodó los lentes para verla mejor, era una diosa. La consultaba dos veces a la semana, pero se le hacían interminables los días para poder visitarla. Observaba extasiado su bello rostro, sus redondos y monumentales pechos, la pequeña cintura y el enorme trasero producto de sus más locas fantasías.

Cuando su amigo de la infancia le platicó del trauma que padecía su esposa, y se comprometió a ayudarle. Nunca imaginó la clase de mujeron que tenia, nunca imaginó que fuera tan joven, hermosa y voluptuosa. Desde el primer día que la vio, sus ojos no se apartaban de los enormes melones de carne de su busto, como se bamboleaban al caminar, y ese enorme y redondo trasero, era hermoso; su pene, al verla, inmediatamente se elevó majestuoso, le dolía de lo duro que estaba. Ese monumento tenía que ser suyo. Que se fuera al diablo la amistad de tantos años, que se vaya a la mierda la vocación profesional, tenia que enterrarle la verga en lo mas profundo de esas hermosas nalgas.

-Desnúdese por favor.

-Si Dr.

El Dr. Hernández miraba asombrado como al doblarse para quitarse el pantalón el trasero de Maria aumentaba de tamaño casi al doble.

-¿Me quito el brasiere y los calzones?

-No. Así esta bien. Hemos avanzado enormidades, sospecho que en unos meses podrá hacer el amor con su marido, ahora relájese, no se sienta incomoda, recuerde que nuestra relación es solo profesional, y como todos los días, le recuerdo no comentarle a su esposo, de nuestras sesiones, ocasionaría un enorme retroceso a lo que hemos logrado.

Maria observó el rostro babeante del Dr. Era bajito, la parte superior de su cabeza era calva, blanco de ojos azules, era dos años mayor que su esposo, todo su cuerpo estaba cubierto de vello, hasta la espalda la tenia peluda. Sus manos temblorosas batallaban para desabrochar el sujetador, mientras ella se mantenía orgullosamente erguida. Sabía lo que vendría, las sesiones con el Dr. Eran placenteras, le provocaba múltiples orgasmos.

Cuando el Dr. Soltó el sujetador, saltaron dos enormes cantaros de carne con unos pezones oscuros de tres centímetros, tomó ambos senos y los elevó como pesándolos, después tomo uno de ellos con ambas manos estrujándolos fuertemente murmurando: “Son enormes Dios mío, son enormes” y lo mamó con desesperación, mientras Maria echaba su cabeza hacia atrás y le sujetaba la nuca. Después de cinco minutos y dejar el seno lleno de su saliva se introdujo el otro de igual forma. Cuando se cansó de mamarlos, se desvistió velozmente apareciendo un pene completamente erecto, blanco grande y grueso, con gordos y peludos testículos. El aparto reproductor del Dr. Se miraba impresionante y su tamaño contrataba con su estatura. Procedió a quitarle el bikini a Maria, extasiándose de sus monumentales nalgas, fue besando centímetro a centímetro, cada trozo de piel que iba dejando al descubierto al ir bajando el calzón.

-Ahora María, sin flexionar las rodillas sujétate tus tobillos por favor.

-Así doctor.

-Así… Hermoso, esta vista solo la tienen los dioses.

Las enormes nalgas de Maria se miraban inmensas, las piernas torneadas majestuosas, los labios de su raja estaban hinchados y unos centímetros mas arriba su hermoso culito cerradito. Todo ese cuadro estaba a centímetros del rostro del Dr. Hernández. Sin perdida de tiempo incrusto su rostro en medio de esas montañas de carne y mamó con deleite la raja de Maria y su virginal culito pasando de uno a otro. A los pocos minutos Maria se dejó caer en la cama, no soporto esa posición cuando le vino el fenomenal orgasmo, bañando la cara del Dr. Con sus jugos.

La colocó de rodillas en la cama, con el culo en pompa y volvió a mamar, Maria rotaba las nalgas en círculos tratando de introducirse aun más la lengua del Dr. En lo más profundo de su vagina. El Doctor le metió un dedo en ese culito cerrado, sentía como le aprisionaba las palpitaciones del esfínter y mientras chupaba, metía y sacaba sin contemplaciones ese dedo invasor, cuando estaba lo suficientemente dilatado, introdujo otro dedo, al final alcanzó a meter tres de sus dedos en el culito de Maria. Al sobrevenirle otro fenomenal orgasmo, el Dr. Se colocó enfrente de ella.

