Respuesta: leyendas hurbanas de la tradicion oral colombiana
El hombre araña
En el barrio Manrique, al nororiente de Medellín, una familia aseguraba que en su casa vivía el Hombre Araña. Cobraban una tarifa de 1.000 pesos por persona para ver al súper héroe, una módica suma que fue mejorando los erarios de aquella familia. Con el tiempo, el Hombre Araña de Manrique se fue haciendo popular, y hay quienes aseguran que hasta vino gente de Ecuador y Venezuela para conocerlo. Gente de todo Medellín acudió al popular barrio medellinense para saciar su sed novelera y apreciar con sus propios ojos el fenómeno. Yo fui uno de ellos.
No pasaron muchas semanas para que algún envidioso pusiera un denuncio ante la fiscalía y ordenara una inspección a la casa de aquella emprendedora familia. Así fue. Un sábado a eso de las 3 de la tarde, cuando la casa estaba infestada de curiosos que venían a ver al Hombre Araña, un comando de la Policía Metropolitana tocó a la puerta dizque con el fin de inspeccionar la actividad lucrativa que allí se llevaba a cabo.
-Vinimos a conocer quien es el tal Hombre Araña -dijo el Capitán Garnica.
-Bien pueda pase, señor agente -respondió la dueña de la casa.
Pero oh sorpresa, sacaron al tumulto de gente de la casa y vieron, en el patio donde daba casi directo el sol, una mesa de comedor. Encima de ésta había una bola de sábanas blancas y negras. El Capitán Garnica procedió a desenvolverlas y al terminar se llevó el mayor susto de su vida al ver un enano con la cara embetunada de negro, unos colmillos de plástico y pedazos de pelo negro sintético pegados al cuerpo, además de ocho patas también con el mismo pelaje. Era el Hombre Araña, y emitía unos sonidos aterradores. Sonidos nasales pero en un tono altísimo.
Yo lo vi con mis propios ojos, varios amigos de mi universidad también lo vieron. Y no me arrepiento, ni mucho menos me siento estafado por haber pagado 1.000 pesos.
Juan Sebastián Gómez
Un pollo bajo el sombrero
En Tuluá un señor entro a robar a un supermercado Mercafé (así se llamaba en esa época). Tomó un pollo congelado de una de las neveras, se lo puso en la cabeza y lo tapó con el sombrero. Salió caminando por la puerta principal y cuando ya estaba en la salida se murió de repente porque el cerebro se le había congelado.
Rodrigo Chaves
El burro que habla y el túnel de la DEA
En las faldas del cerro de Monserrate, donde viven algunas personas en especies de fincas, se oye muy a menudo que vive un burro que habla. En los vagos recuerdos de mi infancia, cuando existía el noticiero de televisión TvHoy, alcanzo a recordar que hicieron un reportaje al respecto y ya en una edad mayor conocí a alguien que vive en esa zona y quien me habló también de la existencia del burro parlante.
Otra leyenda urbana que he oído y que vi reseñada en un libro titulado Los jinetes de la cocaína, habla de la existencia de un supuesto túnel desde el edificio UGI (Cra 13 con calle 40), en donde hace mucho tiempo funcionaba la oficina de la DEA en Colombia, hasta la antigua sede de la embajada norteamericana (Cra 13 con calle 36), en donde ahora funciona el ministerio del medio ambiente.
Lastimosamente no conozco muchos detalles de estas leyendas urbanas. Precisamente esa curiosidad me lleva a contárselas, quién quita que ustedes decidan hacer una investigación al respecto y se desvelen estos "misterios". Muchas gracias
Luis Eduardo Morales
__________________ mejor tres años de aventura que treinta años cavando mi sepultura |