-Ahora le toca a usted –Mámeme la verga por favor-.

Maria abrió su boquita al máximo y se introduje esa enorme boa blanca, venosa y rugosa, envolviéndola con su lengua. La sacaba de su boca y mamaba desde los peludos y pesados testículos hasta la cabeza rosada. El Dr. La sujetó de la nunca y la embistió con fuerza fallándole la boca hasta que su pene escupió tres trallazos de esperma sobre la boca y rostro de Maria. Continúo jugando con su pene y el rostro, la esperma y la boquita de Maria. Posteriormente la recostó en la cama, le levantó sus piernas, se las separó y volvió a mamarle su raja con frenesí. Cuando por fin se separó, colocó la punta de su pene en la entrada de la vagina, Maria abrió más sus hermosos ojos verdes y lo miró fijamente, el Dr. Empujo y cuando sentía el delicioso calorcito que envolvía su pene y la placentera viscosidad con que resbalaba, de pronto con un fuerte empujón lo mandaban al suelo.

-Lo siento. –Dijo Maria, apenada-. Parecía que podría, pero todavía no es el momento.

-No se preocupe. Será en otra ocasión, pero quiero vaciar mis pelotas en su cuerpo otra vez. Voltéese boca abajo por favor.

Maria lo hizo, El Dr. Colocó el pene en toda la raya de su culo y sujetando sus enormes nalgas lo cubrió con sus carnes y se hizo una paja con ellas hasta eyacular dejándoselas todas impregnadas de semen.

Continuara....

Autor:Chido666

chido666
12-01-2010, 12:29:25
Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [4].

-Hasta la próxima consulta. .-Le dijo el Dr. A Maria, cerrando la puerta… Se sobresaltó cuando escuchó que le hablaban a sus espaldas-.

-Trajo lo que le pedí. –Le dijo Verónica-.

-¡Ah! Si. –Le entregó unas pastillas que extrajo de su maletín-. Aquí tienes, como habíamos acordado.

-Gracias. ¿Con solo dos pastillas quedará dormida? ¿Hasta cuantas sería peligroso?

-Mmhh, con dos son suficientes, darle más pues le provocaría jaqueca y digamos darle seis sería peligroso.

-¡Ah! Muy bien… Y le recomiendo que la próxima consulta sea la última, espero que convenza a mi madre de que ya esta curada y le diga a mi Padre que mi madre ya esta mejor… Recomiéndele hacer… Las terapias que usted le hace. Y después de esa última consulta, espero no volver a verlo en toda mi vida, esta claro.

El Dr. Salio furioso murmurando improperios.

Verónica observaba a su madre detenidamente cuando bostezaba, hacia media hora que le ofreció un refresco en el cual había disuelto tres pastillas que le dio el Dr. Hernández, para poder dormir a su madre, y hace quince minutos que sus amigos la manosean simulando darle masaje. Estaban en traje de baño, a un lado de la alberca, con un sol radiante que bañaba con sus calientes rayos sus cuerpos.

-¿Tienes sueño mamá? –Le dijo Verónica-.

-Ay, si… Mmmhhh…. El masaje es muy rico, tienen unas manos encantadoras, pero me estoy durmiendo.

-¡Ahum! Yo también tengo mucho sueño, Si quieres ve a tu recamara y duérmete un rato, para que descanses, en un momento yo también voy a ser lo mismo.

-Si. Es lo que voy a ser, lo siento chicos, que pena dejarlos, pero me siento muy cansada. Los voy a dejar solos, pórtense bien.

Mientras Maria se retiraba a dormir, los amigos de Verónica se acomodaban el erecto pene en su traje de baño.

-¿Porqué le dijiste que se fuera a dormir? –Le pregunto Gustavo, molesto-. Si apenas estábamos empezando a sobarla… Ya me tienes hasta la madre, Armando ya es tu novio, nosotros cumplimos y tu no.

-Es cierto. –Dijo Tino-. Recuerda que podemos decirle a tu novio que fuiste tú la que ordenaste que Pancho lo golpeara.

-¿Y tú? ¿No vas a decir nada? –Le dijo Verónica a Pancho-.

-Yo solo quiero cobrar lo que prometiste, cogerme a tu madre y que no vuelvas a hablarme.

-Jajaja Son unos idiotas, sabia que no podían esperar, Mi madre esta a punto de hacerlo con ustedes concientemente, pero ustedes no pueden perder más tiempo ¿verdad?

-Así es. –Dijo Gustavo-.

-Bien. –Contesto Verónica-. Tal vez sea lo mejor… Así no batallaré para quitarlos del camino… Hace media hora le puse un somnífero en el refresco de mi madre, ya hizo efecto y se fue a dormir. Tienen una hora para hacer lo que se les plazca con ella.

Cuando corrían hacia la recamara de Maria, Verónica les gritó: “Solo recuerden no hacerle daño, excítenla antes de cogérsela, no sean pendejos”.

Maria estaba soñando con inmensos penes que la cacheteaban, desde que vio a los amigos de su hija desnudos, no podía apartarlos de su mente, soñando continuamente con ellos. Esta vez, el sueño era tan real, sentía un calorcito rico en su rajita y en su colita, ese calorcito le producía pequeños choques eléctricos que le recorrían toda la espalda hasta llegar a su cabellera, el inmenso pene seguía cacheteándola tratando de meterse en su boca, sintió su cuerpo convulsionar por unos minutos, teniendo un poderoso orgasmo, el orgasmo se hizo interminable, los choques eléctricos viajaban a gran velocidad desde el inicio de sus nalgas hasta su cabeza, sus torneadas piernas empezaron a flotar por el aire, elevándose completamente en forma vertical, algo desconocido se las abría completamente como un compás, sus nalgas rotaban en círculos debido a que su orgasmo no terminaba aún. Sintió algo grande, muy caliente, duro y suave a la vez, que penetraba con paso imbatible su pequeña raja, los músculos de su entrepierna se tensaron al máximo, La barra hirviente de carne la perforó sin misericordia centímetro a centímetro hasta que llegó al fondo de su interior, sacándola violentamente del mundo de Morfeo.

Maria abrió unos milímetros sus ojos, viendo como Gustavo estaba en medio de sus poderosas piernas, la tenia completamente perforada, los brazos del muchacho sujetaban con fuerza sus torneados muslos, alcanzó a ver la musculatura del muchacho exaltada, tensa, correosa. Una verga blanca, larga, de cabeza rozada, se acercó a sus labios, olía fuertemente a macho. Cerró nuevamente los ojos, cuando su raja experimentó un vació extraño, la barra candente la abandonaba milímetro a milímetro, María creía que era su alma la que se escapaba, pero cuando pensaba que moriría por el abandono de ese mágico trozo de carne, nuevamente su alma regresaba y la barra llameante se incrustaba dentro de su ser. Abrió los labios y rápidamente se introdujo la verga blanca, era deliciosa, tenía un sabor fuerte, pero delicioso.

-Ni en mis más locas fantasías pensé que me cogería a una vieja tan buena como esta. ¡Que panocha tan apretadita y jugosa! Que rico se ve mi garrote entrando y saliendo.


Gustavo colocó las piernas de ella en sus hombros, y así como estaban se recostaron ambos en la cama quedando de lado, las piernas de Gustaban estaban en dirección a sus amigos, por los cuales estos tenían una vista espectacular, en primer plano, las tremendas nalgotas de Maria, como chocaban los guevos peludos contra ellas y como entraba y salía la verga de Gustavo. Éste aceleró sus movimientos, Maria contra su voluntad empezó a soltar pequeños quejidos: “ah” “ah” “mmh” “mmh” “ah” “ah”. Y a rotar sus nalgas incrustándose más aun la verga, se escuchó un: “chac” “chac” continuo. Gustavo tensó las piernas y abrazándola fuertemente le incrustó la verga hasta el fondo expulsando con fuerza el semen a borbotones, mientras el cuerpo de Maria temblaba continuamente hasta bañar con sus jugos el aparato de Gustavo.

Gustavo le dio un beso en la boca, un beso de amor, de agradecimiento; mientras la habitación se llenaba de un olor a sexo. Se bajó lentamente. Tino lo apartó con violencia y tomó su lugar, se metió en medio de sus piernas y empezó a moverse bruscamente, mamaba el gigantesco busto con desesperación, mientras sus nalgas flacas, peludas y pecosas se movían de arriba abajo con frenesí, las torneadas piernas se enrollaron en su espalda, y las redondas nalgas se movieron lentamente en círculos acompasando las embestidas.

María con los ojos cerrados, disfrutaba enormemente la cogida. Ya había perdido la cuenta de los orgasmos obtenidos, sonreía por dentro, al fin su enfermedad había desaparecido. “Debe ser Tino”, -pensaba-, “el que me esta metiendo la verga, es tan grande, que rico… ¡No! Espérame, todavía no te vengas”.

Tino puso los ojos en blanco, y empujando con fuerza gritaba:

-¡Toma Putona! Te estoy llenando con mis mecos tu rica panocha caliente, que puta y que buena estas mamacita.

-Jajaja –Rió Gustavo-. No duraste ni madre. Todo por acelerado, jaja.

Tino le besaba toda la cara.

-Gracias, gracias mi amor, nunca me había cogido a alguien tan sabrosa y buenota como tú, y creo que nunca más lo haré, yo y mi verga te recordaremos siempre.

-Sigues tú Pancho –Le dijo Tino-.

Continuara...

Autor:Chido666

chido666
12-01-2010, 12:42:33
Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [6 y fin].

El Dr. Hernández tenía toda su gruesa y larga vega en el interior de la vagina de Maria.

-Ya tiene toda mi verga adentro de su vagina, siempre quise tenerla así, ensartada, es hermoso, tiene una vagina, tan jugosa y calientita, le dije que ahora si se curaría, es por eso que me traje las cámaras, quería grabar el momento de su curación… Ahora sonría a la cámara y mueva sus nalgas para que se le meta más, hasta el fondo, mi pene; por supuesto con el debido respeto que se merece, jeje.

-Así Dr. Le gusta como muevo mis nalgas, ah, ah,. Que rico, tiene una verga muy grandota Dr., me estoy viniendo, así, siiiii.

-Es para que no batalle en el futuro mi señora. Ahora prepárese, me voy a salir, y se la voy a poner en su boquita para que beba toda mi leche, por favor, colóquese de tal forma que aparezca en el video, como expulso la leche y como le cae en su carita… Ahí voy, ahora… Así, toma putita, toma mi leche.

-Ay, doctor, cuanto semen expulsa su pene, me manchó toda la cara y hasta en el cabello me llegaron, jaja.

-Ya por último nos falta agrandar su culito, presiento que lo va a utilizar frecuentemente.

-¿Porqué lo dice doctor?

-Discúlpeme, Maria, pero con esas nalgotas que Dios le dio, todos van a querer metérsela por el culo.

-¡Doctor! ¿Cómo que todos? Solo mi marido.

-Bueno, su marido va a querer meterla por allí, así que vamos preparándolo para esa faena. Empínese por favor, se lo voy a chupar un momento y después le meto mi verga, digo mi pene.

Verónica estuvo presente cuando el doctor le notificó a Maria que estaba completamente curada, le hablaron por teléfono a su padre, y tanto Maria como el Doctor, lo pusieron al tanto. Cuando se despidió el doctor de Maria…

-Mami, no te preocupes, yo lo acompaño a la puerta –Dijo Verónica-

-Hasta nunca Doctor de pacotilla.

-Muchachita ¿porque me odias tanto?, curé a tu madre, no me vas a agradecer.

-Usted sabe porqué lo odio, y para que se entere, usted no la curó, fui yo… Si vuelvo a saber de usted, le diré a mi Padre la clase de terapias que le hacia a mi madre, ahora Lárguese.

En la noche al pasar por la recamara de sus padres, Verónica escuchó unos gemidos inconfundibles, abrió lentamente la puerta y al asomarse, una sonrisa se le dibujo en el rostro. Su madre estaba acostada en la cama, de lado, con los pies hacia la puerta, tenía las piernas abiertas y su padre tenia su pene todo incrustado en el culo de Maria, Verónica sintió que el tiempo se detenía, para después, moverse lentamente. Miraba en cámara lenta como se cogían a su madre con una mezcla de excitación y satisfacción. Vio como se tensaban las piernas fuertes, velludas y venosas de su padre, al incrustar su gruesa barra de carne en el delicado trasero de su madre, observo como los gordos, redondos y peludos guevos, chocaban y se comprimían con las monumentales nalgas de su dulce madre. Cerró suavemente la puerta, sonrió nuevamente… Lo había logrado.

Fueron muy felices, a pesar de que Maria seguía provocando erecciones a todo varón que tenia la dicha de mirarla, desde que se curó, solo hizo el amor con Pablo, su marido. Verónica se operó la nariz y los labios, se incrementó el busto, un estilista profesional la cambio totalmente. Se casó con Armando y tuvieron una linda hija, con la maternidad, Verónica desarrollo completamente su cuerpo, ahora tenia unas redondas y paradas nalgas, su cintura seguía estando delgada, sus poderosas y torneadas piernas estaban duras por el ejercicio. Al verla junto a su madre, uno no sabría cual era más bella… aunque Verónica sabía que tenía una ventaja sobre su madre… Era catorce años más joven.

Ah, se me olvidaba. Pancho, no se quedó con las manos cruzadas… Al salir de una disco, Pancho enmascarado, quiso abusar de Verónica delante de su marido, Armando.
Verónica descubrió inmediatamente que se trataba de Pancho… Ella era séptimo Dan en Tae Kuan Do, podría vencerlo fácilmente si se lo propusiera, pero dejó que satisficiera sus bajos instintos con ella. Después de todo no lo hacia nada mal, hasta tuvo dos orgasmos fabulosos, pero la causa por la que se dejó coger, fue que descubrió un extraño brillo en los ojos de su marido, además de ver la enorme protuberancia que tenia en la entrepierna Armando, y una mancha redonda en los pantalones en el lugar donde debía estar la punta de su pene.

Fin.

Autor: Chido666

chido666
24-10-2011, 10:58:01
[QUOTE=chido666;3942847]Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [4].

Al parecer faltó esta parte....



Les voy a ayudar a que se cojan a mi madre [5].

-Sigues tú Pancho –Le dijo Tino-.

-Si. Ven, ayúdame.

María estaba boca arriba. Pancho le estiró las piernas, tomó una de ella y se las cruzó con la otra hasta arriba de la rodilla, colocó tres almohadas y le dio vuelta a Maria poniéndola sobre las almohadas boca abajo, quedando completamente empinada y con las nalgas en pompa. Maria sintió una ráfaga de aire fresco que le llegaba hasta su culito. Pancho pasó su lengua por toda la raya de sus nalgas, deteniéndose a chupar en su pequeño agujero. Maria se estremeció:

-“Que es esto Dios mío”. –pensaba-. “Se siente tan rico.

Maria sintió algo inmenso y caliente en la entrada de su agujerito trasero que quería abrirse paso, sentía que le quemaba, que la partían y de sus labios escapó un lamento apenas audible pero largo.

-Aaaaaaaaaay

-¡Espérate Guey! –Le gritó Gustavo-. No ves que le duele.

-Me vale madre –Contestó excitado Pancho-.

-¡Qué te esperes! –Le grito Gustavo nuevamente-. Ponle esto. –Le dijo pasándole un frasco de crema -. Haber, déjame hacerlo yo.

Gustavo, frotó sus dedos en la cola de Maria, poniendo mucha crema e introduciendo primero uno de sus dedos, después dos y hasta tres, en el interior de su colita. Pancho se embarró el pene de crema y aventando a Gustavo a un lado volvió a tomar posición, enterrándole la verga ahora si, hasta el fondo hasta que chocaron sus peludos guevos con las blancas nalgas de Maria.

-¡Aaaahhh! –Exclamo Maria, cuando centímetro a centímetro la perforaba el gordo pene de Pancho-.

“Me vas a partir en dos” –Pensaba Maria-. “Despacio cariño, despacio por favor, asi…. Si… No tan rapido que…Uuy, me dan ganas de evacuar, no cariño asi no, uuy, despacio”.

- Tiene el culo bien cerrado. – Les dijo Pancho-.

Los demás estaban con el pene completamente tieso, miraban extasiados como los pliegues alrededor del agujero del culo de Maria se expandían totalmente, como la gruesa verga de Pancho empujaba sin compasión y como arrastraba grandes trozo de carne hacia el interior, hasta que desaparecía increíblemente en el interior de tan estrecho compartimiento.

Pancho se movió rápidamente metiendo y sacando su grueso trozo de carne del interior del delicado y suave culito de Maria hasta que lo extrajo por completo, su verga estaba brillosa, con pequeñas manchas cafés (de excremento) y rojas (de sangre) y escupía en las redondas y blancas nalgas varios chisguetes de leche.

Tuvieron tiempo los tres, de cogerse nuevamente a Maria, los tres se la metieron por sus tres agujeros antes de vaciar sus testículos. Maria, con una extraña sonrisa, quedó exhausta, cuando los amigos de su hija salieron de su recamara, se levantó, fue al baño a evacuar, se baño y se volvió a dormir hasta tarde.

Cuando se retiraban sus amigos, Verónica les advirtió.

-No quiero que vuelvan a poner un pie en esta casa. Cumplieron, cumplí, estamos a mano.

-No lo creo, chiquita. –Dijo Gustavo- Tu madre esta muy buena, como para dejarla así como así

-Es cierto. –Dijo molesto pancho-. Te dije que te ibas a arrepentir por haberme despreciado, ahora todos los días nos vamos a coger a tu madre y tú nos vas a ayudar quieras o no.

-Si Vero, -dijo Tino.-. Perdona, pero tu mamá esta rebuena, si no nos ayudas le decimos a Armando que tú lo mandaste golpear.

-¿Me quieren extorsionar bola de macuarros? ¿No saben con quien están tratando?

-Pues tú decides, nos ayudas a seguir cogiéndonos a tu madre, o le decimos a todo el mundo que nos cogimos a tu mamáe y al Armando le decimos que lo mandaste golpear. .-Dijo Pancho-.

-Ustedes piensan con el pene, no tienen cerebro, se creen muy machitos, jaja… Ahora, lárguense no lo quiero volver a ver en mi vida…. ¡Ah! Y mucho cuidadito con ir con el chisme con Armando, porque no saben de lo que soy capaz.

-Mira, mira, muy chingona. –Le contestó Gustavo-. ¿De que eres capaz?

-De refundirlos en la cárcel. Por violación. Los tengo grabados en video. Le dieron un brebaje a mi madre y a mí para dormirnos y satisfacer sus bajas pasiones, en el video se muestra todo claramente.

-Pero tú le diste el somnífero –Le dijo Tino-.

-¿Tienes pruebas?... Yo tengo el video, ¿y ustedes?... Ya Largo, fuchi, Let’s Go.

Continuara...

Perdón por poner tantas partes, pero no sabia que no aceptaba relatos lagos, y no quería dejarlos a medias, lo siento.

Falta la parte 6 y final.

MISTER BARÇA
24-10-2011, 10:58:58
muy largo parece la biblia :)

Saimon_Vzla
24-10-2011, 15:21:46
Buen relato, me gusto y me recordo que una chica hace mas de 10 años me propuso lo mismo pero no consegui nada para dormir a la doña y por eso no me la coji, aunque me quede con muchas ganas.....

SABUESOS
03-02-2012, 02:59:12
losrelatos de maduras y filial son los mejores

Manotas13
04-02-2012, 10:09:13
No inventes, muy bueno el relato gracias...

Marine Sjkx
04-02-2012, 20:38:36
Bueeeno (Y)

chinto69
07-02-2012, 16:54:45
Excelente relato, me encanto, sobre todo que haya sido por partes!

danieltriplex
14-03-2012, 09:39:49
perfectio y muy muy buen relato